jueves, 15 de marzo de 2012

Ética periodística, hasta en los medios digitales

Por:  Diana Carolina Pinto Silva
Para empezar, durante los últimos años los adelantos tecnológicos revolucionaron el mundo, sobre todo el de las telecomunicaciones y los procesos que de ésto se derivan. Así, el ámbito de la comunicación se vio permeado por nuevos retos que exigían estar a la vanguardia en la nueva era que no incluía solamente los medios electrónicos o convencionales, sino toda una nueva aldea digital que cambió las formas de comunicar e informar.
Es así como se da comienzo a los nuevos problemas a los que se enfrenta el periodismo, que no sólo tenía dificultades en los medios tradicionales, sino que adquieren una nueva dimensión en el medio digital. Los temas, como el sensacionalismo, ya no son propios de los medios de antaño, esos problemas éticos traspasaron la barrera de las redes digitales lo cual hace más difícil la comprensión y el manejo de lo digital "dado que el espacio virtual se caracteriza por ser el lugar de la construcción de "lo común" en el ejercicio y la puesta en escena de la inteligencia colectiva, el papel del periodista digital se plantea desde una cierta contigüidad con el "lector" y ya no en la separación tradicional[1].
Así entonces, se construyen sociedades y estructuras mentales a partir de la información  brindada en la virtualidad que, debido a los problemas éticos, no siempre es veraz, objetiva y pertinente. Se forma a la comunidad con elementos que no contribuyen a la construcción de una opinión crítica que a la vez haga que las personas le exijan a los medios o las empresas editoras, en este caso de las redes virtuales, a que los respeten como lectores y los traten como tal.
Por otra parte, esos elementos que definen un "buen periodismo", en la parte digital han contribuido a que se incurran en procesos poco éticos; los periodistas por querer tener la primicia o cumplir con la puntualidad en la entrega de sus noticias, han dejado de lado el verdadero tratamiento de la información de una manera adecuada, resignándose ya sea por "pereza" u otras circunstancias, a tomar información publicadas en otros portales, hacer el proceso de copiar y pegar sin referenciar, si quiera, el lugar de donde tomaron la información ignorando, tal vez, que “para la Federación Internacional de Periodistas (FIP), en su declaración de principios, adoptada en el congreso de Helsingor (Dinamarca), en junio de 1986, el plagio comparte rango de gravedad con otros comportamientos reprobables: la distorsión malintencionada; la calumnia, la maledicencia, la difamación, las acusaciones sin fundamento; la aceptación de alguna gratificación como consecuencia de la publicación de una información o su supresión”[2].
Además de lo mencionado anteriormente, la virtualidad se ha convertido en un espacio democrático, donde las personas tienen derecho a opinar libremente, situación que no se da tanto en los medios tradicionales debido al cuidado de los intereses particulares que manejan las empresas, más que todo privadas. Sin embargo, se podría decir que tampoco hay como tal una independencia editorial en los medios digitales, tal lo menciona Guy Riboreau, quien a su vez, opina que la "globalización es la interdependencia mundial... y el control de los flujos económicos, comerciales y financieros, pero también de información, por un puñado de grupos poderosos que, en casi todos los países, representan una fuerza que puede imponer su propia visión del mundo a los políticos, poner en acción su propia estrategia"[3]
Es por esto, que se hace necesaria la presencia de una persona especializada, que conozca de periodismo y de ética para que actúe como ente regulador, a esta figura Flavia Pauwels la ha denominado en la radio Ombudsman, “que puede ser definido como aquella persona que en un medio recibe e investiga las quejas del público sobre la exactitud, la imparcialidad, el equilibrio y el buen gusto en la cobertura de las informaciones”[4], dejando entrever así, que esta figura no sólo es importante en la prensa, la radio o la televisión sin en cualquier medio, sobre todo en los digitales, que son los que actualmente mueven los cúmulos de información.
También se puede decir que dicha figura es necesaria debido a la cantidad de personas que acuden a los medios digitales o la internet para informarse, portales constituidos por foros públicos se han convertido en espacios de riñas e insultos donde las personas sacan a relucir su ignorancia por la construcción de un espacio crítico de la información brindada y es allí donde el intermediario debe hacer sentir su presencia, en la regulación de palabras mal utilizadas, vocabularios soeces y mal interpretación de la información.
Es en este mismo sentido, que los medios deben pasar por un proceso ético de revisión, es decir de autorregulación de lo cual Gerardo Albarrán de Alba dice que “no hay un modelo único de autorregulación que pueda ser copiado en todo el mundo. Los periodistas en cada país deben trabajar juntos para establecer y revisar estándares comunes de ética y profesionalismo”[5] que apliquen a las necesidades de cada región o de cada situación, pues son las diversas culturas las que a su vez hacen que las problemáticas ya sea de tipo ético o de otro carácter sean distintos en cada momento. Dicha autorregulación debe velar también por los derechos humanos de los usuarios, que brinde información veraz de manera que le permita a los mismos formarse críticamente frente a lo que consumen.
En resumidas cuentas, toda la labor periodística de cualquier medio, hasta de los digitales, que fue el ámbito en el que se centró el tema, debe estar regida por un código de ética que nace desde el hogar, desde la base moral impartida por la familia y que moldeará a las personas encargadas de llevar la información a los demás ciudadanos, porque “el discurso ético es descodificado, interiorizado e interpretado por cada individuo según su propio marco de referencia ético interno, incorporándolo a éste en forma plena, de manera negociada o resemantizando críticamente sus términos”[6].
Finalmente, no se debe dejar de lado la importancia de la labor periodística no sólo en los medios sino en cuanto al compromiso con la sociedad, siendo así la responsabilidad social un factor importante en el desarrollo pleno y el reconocimiento y certificación de calidad no sólo del periodista sino de la cada editorial o el portal para el cual trabaja.
 Referencias
1.       CERBINO, Mauro. Ética y sensacionalismo en el periodismo digital [online]. Consultado el 26 de octubre de 2011. Disponible en http://www.saladeprensa.org/art950.htm
2.       CANTARERO, Mario Alfredo. El “refrito” o plagio en los medios informativos [online]. Consultado el 26 de octubre de 2011. Disponible en http://www.saladeprensa.org/art648.htm
3.       RIBOREAU, Guy. La deontología periodística frente a los cambios técnicos y la globalización [online]. Consultada el 26 de octubre de 2011. Disponible en http://www.saladeprensa.org/art409.htm
4.      PAUWELS, Flavia. La experiencia del primer defensor del oyente en una radio pública argentina [online]. Consultada el 07 de noviembre de 2011. Disponible en http://www.saladeprensa.org/art644.htm
5.       ALBARRÁN DE ALBA, Gerardo. Objeto, sujeto y contenido de la autorregulación periodística [online]. Consultada el 07 de noviembre de 2011. Disponible en http://www.saladeprensa.org/art820.htm
6.       FAUNDES, Juan Jorge. El rol de los periodistas y su marco ético [online]. Consultado el 07 de noviembre de 2011. Disponible en http://www.saladeprensa.org/art656.htm

UNA MIRADA AL DEFENSOR DEL OYENTE

Por Astrid Dabey Pinzón Gómez

A partir del incesante avance de la ciencia y la tecnología, los medios  masivos de comunicación no han sido ajenos a este gran cambio que se ha generado en los últimos veinte años, aun hoy en día sus funciones se mantienen como las estableció la teoría funcionalista representada inicialmente por Harold Lasswell (1986) y Charles R Wright (1986).
 Una de las primeras aplicaciones de esta perspectiva en la comunicación la dio Lasswell en 1948  en su artículo el acto comunicativo donde proponía el modelo de “¿Quién, dice qué, en qué canal, a quién, y con qué efecto?”.[1]
 En dicha obra, el influyente sociólogo norteamericano proponía estudiar la comunicación de masas desde dos marcos de referencia: su estructura y sus funciones. Sobre estas últimas, Lasswell señalaba tres tareas básicas demandadas para el mantenimiento del sistema social que los medios desempeñan: “1) la vigilancia del entorno,2) correlación de los diferentes sectores de la sociedad con las respuestas del entorno y 3) transmisión del legado social de una generación a otra”.[2]
En 1954, Charles R. Wright (1986) agregaba una cuarta función  “el entretenimiento el cual se refiere a la comunicación destinada a distraer a la gente, independientemente de los efectos instrumentales que se puedan tener”.[3]
En referencia a lo anterior, uno de los medios donde se deben encontrar  y aplicar  las funciones antes mencionadas es el medio radial donde  parecen tiempos Prehistóricos, cuando  Guillermo Marconi hizo sus primeras transmisiones inalámbricas con  el antiguo receptor con cristal de galena, el cual contrasta con la radio del siglo XXI que rueda por el mundo sin limitaciones.
Es preciso señalar que en Colombia actualmente, a través del Decreto número 2805 de 2008 se  hace   la  reglamentación de  la Radiodifusión Sonora donde  se clasifica en radio comercial, de interés público y comunitaria, y aunque los fines del servicio sean diferentes para cada una, no se debe excluir el propósito educativo, recreativo, cultural, científico e informativo  con los cuales fueron creadas.
A fin de fortalecerse como un medio con aspiraciones de servicio público y generar un modelo de autorregulación que constituya un espacio para la participación y la reflexión de la audiencia en torno a sus contenidos, es primordial   que reconozca  al oyente  no son sólo consumidor de información sino  como sujeto de derecho y como tal merece ser considerado. Con relación a lo anterior en este artículo se pretende hacer un análisis sobre  el porqué en la radio colombiana debe existir  un Defensor u Ombudsman.
Para esto es necesario referirnos  inicialmente  como lo expone Javier Darío Restrepo que “los medios de comunicación se han convertido en parte de complejos empresariales en los que predomina… la lógica comercial”, pocas barreras protegen el interés de los receptores, por lo cual resurge la necesidad de “defender y activar el derecho a la información” .[4]
Similar plantea el doctor en Filosofía y profesor de Ética, Hugo Aznar, quien sostiene que “el discurso tradicional acerca de la libertad de los medios debe ser complementado por un discurso sobre la necesidad de su uso responsable”. Donde el primero, porque convierte a los medios “en un negocio más y a sus contenidos en mercancías como cualquier otra”; el segundo, porque puede manipularlos en función de “intereses partidistas o gubernamentales” imponiéndoles leyes que restrinjan la libertad de expresión. .[5]
En este punto es necesario  decir que fue  en los diarios donde se originó la figura del  Ombudsman o Defensor, el cual puede ser definido como aquella persona que es, en buena medida, un supervisor u observador de buena fe que mide, evalúa y coparticipa con el medio en términos del cumplimiento de esos principios que ha asumidos como propios y verifica que la programación, el diseño de ésta y sus contenidos se ajusten a ese código y no violen esos principios. .[6] 
Es  necesario  para consolidar la figura del Ombudsman, que el oyente se involucran con la propuesta, que critique, que se queje , pero que también sugieren, construyen, se sienten parte importante de un medio cuándo éste les dé la posibilidad de una participación crítica.
En estos momentos  son los diarios los que sigue liderando el ranking de empresas informativas que optan por implementar tal mecanismo de autorregulación.
 La radio, en particular es el medio que menos cabida le ha dado al Defensor. Pueden contarse con los dedos de la mano los profesionales que en estos momentos ejercen tal función. Algunos son Radio Canadá, Radio Francia Internacional, Radio y Televisión de Andalucía (RTVA), National Public Radio (NPR) –Washington, y Radio Bandeirantes de Sao Paulo –Brasil.
 Un claro ejemplo,  es el caso como lo expone Flavia Pauwels en su texto “La experiencia del primer defensor del oyente en una radio pública argentina” menciona  la Radio de la Ciudad, la emisora pública de Buenos Aires, la cual ha sido pionera en la implementación de la figura del Defensor del oyente, en un país cuyos medios no se caracterizan, precisamente  por apostar a este mecanismo de autorregulación.
 En Colombia hasta el día de hoy, él medio radial no cuenta  con un defensor del oyente en ninguna  de sus tres clasificaciones,   esto se debe en gran medida a varios aspectos; la creación de cadenas radiales como la FM y Caracol Radio que son de corte  comercial y  las cuales  en la actualidad son  las que manejan un gran porcentaje de emisoras en todo el país son las que se  dedican a la transmisión de música.
Además se ha creado un proceso de comunicación lineal tanto de parte del emisor como del receptor. El primero se limita hacer programas sin reconocer las necesidades de información, comunicación y entretenimiento de las audiencias logrando  en vez de enriquecer  al oyente minimizar su importancia. Dichos programas están impregnados del inadecuado manejo del vocabulario y la falta de respeto con los oyentes.
 Un claro ejemplo, es el programa “el cartel de la mega” de la cadena radial RCN donde sus locutores todas las noches utilizan un lenguaje poco adecuado en sus temas,  los  cuales carecen de información que sea de interés general y se entrometen en la intimidad de la persona. Esto último como lo dice el Decreto 2805 de 2008  en su artículo 5  un principio fundamental de la radio es “garantizar como derecho fundamental de la persona la intimidad individual y familiar contra toda  intromisión en el ejercicio de la prestación del Servicio de Radiodifusión Sonora”. [7]
 El segundo se limita a escuchar este tipo de programas sin tener un sentido crítico frente a esto, permitiendo que sigan elaborando y transmitido programas poco interesantes, informativos y educativos que contribuyan al desarrollo de la sociedad Colombia.
 Estos son factores que no permiten que la radio logre tener un defensor del oyente, por eso se hace necesario que  tanto el medio como el oyente conciben la mediación como una forma de crear condiciones para establecer un diálogo racional, que permita acercar puntos de vista divergentes, a fin de superar distorsiones propias de todo proceso de la comunicación.
Es  necesario  para consolidar la figura del Ombudsman, que  los oyente se involucren con la propuesta, que critiquen, que se quejen, pero que también construyan y  se sientan parte importante de un medio cuándo éste les dé la posibilidad de una participación crítica.
 Referencias Bibliográficas
1.     Harold.D .Lasswell,",  M. de Moragas, Sociología de la comunicación de     masas, Estructura y función de la comunidad en la sociedad”  Gustavo Gili, Barcelona 1986, Vol II
2.     Harold.D .Lasswell,",  M. de Moragas, Sociología de la comunicación de     masas, Estructura y función de la comunidad en la sociedad”  Gustavo Gili, Barcelona 1986, Vol II
3.     Harold.D .Lasswell,",  M. de Moragas, Sociología de la comunicación de     masas, Estructura y función de la comunidad en la sociedad”  Gustavo Gili, Barcelona 1986, Vol II
4.     Pauwels,  Flavia “La experiencia del primer defensor del oyente en una radio pública argentina.
5.     Aznar, Hugo. Ética y periodismo. Códigos, estatutos y otros documentos de autorregulación. Editorial Paidós. Barcelona. 1999. pp 34–36–39.
7.     Colombia, Ministerio DE Comunicaciones. Decreto 2805 (31, julio, 2008).Por el cual se expide el Reglamento del Servicio de Radiodifusión Sonora y se dictan otras disposiciones. Bogotá:

RESPONSABILIDAD SOCIAL Y EMPRESARIAL

Por: Ángela Patricia Carreño Vesga
La creación de empresas es un tema que hoy en día motiva a miles de personas dispuestas a superarse y suplir la demanda del mundo actual. Si bien, el empresario es visto como una figura representativa que genera ingresos y productividad a la sociedad, además de esto, es quien satisface las necesidades y los placeres por los que las personas están dispuestas a pagar. Lo anterior, teniendo en cuenta que debe regirse bajo los valores éticos y morales que hagan de su negocio un proyecto próspero. No se trata simplemente de basarse en ideas para crear empresa, se trata de tener un fundamento ético bajo el cual el empresario como fundador no afecte de ninguna manera a los demás.
 Ahora bien, no puede considerarse un buen empresario a aquel que no considera la posibilidad de crearla para ayudar directa o indirectamente a la sociedad. Sin duda, éste primero debe tener claro para qué y por qué se debe hilar su idea, qué posibilidades tiene de prosperar y cuánto va a ayudar a quienes lo rodean. Es evidente que existen millones de empresas en el mundo que destruyen el medio ambiente y explotan a sus trabajadores a costa de un interés económico. Lo irónico, es que mediante la publicidad se le da a conocer a las personas una compañía supuestamente impecable, íntegra y próspera.
 Para lo anterior, Fernando Savater, en su libro, La Dimensión Ética de la Empresa, menciona siete virtudes que guían al empresario para que pueda tener éxito con su nueva idea y que a su vez conllevan al ejercicio ético profesional. El primero de ellos es la audacia, donde el empresario debe ser una persona con sentido de excelencia, con rectitud y voluntad, de lo contrario su empresa puede fracasar. El segundo es la capacidad de identificar el interés común, esta virtud es fundamental, puesto que las necesidades de los clientes y las demás personas son la esencia del negocio, no debe pensar en sí mismo, debe pensar en sus grupos de interés y lo que éstos requieren. Luego está la prudencia, aquí es donde el empresario debe saber elegir el negocio, que éste vaya acorde a su potencial y a sus capacidades, si no es así, pronto aparecería el fracaso. La responsabilidad es quizás la virtud más importante, ya que debe responder y hacer frente a cualquier situación de riesgo y crisis que se presente, de este modo, el empresario está en la obligación de asumir las dificultades y hacerles frente. Seguidamente está la eficacia, la cual supone la capacidad del creador mismo para generar y hacer producir su empresa, por supuesto es importante que existan ganancias. La ética de mínimos “le permite identificar a la empresa su utilidad social, su dimensión de justicia y su prudente asunción de riesgos de tal manera que sepa distribuirlos equilibradamente”[1]. Por el contrario, la ética de máximos vela únicamente por lograr la felicidad. Finalmente aparece la confianza, sin ella seguramente no habría empresarios, es decir, si una empresa no inspira confianza seguramente no tendría clientes, ni compradores. Una imagen engañosa y tramposa puede generar éxito, pero no por mucho tiempo.
Con todo lo expuesto anteriormente, el empresario tiene ciertas pautas para llevar acabo su proyecto empresarial, sin embargo, es fundamental que conozca el rigor ético que exige cada profesión u oficio, por lo tanto, se supone que previamente debe estar atento a estas normas. Como se dijo anteriormente, se trata de mejorar el nivel de vida de las personas, no de generar empleo forzoso que afecte la integridad ajena. Para ello, Savater en el capítulo, Deontología Empresarial, menciona algunos principios que se le pueden exigir a las empresas para que garanticen un trabajo con respeto hacia sus trabajadores, entre estos están: comunicación, autoridad, motivación y responsabilidad social.
La comunicación debe ser ficha clave, se debe fomentar el trabajo colectivo y el respeto por las opiniones y aportes de los demás. La autoridad no significa estrictamente mandar y agredir verbalmente, se trata de estimular y ayudar al trabajador a crecer laboralmente. Se puede motivar al empleado resaltando sus capacidades y virtudes dentro de la empresa. Por último, la responsabilidad social, mediante la construcción de  una mejor sociedad, contribuyendo a la educación y superación de los demás, y así, generando cambios favorables en la comunidad. “Una empresa con responsabilidad social está a favor de contrarrestar los aspectos negativos que propenden por el caos y a favor de volver a atar los lazos sueltos y de potenciar todas aquellas tendencias positivas en la sociedad que no han sido apoyadas lo suficiente”[2].
 Ahora bien, aún existiendo normas y deberes deontológicos que seguramente un empresario como ser profesional debe tener presente, existen millones de compañías que fabrican diariamente productos nocivos para el medio ambiente y los mismos seres humanos. Pero no es solo eso, puesto que la responsabilidad social no es simplemente crear buenos productos, se trata también de ofrecer un trabajo digno y con las mismas oportunidades para todos. Dentro del Pacto Goblan fueron propuestos varios puntos con el fin de velar por los derechos de los trabajadores y mediante los cuales, las organizaciones deben regirse para garantizar un trabajo digno, entre estos está: apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzoso; abatir y evitar prácticas de discriminación en el empleo; promover la responsabilidad social y por supuesto; evitar la vulneración de los derechos humanos de las personas. Sin embargo, hoy en día se señalan diversas empresas que no cumplen ni ofrecen una calidad de empleo a cambio de una imagen favorable.
 De esta manera, se supone que las compañías más prestigiosas y reconocidas a nivel mundial estarían libres de especulaciones o prejuicios, sin embargo, para citar un ejemplo, se hace necesario mencionar que el Pacto Global “Apoya la erradicación del trabajo infantil”. Si bien, no es ajeno que desde hace algunos años la compañía NIKE ha sido señalada por el trabajo forzoso e inadecuado con sus empleados, así mismo, por la falta de responsabilidad social empresarial, ya que se ha manifestado la presencia de niños en las áreas de elaboración de sus productos deportivos.
 En conclusión, las empresas, los empresarios y la sociedad, pueden forjar un futuro próspero sin necesidad de afectar indirectamente a quienes trabajan día a día, de igual manera al medio ambiente, si bien, un trabajo y desempeño con ética ofrece prosperidad y mayores resultados. “Los miembros de una sociedad en la que exista una sólida ética del trabajo y del comportamiento, tendrán más bienestar material que los de una sociedad en donde esa ética sea débil o no exista”[3]. Domingo García Marzá, en su libro, La ética como instrumento de gestión empresarial, expone lo citado anteriormente dando claridad y afirmando que indudablemente esta sociedad está escasa de ética, que los profesionales de hoy a cambio de logros, éxito y dinero, olvidan la importancia de ejercer dignamente, olvidando el  respeto y el valor por la sociedad a la que hacen parte.


[1] SAVATER, Fernando. La dimensión ética de la empresa. Bogotá: Siglo del hombre Editores, Fundación Social, 1998. Pág 23.
[2] Ibíd. Pág. 44
[3] GARCÍA Marzá, Domingo: La ética como instrumento de gestión empresarial/ comp. Castelló de la plana: Fundació Etnor: Fundació Caixa Castelló: Publicaciones de la Universitat Jaume I. D.L. 1996. Pág. 7

LA IMPORTANCIA DE LA DEONTOLOGÍA PERIODÍSTICA

Por Ana María Ortiz Quiñones

La palabra Deontología proviene de las raíces deon, deontos que significa obligación, deber, y logos, que traduce  al conocimiento, tratado, estudio. Por lo tanto su significado  es el conocimiento de los deberes, que tiene como objeto de estudio las normas morales que están determinadas en una profesión, expresadas en unos códigos de ética.
 La Deontología del periodista está expresado en unos códigos deontológicos,  todas aquellas leyes y normas que enmarcan el ejercicio profesional del periodismo, pero además está complementado con la ética y moral que cada quien se ha formado como persona. Es por tal razón que los códigos deontológicos son aspectos fundamentales para el ejercicio profesional, y es de mayor responsabilidad que se cumplan, como lo es en este caso, ya que el periodismo es una actividad que va dirigida netamente hacia la sociedad, se trabaja por ella y para ella.
 Partiendo que el rol del periodista es difundir y comunicar información, es a partir de ahí que se formula una normativa resumida en cuatro principios fundamentales de la ética de los periodistas: “1. Informar veraz, exacta, amplia y oportunamente. 2. Investigar  e interpretar y opinar desde el interés público (del pueblo, de la Sociedad Civil, de los Ciudadanos, del Bien Común de la sociedad). 3. Difundir, exigir y defender de manera proactiva los derechos y deberes personales y colectivos. 4. Fiscalizar con independencia a los poderes del Estado, del Mercado y de la Sociedad Civil”1.
 ¿En la actualidad colombiana, durante la formación de los periodistas, se han inculcado los códigos de ética regulados por el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB)? Es importante analizar de qué manera a través del tiempo los medios masivos de comunicación, han sido manejados por los profesionales, si en la realidad, además de los conocimientos adquiridos en la universidad se tienen fortalecidos esos códigos deontológicos, que permiten que se realice una buena labor periodística. “Los profesionales están especialmente obligados a conocer los aspectos valorativos y normativos de la actividad comunicativa, así como también a tener una especial sensibilidad acerca de los efectos derivados de su actividad, tal y como han  podido ser acreditados ya a través de una larga experiencia histórica de actividad mediática y de estudios sobre ésta”2.
 A algunos profesionales efectivamente en su formación les han enseñado los códigos de ética, pero en el momento de la práctica, es cuando se ve la violación de estos mismos. En el instante que entran a un medio, ya sea escrito, audiovisual y/o digital no se está cumpliendo como mínimo con los códigos y las normas básicas que un periodista debe cumplir con rigor, los practicantes o recién egresados cambian y transforman su mentalidad, moldeándose a la realidad. Una de las razones que sucedan estos actos, es debido a que los medios masivos de comunicación están monopolizados por ciertos grupos de personas que tienen algún poder dentro de la sociedad, “cada vez más medios de comunicación son controlados de manera directa o indirecta por grandes grupos empresariales que ven en los medios una suerte de palanca que podría servirles para influir en políticos, en las personas que se ocupan de atribuir las obras públicas y, por supuesto, la competencia”3.
 Por tal motivo ya no son los especialistas de la comunicación quienes deciden cómo y de qué manera manejar el medio, dejándose influenciar por personas que no tienen conocimiento del ejercicio periodístico, y si lo tienen, para ellos lo más importante son sus intereses personales. Otra de las razones, ocurre cuando en la academia no implementan en su plan de estudios los contenidos humanísticos ni aspectos normativos y valorativos del periodismo, pues en muchas ocasiones se preocupan más por adquirir conocimientos y habilidades tecnológicas, dejando a un lado la razón de ser del periodista, la importancia que cumple dentro de la sociedad y el poder que puede llegar a tener con los medios masivos de comunicación: el de crear conciencias.
 “El término responsabilidad es quizá de los más esenciales y complejos, porque no sólo implica una reflexión individual sino una relación con los demás”4. Es responsabilidad de todos para que pueda haber un cambio en el manejo de información de parte de los medios, como en la academia, que se fortalezcan más los valores humanos, se enseñe la normativa acorde a la profesión  y a su misma vez cree conciencia en los estudiantes, que ellos actúen de forma receptiva, para que aporten en su ejercicio periodístico además de sus conocimientos adquiridos, los valores que lo forman como persona y sea un plus diferenciador frente a los demás profesionales de la comunicación. De parte de los periodistas más recorridos, que tienen más trayectoria en los medios, refuercen la utilidad de los códigos de ética, para que en su ámbito laboral día a día promuevan la importancia de éstos y los hagan cumplir junto con sus colegas, lo pongan en práctica y lo lleven a la realidad. “Si todos compartimos esta responsabilidad de mejorar día a día nuestros medios de comunicación, no hay duda alguna que también los estudiantes y futuros profesionales de la comunicación están llamados a conocer y aplicar las recomendaciones éticas contenidos en estos documentos”5.
 Para cualquier medio masivo de comunicación sea la prensa, radio, televisión y/o digital, es indispensable que haya un ombudsman, un mediador entendido como “un supervisor u observador de buena fe que mide, evalúa y coparticipa con el medio en términos del cumplimiento de esos principios que ha asumido como propios y verifica que la programación, el diseño de ésta y sus contenidos se ajusten a ese código y no violen esos principios”6, es así como lo determina el Mtro. Felipe López Veneroni, Mediador del Instituto Mexicano de la Radio IMER, en una entrevista que le hizo El Tiempo el 4 de abril del 2010. Es una definición que no solo cumple con la radio, como lo expresó Felipe, sino también puede apropiarse a los demás medios. Es necesario que el mediador que está en constante relación con el público y el medio, haga cumplir las normas establecidas por el código deontológico del periodismo. “El acceso a la información constituye uno de los derechos básicos del hombre. Esta razón de ser de la libertad de prensa hace recaer sobre el periodista la obligación de defenderla y de obrar con altos niveles de responsabilidad y honestidad en el ejercicio de su profesión”7.
 Se presentan diferentes tipos de violación en cada uno de los medios, como ejemplo, se ha evidenciado en los medios escritos el sensacionalismo, cuando ilustran imágenes de personas en las peores condiciones físicas, violando su dignidad humana, y a su vez afectando emocionalmente a sus seres queridos; también se puede ver en los titulares, con ese juego de palabras, expresiones subjetivas, con la intensión de darle un doble sentido, para llamar la atención del lector. “El sensacionalismo es una deformación interesada de la noticia, implica manipulación y engaño y por tanto, burla de la buena fe del público”8.
 En la radio, un medio el cual se posibilita la interacción directa con el consumidor, no está ejerciendo una buena labor periodística, y se está perdiendo el sentido de informar, enseñar y educar, pues hace falta que se implementen más emisoras  culturales, que capten la atención del oyente, lo entretengan e instruyan, que ocupen cada vez más espacios, promoviendo su importancia y despertando interés en las personas. Actualmente en la radio comercial, por lo general la más escuchada por las personas, se evidencia un mal uso del lenguaje, expresiones inadecuadas, que en ocasiones ofende al oyente, tomándolo como objeto de burla.  Hace falta una buena parrilla de programación, que cumpla con las expectativas del público y lo puedan tener en cuenta. “La radio necesita de planificación, y planificación inscribe metodologías de corto, mediano y largo plazo que motiven al acompañamiento de una sociedad desde un quehacer comunicativo especial, masivo y de presencialidad que es la radio. Debe partir desde el elemento jurídico, atravesar el componente económico y finalizar con el concepto más importante: el social”9.
 En la televisión colombiana, regida por la Comisión Nacional de Televisión (CNTV), la cual tiene como objetivo “garantizar los derechos de televidentes y usuarios, promover audiencias críticas bajo esquemas participativos, dirigir la incorporación exitosa de la televisión colombiana en la era digital e impulsar un servicio público de televisión comprometido con el desarrollo del Estado Social de Derecho, la libertad, la paz, la equidad social y el reconocimiento de la diversidad”10,  no se están cumpliendo a cabalidad las normas, y los fines del servicio de televisión, y la responsabilidad social no se está evidenciando. Como muestra a ello, no se está teniendo en cuenta la población infantil, no hay opciones de programas educativos que entretengan a los niños, que los instruyan, donde manejen un lenguaje sencillo y apropiado para ellos.
 Por último, el medio digital el cual presenta mayor interactividad con el público, no se está regulando de la mejor manera. Está bien, que abran espacios para que la gente se exprese libremente, pero debe de haber un límite, y una normativa del uso de esos espacios, donde se pueda comentar acerca de algún tema, pero con debida responsabilidad, y enseñar a la gente a cómo utilizarlo, falta una culturización de parte del medio hacia la sociedad. A su misma vez, hay una ausencia de los periodistas digitales que son los especialistas de la comunicación para que se pongan al frente el medio y sean ellos, los  que promuevan un mejor uso al medio digital.Por todos estos ejemplos y evidencias que se presentan en la realidad colombiana, por la falta de información y formación de los códigos deontológicos de los periodistas, es que se presentan cada vez en mayor proporción la violación de éstos mismos. Es por tal motivo, la importancia que debe tener cualquier profesional de la comunicación que ejerza su profesión periodística basada en valores éticos, que lo ayuden a tomar las mejores decisiones en su ejercicio laboral, y hagan de él su mejor desempeño, acompañado con conocimientos y habilidades técnicas comunicativas.
1.        FAUNDES, Juan Jorge. El rol de los periodistas y su marco ético. En Revista: Sala de Prensa.org. Santiago de Chile, 2006. Año VII, Vol.3. [online] http://www.saladeprensa.org/
2.        AZNAR, Hugo. Los Códigos Éticos del Periodismo y la Responsabilidad de los Profesionales. En Revista: Razón y Palabra. México, 2004. Agosto-septiembre. Número 40. [online] http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n40/haznar.html.
3.        RIBOREAU, Guy. La Deontología periodística frente a los cambios técnicos y la globalización. En Revista: Sala de prensa.org. París, 2003. Año IV, Vol.2. [online] Disponible en (www.saladeprensa.org).
4.        HERRÁN, María Teresa. RESTREPO, Javier Darío. Ética para periodistas, La Responsabilidad del Periodista. Bogotá. Ed. Tercer Mundo, 1995. Cáp.11. Pág.275.
5.        AZNAR, Hugo. Los Códigos Éticos del Periodismo y la Responsabilidad de los Profesionales. En Revista: Razón y Palabra. México, 2004. Agosto-septiembre. Número 40. [online] http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n40/haznar.html.
6.        LÓPEZ, VENERONI, Felipe. El Tiempo.com. El Mediador o Defensor del oyente. Abril de 2010. [online] http://www.eltiempo.com/blogs/radio_en_america/2010/04/el-mediador-o-defensor-del-oye.php.
7.        CÍRCULO DE PERIODISTAS DE BOGOTA (CPB).CÓDIGO DE ÉTICA. Agosto 2006. [online] http://circulodeperiodistasdebogota.com/descargas/codigo_etica.pdf. 
8.        HERRÁN, María Teresa. RESTREPO, Javier Darío. Ética para periodistas, La Responsabilidad del Periodista. Bogotá. Ed. Tercer Mundo, 1995. Càp.7. Pág.179.
9.        MUÑOZ, URIBE. Juan Fernando. La radio que se produce en Colombia. En Revista: Sala de prensa.org. Medellín, 2004. Año V, Vol.2. [online] Disponible: (http://www.saladeprensa.org/art536.htm).
10.    COMISIÓN NACIONAL DE TELEVISIÓN. Políticas de privacidad y términos de uso. [online] Disponible: (http://www.cntv.org.co/cntv_bop/quienes/.) Octubre 3, 2011.


ÉTICA, PERIODISMO Y NUEVOS RETOS

Por Omar Guillermo Castro
Son muchos los  debates que se tejen en torno a los verdaderos alcances  de la ética en el ejercicio periodístico y su  representación en  los medios de comunicación. Si bien la historia misma nos  ha permitido ver claramente con sucesos que han quedado enmarcados para la recordación de la humanidad  algunos ingentes vacíos  en el terreno de lo ético y destellos de algunos aciertos, sería preciso definir con certeza cuál ha sido y es en la actualidad el principal papel que desempeñan en el transcurrir de la cotidianidad su efectividad y lo útil de su razón. 
Teniendo en cuenta lo anterior, lo más prudente será empezar  a definir algunos términos que nos ayudarán en la comprensión del tema, además de aterrizar conceptos y contextualizar  esta discusión. Para de esta forma poder vislumbrar cuál es el reto de la ética  en los medios de comunicación, se empezará por definir que es ética.
La  ética es una rama de la filosofía que abarca el estudio de la moral la virtud el deber y el buen vivir, partiendo de este planteamiento es posible trasladar  la ética  al terreno de lo cultural, de lo social y lo público pues se trata de un conjunto de acuerdos consensuales que  propenden por la incansable búsqueda de, bien común y el equilibrio social, difiriendo del carácter subjetivo  atribuido a la moral que  sugiere  que cada individuo ostenta una única  e intransferible escala axiológica que determinará su comportamiento  en cada uno de los roles sociales que esta persona desempeñe.
 Conforme con  esta idea de subjetividad y objetividad   sería posible aducir que la ética no  es un asunto que le atañe  únicamente a las razones más íntimas de cada persona, en el plano donde  nadie debería intervenir: lo intrínseco y privado.   Por otra parte  sabemos también que deben existir mecanismos de control y códigos de conducta que confinen el albedrio humano a un “deber ser” que propenderá por el equilibrio social y el bien común.  La manera en que una persona ejerce su rol como profesional  desencadenará un sinnúmero de consecuencias a nivel público  que no  permiten ser tomadas a la ligera.
En el caso de un periodista las motivaciones de su proceder deben estar situadas en la responsabilidad, la honestidad y el respeto por los lectores y la profesión.
Todo aquel que ha decidido  ser periodista ha decidido concienzudamente ceñirse y acatar  cabalmente  los códigos  establecidos  en el deber ser de la profesión y cada uno de sus actos deben estar encaminados al cumplimiento de los preceptos  adoptados como propios.
 Será fácil recordar para todos el escándalo internacional  que hace algunos meses  se desató cuando el periódico británico “News Of The World”  admitió haber interceptado ilegalmente a más de mil personas y sobornar a miembros de Scotland Yard buscando información para sustentar sus primicias, el periódico perteneciente al magnate australiano de las comunicaciones Rupert Murdoch  debió cerrar sus puertas después del bochornoso incidente, que una vez más abre una profunda discusión sobre la profunda crisis ética que atraviesa el periodismo en nuestros días. 
El caso News Of The World es tan sólo un sencillo ejemplo de contextualización,  a nivel mundial se pueden contar por miles las irregularidades y atropellos cometidos por aquellos abanderados defensores de la verdad que el imaginario popular   reconoce en los periodistas.

En los anales de la historia reposan los ejemplos: desde noticias falsas como el  diario norteamericano que aseguraba la existencia de vida extraterrestre en la Luna, extraños seres alados morfológicamente parecidos a los humanos,  hasta la revista alemana que aseguraba tener en su poder los diarios íntimos de Adolfo Hitler, otro famoso  escandalo resultado de  la ausencia de códigos de conducta fue el protagonizado por Louis Seibold quién logró obtener un  un premio Pulitzer con una falsa entrevista realizada al entonces presidente norteamericano Woodrow Wilson.
 Si bien la realidad colombiana  es  un contexto único y difiere política, cultural y económicamente de Europa y Norteamérica,  no es precisamente un escenario donde el periodismo  y  el magnífico ideal de su ejercicio gocen  de las garantías que los periodistas anhelan, ni estos a su vez y las empresas periodísticas a las que sirven  son baluartes de la ética.
Los últimos informes del  CPJ  (Committee to Protect  Jorurnalists)  indican que Colombia sigue siendo uno de los países donde es más peligroso ejercer el periodismo; y es un hecho que deben existir determinadas condiciones que permitan un desarrollo pertinente del  trabajo de periodistas y comunicadores, razón que no subordina el reglamento ético en el cumplimiento de dicha labor.

Es decir,  haciendo a un lado los factores socioculturales que dificultan la tarea de informar oportuna y verazmente, no es esta  falencia una manta que cobije los desfases  éticos, los irresponsables vacíos  y atropellos  cometidos  por periodistas o pseudo periodistas que olvidan constantemente  el compromiso adquirido al decidir voluntaria y se pensaría noblemente  ejercer una profesión.
 Avanzando en esas principales falencias  no es complicado comprobar que hoy  en día en Colombia  es casi irrisorio hablar de periodismo independiente, periodistas sometidos a intereses económicos  y políticos de sus casas periodísticas,  casas periodísticas convertidas en plazas de mercado que ofertan su respaldo al mejor postor,  cantidades in mencionables de dinero de por medio y la pauta publicitaria que antipáticamente se impone. Coinciden Hugo Aznar y el Círculo de periodista de Bogotá en anunciar una escala de valores invertida donde los principios son negociables, elásticos y la excesiva permisividad  como hombres y empresas permite que un irresponsable afán  se imponga  sobre la verdad.
 Existen códigos internacionales que protegen  la  libertad  de prensa e información, en Colombia el artículo 20 de 1991 así  lo señala: “Las Personas tienen derecho a recibir información y a informarse” existen  manuales de ética periodística  y existen también por supuesto, códigos e instituciones defensoras de esta ultrajada profesión, pero ¿quién  vigila de cerca,  quién puede imponer el asunto ético?
 La globalización y el acceso a la información desmesurada en formato digital ,  además de desempeñar ese no injustamente  asignado rol  de salvadora de las comunicaciones juega también de manera paradójica el papel de verdugo de la verdad y la ética, y se suma a la profunda crisis que precedía a los demás medios.
 En este orden de ideas,  el asunto de lo digital  y lo global llega para hacer meya en el desalentador trance deontológico del periodismo actual, no son  pocos los esfuerzos que se deben realizar  para sobreponerse y alcanzar un estatus que dignifique la profesión, se requieren profundos cambios culturales, sembrar   las ideas apropiadas en el hombre , para  cosecharlas en el profesional,  es más que un simple problema de oficina , es  un vistazo de lo que somos como especie , el reflejo de cientos de años de cientos de años de convivencia y aceptación de modelos de pensamiento equivocados.
 El periodismo y el mundo piden un cambio radical, un gran reto como profesionales y personas.  Invertir nuestro más profundo pre saberes, concebir lo inconcebible: la inversión de prioridades.  Familia, academia, empresa, sociedad  tendrán que hacer lo que propio.

Bibliografía


Constitución Política de Colombia


http://www.cpj.org/

“Receptor como sujeto de derechos”

Por  Jennyfer Sánchez Hernández
         
Actualmente los programas ambientales emitidos en los diversos medios de comunicación, son un tema en el interés común de suma importancia, pero no se discute si su emisión corresponde a un manejo ético y responsable por parte de los medios de comunicación; en este caso se nombran, los que se emiten en las emisoras de la ciudad de Bucaramanga, y como se ven desde la mirada de los códigos deontológico y el buen manejo y responsabilidad que el ejercicio periodístico exige.
Los medios de comunicación masiva representan en la sociedad, un canal que permite la difusión de los intereses individuales y colectivos; cada uno de ellos llega de forma diferente a los receptores del mensaje utilizando distintos sentidos para ser percibidos. La televisión por ejemplo, es audiovisual al igual que el cine y la internet; por el contrario la radio, en la que se basa el artículo, es unidireccional; sin embargo, esta mirada que hace parte de la perspectiva clásica es muy cuestionable, Flavia Tomaello por su parte afirma que la audiencia es parte fundamental y representa la reciprocidad que tiene el mensaje, se tendrá en cuenta al sujeto como “sujeto de derechos”. Aunque los costos de producción de la radio seguirán siendo  inferiores a los de cualquier otro medio, convirtiéndola en el canal más seductor para transmitir información.  
Dentro de la magnitud de mensajes que pueden ser enviados al mundo por los medios de comunicación, existen unos que representan un interés colectivo sumamente importante, los ambientales, estos requieren al igual que todo lo que se emite por los medios de comunicación un manejo ético y responsable de los mensajes, como lo estipulan los códigos deontológicos y los manuales del buen funcionamiento del ejercicio periodístico. En la ciudad de Bucaramanga existen por ejemplo, 22 emisoras por la frecuencia AM y FM, de las cuales seis emiten programas exclusivos sobre el tema ambiental, y tres realizan los programas dentro de la ciudad, por otro lado dos de las tres, están dirigidos por la misma periodista Narda Cristina Roa, y si por si fuera poco, de las tres, una  es dirigida por radio católica metropolitana una emisora de carácter religioso, y la otra por la Corporación de la defensoría de la meseta de Bucaramanga (CDMB) una emisora estatal, es decir si el lector aun no se percata, son programas emitidos por instituciones que poseen lineamientos políticos ortodoxos, y sus intereses como cualquier institución están ligados a mantener una imagen y una rentabilidad en sus productos.

Dejando esta información como punto de reflexión para más adelante retomarla, se recordaran algunos conceptos que se tendrán en cuanta en este artículo, como por ejemplo el significado de ética profesional, moral, y libertad de prensa; según la real academia española ética es: “Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana.”; y moral: “Que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto humano.” Por otro lado significado de libertad de prensa Según el círculo de periodistas de Bogotá, estipulado en su preámbulo, “La libertad de prensa es condición básica para la sociedad tenga conocimiento veraz, suficiente y oportuno en la realidad concreta del mundo. Por lo tanto, debe ser mantenida a salvo de la intrusión o coacción de cualquier sector público o privado”. 
Retomando la información expuesta anteriormente, hay que precisar que hay falencias evidentes en los programas ambientales emitidos, el hecho de tener un índice de más del 90% de fuentes de información  oficiales, frente a menos de un 10% de las que hacen parte de las no oficiales, indica una evidente falla en sus contenidos; de igual manera el tiempo brindado para cada programa no supera 1 hora semanal, con replica “si se presenta el espacio”. Cómo pueden los periodistas prestarse para hacer parte de la creación de programas en los cuales aparece la información que no fue investigada por ellos o que se expone sin tener diferentes puntos de vista para lograr un punto neutral de la información.
No obstante, no hay que dejar de lado que tanto los formatos, géneros, y estructuras, que son   usados  para realizar  las emisiones,  poseen la técnica que debe ser usada al momento de crear cualquier emisión radial; sin dejar de lado, que está muy bien marcado el tiempo que los comerciales ocupan dentro del programa.
Después de las consideraciones anteriores, es preciso traer a colación un fragmento del libro: “Periodismo Ambiental Riesgos y oportunidades en la cobertura Informativa” 
“Los periodistas que tendrán un lugar en esta nueva era de la información serán aquellos que manejen las técnicas de la investigación, aquellos que puedan realizar trabajos con el rigor que exige el periodismo de investigación y aquellos que sigan las pautas éticas y que les muestren a los ciudadanos que el periodismo es algo más que sólo subir fotos, redactar declaraciones o presentar datos sin contexto”.
“La investigación, la ética y la honestidad deben ser la esencia de nuestro trabajo como informadores ambientales. Debemos ser diferentes y buscar más allá de las “versiones oficiales” ya vengan de los gobiernos o de las ONG.”
Dadas las condiciones que anteceden a esta cita, qué se espera de la evolución de la  programación radial, la FM se concentro en los programas musicales. La AM pasa a ser la frecuencia en la que se emiten los noticieros y la programación que no es de interés para la mayoría. Y las nuevas generaciones de  periodistas apoyan el hecho de seguir las normas de las institución y no arriesgar nada por su profesión, ya que se excusan u obligan  para conservar su trabajo; al hecho de suplir sus necesidades básicas, y mantener su propia calidad de vida, por encima de la calidad de la información y la pasión de su profesión.
A manera de resumen final se puede citar a, Javier Darío Restrepo, con su texto “La ética floreciente” publicado en sala de prensa en febrero de 2011.
“Este ser posible que habita en todo humano como en germen, florece, según el razonamiento aristotélico cuando razona de forma óptima. En nuestro tiempo, Norbert Wiener, matemático del MTI asegura que el objetivo básico de la vida humana es el florecimiento como persona y que vivir efectivamente equivale a tener la información pertinente. Sea valido o no este esquema racional de lo humano, lo cierto es que en su estado óptimo el procesamiento de la información conduce al ser humano a sus más nobles acciones.” 
“Era la ética de qué hacer cuando la conciencia profesional se encontraba frente a un desbarrancadero. Las reflexiones conjuntas con periodistas de todo el continente, aquí en Cartagena o en cualquier otro lugar, desde Washintgton hasta la Patagonia, ayudaron a profundizar aquella visión y descubrieron, más allá de la ética del hacer, la ética del ser, no se trata de averiguar fórmulas para resolver situaciones complejas,   sino de cómo orientar la vida profesional, como ser un periodista de excelencia.” Solo falta que todos los periodistas se convenzan de que vale la pena al menos intentar, hacer valer la protección. 
Bibliografía
·         Diccionario de, Real Academia Española: http://www.rae.es/rae.html
·         Balsebre Armand, libro: el lenguaje radiofónico, cátedra signo e imagen 1994.
·         Restrepo Darío Javier, texto “La ética floreciente” publicado en sala de prensa en febrero de 2011. http://www.saladeprensa.org/
·         Sociedad Interamericana de Prensa on Smashwords, libro: “Periodismo Ambiental Riesgos y oportunidades en la cobertura Informativa”
·         Jennyfer Stefany Sánchez Hernández, Trabajo de investigación titulado: “La radio como elemento de difusión del fenómeno de la contaminación ambiental”  asesor, Giovanni Bohórquez, Año: 2011.
  •         .Yenny Rocio del Pilar rojas, trabajo de investigación, titulado: El tema ambiental en la agenta informativa: Análisis de contenido de la prensa local año 2005. Asesor:  Giovanni Bohórquez