jueves, 15 de marzo de 2012

RESPONSABILIDAD SOCIAL Y EMPRESARIAL

Por: Ángela Patricia Carreño Vesga
La creación de empresas es un tema que hoy en día motiva a miles de personas dispuestas a superarse y suplir la demanda del mundo actual. Si bien, el empresario es visto como una figura representativa que genera ingresos y productividad a la sociedad, además de esto, es quien satisface las necesidades y los placeres por los que las personas están dispuestas a pagar. Lo anterior, teniendo en cuenta que debe regirse bajo los valores éticos y morales que hagan de su negocio un proyecto próspero. No se trata simplemente de basarse en ideas para crear empresa, se trata de tener un fundamento ético bajo el cual el empresario como fundador no afecte de ninguna manera a los demás.
 Ahora bien, no puede considerarse un buen empresario a aquel que no considera la posibilidad de crearla para ayudar directa o indirectamente a la sociedad. Sin duda, éste primero debe tener claro para qué y por qué se debe hilar su idea, qué posibilidades tiene de prosperar y cuánto va a ayudar a quienes lo rodean. Es evidente que existen millones de empresas en el mundo que destruyen el medio ambiente y explotan a sus trabajadores a costa de un interés económico. Lo irónico, es que mediante la publicidad se le da a conocer a las personas una compañía supuestamente impecable, íntegra y próspera.
 Para lo anterior, Fernando Savater, en su libro, La Dimensión Ética de la Empresa, menciona siete virtudes que guían al empresario para que pueda tener éxito con su nueva idea y que a su vez conllevan al ejercicio ético profesional. El primero de ellos es la audacia, donde el empresario debe ser una persona con sentido de excelencia, con rectitud y voluntad, de lo contrario su empresa puede fracasar. El segundo es la capacidad de identificar el interés común, esta virtud es fundamental, puesto que las necesidades de los clientes y las demás personas son la esencia del negocio, no debe pensar en sí mismo, debe pensar en sus grupos de interés y lo que éstos requieren. Luego está la prudencia, aquí es donde el empresario debe saber elegir el negocio, que éste vaya acorde a su potencial y a sus capacidades, si no es así, pronto aparecería el fracaso. La responsabilidad es quizás la virtud más importante, ya que debe responder y hacer frente a cualquier situación de riesgo y crisis que se presente, de este modo, el empresario está en la obligación de asumir las dificultades y hacerles frente. Seguidamente está la eficacia, la cual supone la capacidad del creador mismo para generar y hacer producir su empresa, por supuesto es importante que existan ganancias. La ética de mínimos “le permite identificar a la empresa su utilidad social, su dimensión de justicia y su prudente asunción de riesgos de tal manera que sepa distribuirlos equilibradamente”[1]. Por el contrario, la ética de máximos vela únicamente por lograr la felicidad. Finalmente aparece la confianza, sin ella seguramente no habría empresarios, es decir, si una empresa no inspira confianza seguramente no tendría clientes, ni compradores. Una imagen engañosa y tramposa puede generar éxito, pero no por mucho tiempo.
Con todo lo expuesto anteriormente, el empresario tiene ciertas pautas para llevar acabo su proyecto empresarial, sin embargo, es fundamental que conozca el rigor ético que exige cada profesión u oficio, por lo tanto, se supone que previamente debe estar atento a estas normas. Como se dijo anteriormente, se trata de mejorar el nivel de vida de las personas, no de generar empleo forzoso que afecte la integridad ajena. Para ello, Savater en el capítulo, Deontología Empresarial, menciona algunos principios que se le pueden exigir a las empresas para que garanticen un trabajo con respeto hacia sus trabajadores, entre estos están: comunicación, autoridad, motivación y responsabilidad social.
La comunicación debe ser ficha clave, se debe fomentar el trabajo colectivo y el respeto por las opiniones y aportes de los demás. La autoridad no significa estrictamente mandar y agredir verbalmente, se trata de estimular y ayudar al trabajador a crecer laboralmente. Se puede motivar al empleado resaltando sus capacidades y virtudes dentro de la empresa. Por último, la responsabilidad social, mediante la construcción de  una mejor sociedad, contribuyendo a la educación y superación de los demás, y así, generando cambios favorables en la comunidad. “Una empresa con responsabilidad social está a favor de contrarrestar los aspectos negativos que propenden por el caos y a favor de volver a atar los lazos sueltos y de potenciar todas aquellas tendencias positivas en la sociedad que no han sido apoyadas lo suficiente”[2].
 Ahora bien, aún existiendo normas y deberes deontológicos que seguramente un empresario como ser profesional debe tener presente, existen millones de compañías que fabrican diariamente productos nocivos para el medio ambiente y los mismos seres humanos. Pero no es solo eso, puesto que la responsabilidad social no es simplemente crear buenos productos, se trata también de ofrecer un trabajo digno y con las mismas oportunidades para todos. Dentro del Pacto Goblan fueron propuestos varios puntos con el fin de velar por los derechos de los trabajadores y mediante los cuales, las organizaciones deben regirse para garantizar un trabajo digno, entre estos está: apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzoso; abatir y evitar prácticas de discriminación en el empleo; promover la responsabilidad social y por supuesto; evitar la vulneración de los derechos humanos de las personas. Sin embargo, hoy en día se señalan diversas empresas que no cumplen ni ofrecen una calidad de empleo a cambio de una imagen favorable.
 De esta manera, se supone que las compañías más prestigiosas y reconocidas a nivel mundial estarían libres de especulaciones o prejuicios, sin embargo, para citar un ejemplo, se hace necesario mencionar que el Pacto Global “Apoya la erradicación del trabajo infantil”. Si bien, no es ajeno que desde hace algunos años la compañía NIKE ha sido señalada por el trabajo forzoso e inadecuado con sus empleados, así mismo, por la falta de responsabilidad social empresarial, ya que se ha manifestado la presencia de niños en las áreas de elaboración de sus productos deportivos.
 En conclusión, las empresas, los empresarios y la sociedad, pueden forjar un futuro próspero sin necesidad de afectar indirectamente a quienes trabajan día a día, de igual manera al medio ambiente, si bien, un trabajo y desempeño con ética ofrece prosperidad y mayores resultados. “Los miembros de una sociedad en la que exista una sólida ética del trabajo y del comportamiento, tendrán más bienestar material que los de una sociedad en donde esa ética sea débil o no exista”[3]. Domingo García Marzá, en su libro, La ética como instrumento de gestión empresarial, expone lo citado anteriormente dando claridad y afirmando que indudablemente esta sociedad está escasa de ética, que los profesionales de hoy a cambio de logros, éxito y dinero, olvidan la importancia de ejercer dignamente, olvidando el  respeto y el valor por la sociedad a la que hacen parte.


[1] SAVATER, Fernando. La dimensión ética de la empresa. Bogotá: Siglo del hombre Editores, Fundación Social, 1998. Pág 23.
[2] Ibíd. Pág. 44
[3] GARCÍA Marzá, Domingo: La ética como instrumento de gestión empresarial/ comp. Castelló de la plana: Fundació Etnor: Fundació Caixa Castelló: Publicaciones de la Universitat Jaume I. D.L. 1996. Pág. 7

LA IMPORTANCIA DE LA DEONTOLOGÍA PERIODÍSTICA

Por Ana María Ortiz Quiñones

La palabra Deontología proviene de las raíces deon, deontos que significa obligación, deber, y logos, que traduce  al conocimiento, tratado, estudio. Por lo tanto su significado  es el conocimiento de los deberes, que tiene como objeto de estudio las normas morales que están determinadas en una profesión, expresadas en unos códigos de ética.
 La Deontología del periodista está expresado en unos códigos deontológicos,  todas aquellas leyes y normas que enmarcan el ejercicio profesional del periodismo, pero además está complementado con la ética y moral que cada quien se ha formado como persona. Es por tal razón que los códigos deontológicos son aspectos fundamentales para el ejercicio profesional, y es de mayor responsabilidad que se cumplan, como lo es en este caso, ya que el periodismo es una actividad que va dirigida netamente hacia la sociedad, se trabaja por ella y para ella.
 Partiendo que el rol del periodista es difundir y comunicar información, es a partir de ahí que se formula una normativa resumida en cuatro principios fundamentales de la ética de los periodistas: “1. Informar veraz, exacta, amplia y oportunamente. 2. Investigar  e interpretar y opinar desde el interés público (del pueblo, de la Sociedad Civil, de los Ciudadanos, del Bien Común de la sociedad). 3. Difundir, exigir y defender de manera proactiva los derechos y deberes personales y colectivos. 4. Fiscalizar con independencia a los poderes del Estado, del Mercado y de la Sociedad Civil”1.
 ¿En la actualidad colombiana, durante la formación de los periodistas, se han inculcado los códigos de ética regulados por el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB)? Es importante analizar de qué manera a través del tiempo los medios masivos de comunicación, han sido manejados por los profesionales, si en la realidad, además de los conocimientos adquiridos en la universidad se tienen fortalecidos esos códigos deontológicos, que permiten que se realice una buena labor periodística. “Los profesionales están especialmente obligados a conocer los aspectos valorativos y normativos de la actividad comunicativa, así como también a tener una especial sensibilidad acerca de los efectos derivados de su actividad, tal y como han  podido ser acreditados ya a través de una larga experiencia histórica de actividad mediática y de estudios sobre ésta”2.
 A algunos profesionales efectivamente en su formación les han enseñado los códigos de ética, pero en el momento de la práctica, es cuando se ve la violación de estos mismos. En el instante que entran a un medio, ya sea escrito, audiovisual y/o digital no se está cumpliendo como mínimo con los códigos y las normas básicas que un periodista debe cumplir con rigor, los practicantes o recién egresados cambian y transforman su mentalidad, moldeándose a la realidad. Una de las razones que sucedan estos actos, es debido a que los medios masivos de comunicación están monopolizados por ciertos grupos de personas que tienen algún poder dentro de la sociedad, “cada vez más medios de comunicación son controlados de manera directa o indirecta por grandes grupos empresariales que ven en los medios una suerte de palanca que podría servirles para influir en políticos, en las personas que se ocupan de atribuir las obras públicas y, por supuesto, la competencia”3.
 Por tal motivo ya no son los especialistas de la comunicación quienes deciden cómo y de qué manera manejar el medio, dejándose influenciar por personas que no tienen conocimiento del ejercicio periodístico, y si lo tienen, para ellos lo más importante son sus intereses personales. Otra de las razones, ocurre cuando en la academia no implementan en su plan de estudios los contenidos humanísticos ni aspectos normativos y valorativos del periodismo, pues en muchas ocasiones se preocupan más por adquirir conocimientos y habilidades tecnológicas, dejando a un lado la razón de ser del periodista, la importancia que cumple dentro de la sociedad y el poder que puede llegar a tener con los medios masivos de comunicación: el de crear conciencias.
 “El término responsabilidad es quizá de los más esenciales y complejos, porque no sólo implica una reflexión individual sino una relación con los demás”4. Es responsabilidad de todos para que pueda haber un cambio en el manejo de información de parte de los medios, como en la academia, que se fortalezcan más los valores humanos, se enseñe la normativa acorde a la profesión  y a su misma vez cree conciencia en los estudiantes, que ellos actúen de forma receptiva, para que aporten en su ejercicio periodístico además de sus conocimientos adquiridos, los valores que lo forman como persona y sea un plus diferenciador frente a los demás profesionales de la comunicación. De parte de los periodistas más recorridos, que tienen más trayectoria en los medios, refuercen la utilidad de los códigos de ética, para que en su ámbito laboral día a día promuevan la importancia de éstos y los hagan cumplir junto con sus colegas, lo pongan en práctica y lo lleven a la realidad. “Si todos compartimos esta responsabilidad de mejorar día a día nuestros medios de comunicación, no hay duda alguna que también los estudiantes y futuros profesionales de la comunicación están llamados a conocer y aplicar las recomendaciones éticas contenidos en estos documentos”5.
 Para cualquier medio masivo de comunicación sea la prensa, radio, televisión y/o digital, es indispensable que haya un ombudsman, un mediador entendido como “un supervisor u observador de buena fe que mide, evalúa y coparticipa con el medio en términos del cumplimiento de esos principios que ha asumido como propios y verifica que la programación, el diseño de ésta y sus contenidos se ajusten a ese código y no violen esos principios”6, es así como lo determina el Mtro. Felipe López Veneroni, Mediador del Instituto Mexicano de la Radio IMER, en una entrevista que le hizo El Tiempo el 4 de abril del 2010. Es una definición que no solo cumple con la radio, como lo expresó Felipe, sino también puede apropiarse a los demás medios. Es necesario que el mediador que está en constante relación con el público y el medio, haga cumplir las normas establecidas por el código deontológico del periodismo. “El acceso a la información constituye uno de los derechos básicos del hombre. Esta razón de ser de la libertad de prensa hace recaer sobre el periodista la obligación de defenderla y de obrar con altos niveles de responsabilidad y honestidad en el ejercicio de su profesión”7.
 Se presentan diferentes tipos de violación en cada uno de los medios, como ejemplo, se ha evidenciado en los medios escritos el sensacionalismo, cuando ilustran imágenes de personas en las peores condiciones físicas, violando su dignidad humana, y a su vez afectando emocionalmente a sus seres queridos; también se puede ver en los titulares, con ese juego de palabras, expresiones subjetivas, con la intensión de darle un doble sentido, para llamar la atención del lector. “El sensacionalismo es una deformación interesada de la noticia, implica manipulación y engaño y por tanto, burla de la buena fe del público”8.
 En la radio, un medio el cual se posibilita la interacción directa con el consumidor, no está ejerciendo una buena labor periodística, y se está perdiendo el sentido de informar, enseñar y educar, pues hace falta que se implementen más emisoras  culturales, que capten la atención del oyente, lo entretengan e instruyan, que ocupen cada vez más espacios, promoviendo su importancia y despertando interés en las personas. Actualmente en la radio comercial, por lo general la más escuchada por las personas, se evidencia un mal uso del lenguaje, expresiones inadecuadas, que en ocasiones ofende al oyente, tomándolo como objeto de burla.  Hace falta una buena parrilla de programación, que cumpla con las expectativas del público y lo puedan tener en cuenta. “La radio necesita de planificación, y planificación inscribe metodologías de corto, mediano y largo plazo que motiven al acompañamiento de una sociedad desde un quehacer comunicativo especial, masivo y de presencialidad que es la radio. Debe partir desde el elemento jurídico, atravesar el componente económico y finalizar con el concepto más importante: el social”9.
 En la televisión colombiana, regida por la Comisión Nacional de Televisión (CNTV), la cual tiene como objetivo “garantizar los derechos de televidentes y usuarios, promover audiencias críticas bajo esquemas participativos, dirigir la incorporación exitosa de la televisión colombiana en la era digital e impulsar un servicio público de televisión comprometido con el desarrollo del Estado Social de Derecho, la libertad, la paz, la equidad social y el reconocimiento de la diversidad”10,  no se están cumpliendo a cabalidad las normas, y los fines del servicio de televisión, y la responsabilidad social no se está evidenciando. Como muestra a ello, no se está teniendo en cuenta la población infantil, no hay opciones de programas educativos que entretengan a los niños, que los instruyan, donde manejen un lenguaje sencillo y apropiado para ellos.
 Por último, el medio digital el cual presenta mayor interactividad con el público, no se está regulando de la mejor manera. Está bien, que abran espacios para que la gente se exprese libremente, pero debe de haber un límite, y una normativa del uso de esos espacios, donde se pueda comentar acerca de algún tema, pero con debida responsabilidad, y enseñar a la gente a cómo utilizarlo, falta una culturización de parte del medio hacia la sociedad. A su misma vez, hay una ausencia de los periodistas digitales que son los especialistas de la comunicación para que se pongan al frente el medio y sean ellos, los  que promuevan un mejor uso al medio digital.Por todos estos ejemplos y evidencias que se presentan en la realidad colombiana, por la falta de información y formación de los códigos deontológicos de los periodistas, es que se presentan cada vez en mayor proporción la violación de éstos mismos. Es por tal motivo, la importancia que debe tener cualquier profesional de la comunicación que ejerza su profesión periodística basada en valores éticos, que lo ayuden a tomar las mejores decisiones en su ejercicio laboral, y hagan de él su mejor desempeño, acompañado con conocimientos y habilidades técnicas comunicativas.
1.        FAUNDES, Juan Jorge. El rol de los periodistas y su marco ético. En Revista: Sala de Prensa.org. Santiago de Chile, 2006. Año VII, Vol.3. [online] http://www.saladeprensa.org/
2.        AZNAR, Hugo. Los Códigos Éticos del Periodismo y la Responsabilidad de los Profesionales. En Revista: Razón y Palabra. México, 2004. Agosto-septiembre. Número 40. [online] http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n40/haznar.html.
3.        RIBOREAU, Guy. La Deontología periodística frente a los cambios técnicos y la globalización. En Revista: Sala de prensa.org. París, 2003. Año IV, Vol.2. [online] Disponible en (www.saladeprensa.org).
4.        HERRÁN, María Teresa. RESTREPO, Javier Darío. Ética para periodistas, La Responsabilidad del Periodista. Bogotá. Ed. Tercer Mundo, 1995. Cáp.11. Pág.275.
5.        AZNAR, Hugo. Los Códigos Éticos del Periodismo y la Responsabilidad de los Profesionales. En Revista: Razón y Palabra. México, 2004. Agosto-septiembre. Número 40. [online] http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n40/haznar.html.
6.        LÓPEZ, VENERONI, Felipe. El Tiempo.com. El Mediador o Defensor del oyente. Abril de 2010. [online] http://www.eltiempo.com/blogs/radio_en_america/2010/04/el-mediador-o-defensor-del-oye.php.
7.        CÍRCULO DE PERIODISTAS DE BOGOTA (CPB).CÓDIGO DE ÉTICA. Agosto 2006. [online] http://circulodeperiodistasdebogota.com/descargas/codigo_etica.pdf
8.        HERRÁN, María Teresa. RESTREPO, Javier Darío. Ética para periodistas, La Responsabilidad del Periodista. Bogotá. Ed. Tercer Mundo, 1995. Càp.7. Pág.179.
9.        MUÑOZ, URIBE. Juan Fernando. La radio que se produce en Colombia. En Revista: Sala de prensa.org. Medellín, 2004. Año V, Vol.2. [online] Disponible: (http://www.saladeprensa.org/art536.htm).
10.    COMISIÓN NACIONAL DE TELEVISIÓN. Políticas de privacidad y términos de uso. [online] Disponible: (http://www.cntv.org.co/cntv_bop/quienes/.) Octubre 3, 2011.


ÉTICA, PERIODISMO Y NUEVOS RETOS

Por Omar Guillermo Castro
Son muchos los  debates que se tejen en torno a los verdaderos alcances  de la ética en el ejercicio periodístico y su  representación en  los medios de comunicación. Si bien la historia misma nos  ha permitido ver claramente con sucesos que han quedado enmarcados para la recordación de la humanidad  algunos ingentes vacíos  en el terreno de lo ético y destellos de algunos aciertos, sería preciso definir con certeza cuál ha sido y es en la actualidad el principal papel que desempeñan en el transcurrir de la cotidianidad su efectividad y lo útil de su razón. 
Teniendo en cuenta lo anterior, lo más prudente será empezar  a definir algunos términos que nos ayudarán en la comprensión del tema, además de aterrizar conceptos y contextualizar  esta discusión. Para de esta forma poder vislumbrar cuál es el reto de la ética  en los medios de comunicación, se empezará por definir que es ética.
La  ética es una rama de la filosofía que abarca el estudio de la moral la virtud el deber y el buen vivir, partiendo de este planteamiento es posible trasladar  la ética  al terreno de lo cultural, de lo social y lo público pues se trata de un conjunto de acuerdos consensuales que  propenden por la incansable búsqueda de, bien común y el equilibrio social, difiriendo del carácter subjetivo  atribuido a la moral que  sugiere  que cada individuo ostenta una única  e intransferible escala axiológica que determinará su comportamiento  en cada uno de los roles sociales que esta persona desempeñe.
 Conforme con  esta idea de subjetividad y objetividad   sería posible aducir que la ética no  es un asunto que le atañe  únicamente a las razones más íntimas de cada persona, en el plano donde  nadie debería intervenir: lo intrínseco y privado.   Por otra parte  sabemos también que deben existir mecanismos de control y códigos de conducta que confinen el albedrio humano a un “deber ser” que propenderá por el equilibrio social y el bien común.  La manera en que una persona ejerce su rol como profesional  desencadenará un sinnúmero de consecuencias a nivel público  que no  permiten ser tomadas a la ligera.
En el caso de un periodista las motivaciones de su proceder deben estar situadas en la responsabilidad, la honestidad y el respeto por los lectores y la profesión.
Todo aquel que ha decidido  ser periodista ha decidido concienzudamente ceñirse y acatar  cabalmente  los códigos  establecidos  en el deber ser de la profesión y cada uno de sus actos deben estar encaminados al cumplimiento de los preceptos  adoptados como propios.
 Será fácil recordar para todos el escándalo internacional  que hace algunos meses  se desató cuando el periódico británico “News Of The World”  admitió haber interceptado ilegalmente a más de mil personas y sobornar a miembros de Scotland Yard buscando información para sustentar sus primicias, el periódico perteneciente al magnate australiano de las comunicaciones Rupert Murdoch  debió cerrar sus puertas después del bochornoso incidente, que una vez más abre una profunda discusión sobre la profunda crisis ética que atraviesa el periodismo en nuestros días. 
El caso News Of The World es tan sólo un sencillo ejemplo de contextualización,  a nivel mundial se pueden contar por miles las irregularidades y atropellos cometidos por aquellos abanderados defensores de la verdad que el imaginario popular   reconoce en los periodistas.

En los anales de la historia reposan los ejemplos: desde noticias falsas como el  diario norteamericano que aseguraba la existencia de vida extraterrestre en la Luna, extraños seres alados morfológicamente parecidos a los humanos,  hasta la revista alemana que aseguraba tener en su poder los diarios íntimos de Adolfo Hitler, otro famoso  escandalo resultado de  la ausencia de códigos de conducta fue el protagonizado por Louis Seibold quién logró obtener un  un premio Pulitzer con una falsa entrevista realizada al entonces presidente norteamericano Woodrow Wilson.
 Si bien la realidad colombiana  es  un contexto único y difiere política, cultural y económicamente de Europa y Norteamérica,  no es precisamente un escenario donde el periodismo  y  el magnífico ideal de su ejercicio gocen  de las garantías que los periodistas anhelan, ni estos a su vez y las empresas periodísticas a las que sirven  son baluartes de la ética.
Los últimos informes del  CPJ  (Committee to Protect  Jorurnalists)  indican que Colombia sigue siendo uno de los países donde es más peligroso ejercer el periodismo; y es un hecho que deben existir determinadas condiciones que permitan un desarrollo pertinente del  trabajo de periodistas y comunicadores, razón que no subordina el reglamento ético en el cumplimiento de dicha labor.

Es decir,  haciendo a un lado los factores socioculturales que dificultan la tarea de informar oportuna y verazmente, no es esta  falencia una manta que cobije los desfases  éticos, los irresponsables vacíos  y atropellos  cometidos  por periodistas o pseudo periodistas que olvidan constantemente  el compromiso adquirido al decidir voluntaria y se pensaría noblemente  ejercer una profesión.
 Avanzando en esas principales falencias  no es complicado comprobar que hoy  en día en Colombia  es casi irrisorio hablar de periodismo independiente, periodistas sometidos a intereses económicos  y políticos de sus casas periodísticas,  casas periodísticas convertidas en plazas de mercado que ofertan su respaldo al mejor postor,  cantidades in mencionables de dinero de por medio y la pauta publicitaria que antipáticamente se impone. Coinciden Hugo Aznar y el Círculo de periodista de Bogotá en anunciar una escala de valores invertida donde los principios son negociables, elásticos y la excesiva permisividad  como hombres y empresas permite que un irresponsable afán  se imponga  sobre la verdad.
 Existen códigos internacionales que protegen  la  libertad  de prensa e información, en Colombia el artículo 20 de 1991 así  lo señala: “Las Personas tienen derecho a recibir información y a informarse” existen  manuales de ética periodística  y existen también por supuesto, códigos e instituciones defensoras de esta ultrajada profesión, pero ¿quién  vigila de cerca,  quién puede imponer el asunto ético?
 La globalización y el acceso a la información desmesurada en formato digital ,  además de desempeñar ese no injustamente  asignado rol  de salvadora de las comunicaciones juega también de manera paradójica el papel de verdugo de la verdad y la ética, y se suma a la profunda crisis que precedía a los demás medios.
 En este orden de ideas,  el asunto de lo digital  y lo global llega para hacer meya en el desalentador trance deontológico del periodismo actual, no son  pocos los esfuerzos que se deben realizar  para sobreponerse y alcanzar un estatus que dignifique la profesión, se requieren profundos cambios culturales, sembrar   las ideas apropiadas en el hombre , para  cosecharlas en el profesional,  es más que un simple problema de oficina , es  un vistazo de lo que somos como especie , el reflejo de cientos de años de cientos de años de convivencia y aceptación de modelos de pensamiento equivocados.
 El periodismo y el mundo piden un cambio radical, un gran reto como profesionales y personas.  Invertir nuestro más profundo pre saberes, concebir lo inconcebible: la inversión de prioridades.  Familia, academia, empresa, sociedad  tendrán que hacer lo que propio.

Bibliografía


Constitución Política de Colombia


http://www.cpj.org/

“Receptor como sujeto de derechos”

Por  Jennyfer Sánchez Hernández
         
Actualmente los programas ambientales emitidos en los diversos medios de comunicación, son un tema en el interés común de suma importancia, pero no se discute si su emisión corresponde a un manejo ético y responsable por parte de los medios de comunicación; en este caso se nombran, los que se emiten en las emisoras de la ciudad de Bucaramanga, y como se ven desde la mirada de los códigos deontológico y el buen manejo y responsabilidad que el ejercicio periodístico exige.
Los medios de comunicación masiva representan en la sociedad, un canal que permite la difusión de los intereses individuales y colectivos; cada uno de ellos llega de forma diferente a los receptores del mensaje utilizando distintos sentidos para ser percibidos. La televisión por ejemplo, es audiovisual al igual que el cine y la internet; por el contrario la radio, en la que se basa el artículo, es unidireccional; sin embargo, esta mirada que hace parte de la perspectiva clásica es muy cuestionable, Flavia Tomaello por su parte afirma que la audiencia es parte fundamental y representa la reciprocidad que tiene el mensaje, se tendrá en cuenta al sujeto como “sujeto de derechos”. Aunque los costos de producción de la radio seguirán siendo  inferiores a los de cualquier otro medio, convirtiéndola en el canal más seductor para transmitir información.  
Dentro de la magnitud de mensajes que pueden ser enviados al mundo por los medios de comunicación, existen unos que representan un interés colectivo sumamente importante, los ambientales, estos requieren al igual que todo lo que se emite por los medios de comunicación un manejo ético y responsable de los mensajes, como lo estipulan los códigos deontológicos y los manuales del buen funcionamiento del ejercicio periodístico. En la ciudad de Bucaramanga existen por ejemplo, 22 emisoras por la frecuencia AM y FM, de las cuales seis emiten programas exclusivos sobre el tema ambiental, y tres realizan los programas dentro de la ciudad, por otro lado dos de las tres, están dirigidos por la misma periodista Narda Cristina Roa, y si por si fuera poco, de las tres, una  es dirigida por radio católica metropolitana una emisora de carácter religioso, y la otra por la Corporación de la defensoría de la meseta de Bucaramanga (CDMB) una emisora estatal, es decir si el lector aun no se percata, son programas emitidos por instituciones que poseen lineamientos políticos ortodoxos, y sus intereses como cualquier institución están ligados a mantener una imagen y una rentabilidad en sus productos.

Dejando esta información como punto de reflexión para más adelante retomarla, se recordaran algunos conceptos que se tendrán en cuanta en este artículo, como por ejemplo el significado de ética profesional, moral, y libertad de prensa; según la real academia española ética es: “Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana.”; y moral: “Que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto humano.” Por otro lado significado de libertad de prensa Según el círculo de periodistas de Bogotá, estipulado en su preámbulo, “La libertad de prensa es condición básica para la sociedad tenga conocimiento veraz, suficiente y oportuno en la realidad concreta del mundo. Por lo tanto, debe ser mantenida a salvo de la intrusión o coacción de cualquier sector público o privado”. 
Retomando la información expuesta anteriormente, hay que precisar que hay falencias evidentes en los programas ambientales emitidos, el hecho de tener un índice de más del 90% de fuentes de información  oficiales, frente a menos de un 10% de las que hacen parte de las no oficiales, indica una evidente falla en sus contenidos; de igual manera el tiempo brindado para cada programa no supera 1 hora semanal, con replica “si se presenta el espacio”. Cómo pueden los periodistas prestarse para hacer parte de la creación de programas en los cuales aparece la información que no fue investigada por ellos o que se expone sin tener diferentes puntos de vista para lograr un punto neutral de la información.
No obstante, no hay que dejar de lado que tanto los formatos, géneros, y estructuras, que son   usados  para realizar  las emisiones,  poseen la técnica que debe ser usada al momento de crear cualquier emisión radial; sin dejar de lado, que está muy bien marcado el tiempo que los comerciales ocupan dentro del programa.
Después de las consideraciones anteriores, es preciso traer a colación un fragmento del libro: Periodismo Ambiental Riesgos y oportunidades en la cobertura Informativa” 
“Los periodistas que tendrán un lugar en esta nueva era de la información serán aquellos que manejen las técnicas de la investigación, aquellos que puedan realizar trabajos con el rigor que exige el periodismo de investigación y aquellos que sigan las pautas éticas y que les muestren a los ciudadanos que el periodismo es algo más que sólo subir fotos, redactar declaraciones o presentar datos sin contexto”.
“La investigación, la ética y la honestidad deben ser la esencia de nuestro trabajo como informadores ambientales. Debemos ser diferentes y buscar más allá de las “versiones oficiales” ya vengan de los gobiernos o de las ONG.”
Dadas las condiciones que anteceden a esta cita, qué se espera de la evolución de la  programación radial, la FM se concentro en los programas musicales. La AM pasa a ser la frecuencia en la que se emiten los noticieros y la programación que no es de interés para la mayoría. Y las nuevas generaciones de  periodistas apoyan el hecho de seguir las normas de las institución y no arriesgar nada por su profesión, ya que se excusan u obligan  para conservar su trabajo; al hecho de suplir sus necesidades básicas, y mantener su propia calidad de vida, por encima de la calidad de la información y la pasión de su profesión.
A manera de resumen final se puede citar a, Javier Darío Restrepo, con su texto “La ética floreciente” publicado en sala de prensa en febrero de 2011.
Este ser posible que habita en todo humano como en germen, florece, según el razonamiento aristotélico cuando razona de forma óptima. En nuestro tiempo, Norbert Wiener, matemático del MTI asegura que el objetivo básico de la vida humana es el florecimiento como persona y que vivir efectivamente equivale a tener la información pertinente. Sea valido o no este esquema racional de lo humano, lo cierto es que en su estado óptimo el procesamiento de la información conduce al ser humano a sus más nobles acciones.” 
“Era la ética de qué hacer cuando la conciencia profesional se encontraba frente a un desbarrancadero. Las reflexiones conjuntas con periodistas de todo el continente, aquí en Cartagena o en cualquier otro lugar, desde Washintgton hasta la Patagonia, ayudaron a profundizar aquella visión y descubrieron, más allá de la ética del hacer, la ética del ser, no se trata de averiguar fórmulas para resolver situaciones complejas,   sino de cómo orientar la vida profesional, como ser un periodista de excelencia.” Solo falta que todos los periodistas se convenzan de que vale la pena al menos intentar, hacer valer la protección. 
Bibliografía
·         Diccionario de, Real Academia Española: http://www.rae.es/rae.html
·         Balsebre Armand, libro: el lenguaje radiofónico, cátedra signo e imagen 1994.
·         Restrepo Darío Javier, texto “La ética floreciente” publicado en sala de prensa en febrero de 2011. http://www.saladeprensa.org/
·         Sociedad Interamericana de Prensa on Smashwords, libro: “Periodismo Ambiental Riesgos y oportunidades en la cobertura Informativa”
·         Jennyfer Stefany Sánchez Hernández, Trabajo de investigación titulado: “La radio como elemento de difusión del fenómeno de la contaminación ambiental”  asesor, Giovanni Bohórquez, Año: 2011.
  •         .Yenny Rocio del Pilar rojas, trabajo de investigación, titulado: El tema ambiental en la agenta informativa: Análisis de contenido de la prensa local año 2005. Asesor:  Giovanni Bohórquez

El trabajo periodístico nunca debió ser asunto personal

Por: Camila García
                                                                                                         
A decir verdad no se requiere que un periodista siga ordenes y reglas éticas para que sea un excelente profesional, en un país donde empieza a primar el beneficio de los poderes mediáticos sobre lo que la sociedad realmente necesita, se requiere un profesional que tenga agallas para demostrar las verdaderas caras del pueblo, para leer entre frases lo que el gobierno manda y sobre todo para contar la verdad del hecho.
 Desde que se ha reconocido el trabajo del periodista como un ente profesional, se ha hablado que debería tener cuatro pilares fundamentales para un buen desarrollo de su trabajo. Según J.J. Faundes[1] el periodista ante todo debe[2]:
·         Informar veraz, exacta, amplia y oportunamente
·         Investigar e interpretar y opinar desde el interés público
·         Difundir, exigir y defender de manera proactiva los derechos y deberes personales y colectivos
·         Fiscalizar con independencia a los poderes del estado, del mercado y de la sociedad civil.

Si bien es cierto que en esa línea de ideas en su mayoría, los periodistas deben cumplir con deberes que no cualquier profesional está dispuesto a cumplir, no por falta de responsabilidad social, sino porque no todos los actores sociales están dispuestos a trabajar con y por la sociedad en una forma tan amplia, compleja y sobre todo tan activa; un periodista no es aquel que se para frente a la cámara a contar, ni aquel que copió algo de internet y pego en un periódico, mucho menos un locutor que solo lee lo que otros mencionan, el verdadero periodista es aquel que ha hecho hasta lo imposible por obtener la información desde la fuente principal e intenta hacerla entender al público.
Por otro lado, muchos de estos profesionales se han cobijado bajo leyes de libertad de expresión e información que proporciona grandes ventajas a la hora de recoger la información pertinente; lo más curioso, es que este tipo de “ayudas” usualmente son negadas no con propósito de proteger al bien común, sino con la idea de evitar que este dé cuenta o cuestione la existencia de documentos o actividades clandestinas.
Todas las personas tienen derecho a tener su privacidad, pero los estamentos públicos, como su nombre bien lo enfatiza, son de todo aquel que quiera ir y es al sector que más debe fiscalizarse, por bueno o por malo, requiere una exhaustiva y constante investigación para estar siempre seguro de que todo lo ocurrido en dicha institución no afecte a la sociedad.
El comportamiento de un periodista no debe estar condicionado por todo aquello que su contexto le afecte, es decir, si vive en una dictadura parte del periodista debe estar con la dictadura y otra parte con la resistencia, la idea no es buscar los polos de la situación sino encontrar aquel punto medio llamado objetividad; el periodismo de calidad[3] que propone la recuperación de dos conceptos básicos para transitar los cambios necesarios y urgentes. Por un lado, la información como bien público, nutriente y esencial de una sociedad democrática. Por otro, la convicción ética de las implicancias y responsabilidades que exige la práctica profesional del periodismo.
Por otro lado, dentro del imaginario de los periodistas se halla la idea de un mejor manejo de los lectores frente al periodismo en todas sus dimensiones, sin embargo, estos espectadores no han interiorizado sobre su mismo trabajo en los medios al no ser exigentes en el contenido; titulares que rayan al extremo del vouyerismo, contenidos amarillistas e incluso indiferencia frente a los problemas reales de la sociedad, la indiferencia frente a la ética y a la vigilancia del bien común hace al periodismo cada vez más pobre, mucho peor, convierte a los públicos pasivos.
Según los grandes maestros de la ética periodística cómo Javier Darío Restrepo, María Teresa Herrán entre otros, todo lo que afecta al bien común puede ser noticia más la importancia del impacto de los hechos sobre el bien común es un asunto delicado.
Muchas veces, la premisa de “Informar veraz, exacta, amplia y oportunamente” es el estandarte a lo que la sociedad necesita y es bajo la lógica de la defensa de la sociedad misma, es lo que el periodista debería hacer independientemente de los intereses de los medios; podrá ser utópico, pero la verdadera función del periodista es evitar a toda costa dar información falsa o información a medias porque no hay nada más peligroso que la malinterpretación por parte de los espectadores.
Otro aspecto complejo es la tendencia maniqueísta que el medio y el periodismo han creado para sí; esta, genera malestar en el público ya que atribuirse el papel de juez es lo más alejado al ejercicio periodístico.
El periodista es el canal entre el lector y la realidad, tanto el uno como el otro espera la buena fe del lector a la hora de enterarse de la realidad y el cambio por parte de la sociedad frente al mismo aunque si se contextualiza en un espacio dónde es el amarillismo el principal productor de conformismo, viéndose este desde dos aspectos:
1.     El aspecto negativo por su exagerada redacción de la situación y pintoresco estilo a la hora de titular,
2.     El aspecto positivo ya que su cercanía con el público es mucho más real, además de la utilización de terminologías que la masa considera adecuada para sí.
En todo caso, no se puede negar que los medios que usan esas técnicas a la hora de informar no logran un cometido ético, la mente del público no asume en qué tipo de lenguaje está pensado la redacción de la información y buscan refugiarse en pequeños cubículos de conformismo noticioso que en varios casos llega a ser la única realidad percibida.
Carlos Pulgarín[4] en su artículo para Sala de Prensa “¿Los colombianos creen en los medios de comunicación?”[5] publicó que la Agencia Yankelvich Acevedo & Asociados utilizó una muestra de 700 personas, en seis cuidades del país sobre la credibilidad que tienen en los contenidos informativos.
La investigación mostró que la televisión obtuvo un 84,5% de opinión favorable, seguida de la prensa con 81,8%, la radio 76,6%, revistas 54,9% e internet con el 43,2%.
En el mismo artículo se menciona que en los últimos tres años, un alto porcentaje de colombianos (49,1%) no sólo ha cambiado su fidelidad en cuanto al tipo de medio que prefiere, sino que la percepción en cuanto al factor de credibilidad se conserva a pesar de la crisis y la presión de la guerra sobre la prensa.
Así mismo, la investigación encuentra un grupo (26%) que afirma que ahora cree más en los medios de comunicación a lo que creía antes y otro grupo (3%) que manifiesta que hace tres años no creía en la información noticiosa, pero ahora sí; por último, el 15.3% de los encuestados ahora cree menos en los medios de lo que creía antes. Un 3.2% dejó de creer de manera total.
La preocupación aquí tal vez no radica ya en si es buena la relación medio-sociedad, sino si esta “alza” en la credibilidad está ligada al buen comportamiento de los periodistas y los dueños de los medios, o por el contrario, está ligada a la red engañosa que a la que este país se ha ido narcotizando con el paso de las mismas familias en el poder de los medios y en el control de lo conveniente para sí mismos.
A partir de esto, la falta de replica se hace más constante, aquella que alimenta la falta de ética periodística y reiterando en lo anterior, sin medios o periodistas que hagan debate o aunque sea discutan sobre el inconformismo que existe tras los que dominan tanto medios como masas; ese bien común por el que se vela, no sería más que una ilusión de esas que se enseñan en la cátedra y no se pueden aplicar a la vida real.
Para concluir, se ve importante que la realización del periodista como ente profesional es un asunto de extrema delicadez, aún cuando este sea profesional o empírico, la cuestión radica a veces no radica en que tan buen redactor sea, sino en que tan interesado esté en la sociedad en la que convive, sea cual sea su ambiente, un periodista que se encuentra en la posición de la defensoría social debe siempre mantenerse fuerte pese a las circunstancias y sobre todo mantener la posición social porque tal y como advierte el título, esto no es un negocio familiar es un asunto social.


[1]Colaborador de Sala de Prensa, académico de la escuela de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (ARCIS) de Santiago, Chile y coordinador del Observatorio Cuidadano de Acceso a la Justicia de la Corporación ONG Formación Jurídica para la Acción (FORJA)
[2] FAUNDES, Juan Jorge. En: Rol del periodista, acceso a la información y reforma procesal penal. FORJA. Santiago de Chile. 2003. Cap 1.
[3] GÓMEZ Mompart, Josep Lluís (2001): Periodismo de calidad para una sociedad global. EN: Pasajes, nro. 7, p 25-35, Universidad de Valencia

[4] Periodista colombiano exiliado originalmente en Perú, radica actualmente en Canadá gracias al apoyo del Instituto de Prensa y Sociedad; es colaborador de Sala de Prensa.
[5] PULGARÍN, Carlos. ¿Los colombianos creen en los medios de comunicación? EN: http://www.saladeprensa.org/art424.htm

COLOMBIA CENSURADA

Por: Ghina Marcela Camacho Rincón
 Las diferentes leyes y constituciones de los estados del mundo,  exponen diversos derechos  y reglamentos que la sociedad debe acatar y cumplir a cabalidad, uno de esos con los que contamos los individuos es la Libertad de expresión y el derecho a la información, los cuales son universales y fundamentales en los estados democráticos. Por su parte, y en relación a lo anterior Colombia también pertenece a esos estados que defienden la libre expresión y el derecho a ser informado, regido en el artículo 19 de la Declaración Universal de Los Derechos Humanos, en el artículo 20 de la Constitución Política de Colombia, en los Códigos de Ética Periodística, entre otros.   Pero la pregunta no es, ¿Qué tan vigente está este derecho?, la pregunta aquí es ¿Se ha cumplido lo anterior en el periodismo colombiano? Los datos nos dan una respuesta dura pero real.
Durante los últimos 34 años se han presentado 132 asesinatos a periodistas en todo el territorio Colombiano. En lo que lleva del 2011, 171 periodistas han sido víctimas de amenazas, dos han sido arrestados ilegalmente, dos han sido exiliados, uno ha sido herido y 16 han sido tratados inhumanamente [1]. A pesar que en el último semestre del año no se ha presentado ningún caso de muerte a periodistas en Colombia, la censura y atentados contra la libertad de expresión se presenta por medio de amenazas de muerte, así como la falta de apoyo por parte de la fiscalía y entidades competentes, han generado un alto grado de impunidad tal como lo expone un artículo publicado en El Tiempo.com [2]. 
 Las anteriores son solo una de las muchas cifras que existen sobre violación a la libre expresión, sin contar aquellas amenazas, maltratos, censuras y demás  no denunciados por los comunicadores con el fin de evitar peores consecuencias. En un país dónde el periodismo ha estado siempre ligado a cuestiones de política, y con una guerra civil que data desde 1964, año en que fueron  creadas las FARC  (Fuerzas Armadas de Colombia), se puede evidenciar un alto  grado de censura y persecución a aquellos que se atreven a contar la realidad.
La Fundación para la Libertad de Prensa,  FLIP se informa preocupada por el aumento de denuncias penales a periodistas sin justa causa, acusándolos de injuria y calumnia, las cuales la mayoría son realizadas por líderes políticos o funcionarios públicos. Casos reconocidos de asesinato como el de Jaime Garzón, periodista colombiano asesinado en 1999, o de censura como el realizado a la columnista Claudia López, acusada de injuria y calumnia por una columna  donde criticaba el nombramiento del ex -presidente Ernesto Samper, son solo una pequeña muestra del grave problema que enfrenta la comunidad periodística, evidenciándose de esta forma el nivel de corrupción que sufre el país,  los propios mandatarios que deben velar por la transparencia del país, los cuales en sus campañas políticas prometen ser lideres íntegros y actuar sólo en pro de la comunidad, estos mismos , mandan a callar a cientos de periodistas  y se las dan de dignos e inocentes cuando alguno de ellos publica sus actos delictivos.
Hasta el momento solo se conocen 5 sentencias condenatorias a autores intelectuales por homicidios a periodistas, ocho sentencias absolutorias y 29 casos permanecen estancados en investigación, en cuanto a amenazas no se evidencia ni una sola condena por este actuar contra periodista colombianos. Si se tuviera en cuenta todos los casos de amenazas a comunicadores, grandes personalidades colombianas y extranjeras pagarían condena por censurar y violentar el derecho a la libre expresión.
Un caso que movió el campo periodístico en Colombia fue el cierre de la revista Cambio realizado por la misma casa editorial El Tiempo dueño de ésta el 3 de febrero del año pasado, argumentando que el motivo del cierre era netamente económico, los directivos del semanario los periodistas Rodrigo Pardo y María Elvira Samper pusieron en duda estos motivos, en una publicación de La Silla Vacía expusieron ““No puede ser que las razones sean solo el negocio”, dijo Samper. "Tenemos fuentes fiables, de que había molestias en la junta directiva sobre si deberíamos hacer este periodismo de investigación".  Samper y Pardo han explicado que la revista dio utilidades el año pasado y que en todo caso, otras revistas del grupo, como Don Juan, que vienen perdiendo dinero desde su creación, no fueron tocadas”. [3]
De igual  forma en una entrevista al periódico El Espectador Pardo expuso “Cambio reveló, en 2009, los vínculos de Guillermo Valencia Cossio con la mafia, los acuerdos entre Colombia y Estados Unidos sobre las bases militares y el escándalo de Agro Ingreso Seguro, entre otros temas polémicos. Pensé que estos buenos resultados bastarían para que la Casa Editorial decidiera seguir adelante con la revista. Nunca me imaginé el cierre ni mucho menos mi salida de El Tiempo. Y no fui avisado con anticipación” y al preguntársele sobre si creía que el contenido de la revista había influido en el cierre de la misma Pardo contesto, “Sí, el contenido influyó. Lo que no sé es cuánto. Pienso que coexistían la molestia con la línea editorial y las inquietudes sobre la rentabilidad. Esto último me lo han dicho explícitamente. Lo primero, lo sospecho por indicios y por las preguntas que me hacían desde hace un tiempo. Ahora dicen que van a hacer una revista mensual. ¿Por qué María Elvira Samper y yo no podíamos hacerla? Obviamente no gustaba nuestra línea”[4], esto último teniendo en cuenta que además de clausurar el semanario, los dos periodistas a cargo del mismo fueron despedidos de la Casa Editorial El Tiempo.

Basado en lo anterior y en las declaraciones de la revista Cambio contra el gobierno colombiano, así como lo ocurrido con el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria, donde se tildó a Rodrigo Pardo de ser el “líder de la bigornia o de la cuadrilla misma” , se puede inferir que debido a las revelaciones de ciertos hechos y denuncias realizadas por este medio, diferentes personajes públicos e importantes miembros de la política colombiana influyeron sobre la decisión rotunda de cerrar y despedir de igual forma a los periodistas de este importante medio colombiano­.
Si tenemos en cuenta que el derecho a la información, es la facultad de cada individuo de recibir, buscar y difundir información a una sociedad, que el derecho de información es esencial para toda institución democrática, pues la sociedad que conforma este régimen exige la verdad y transparencia, y que la libertad de prensa es el requisito para el cabal ejercicio del derecho a la información [5][1], Colombia podría ser cuestionada como una sociedad democrática y justa, ya que como se puede observar se violan derechos tan fundamentales como el de la libre expresión y el derecho a estar informado.
Son cientos de casos de censura que se presentan en los medios colombianos, donde se hace uso indebido del poder para ocultar  información la cual el pueblo colombiano debe saber por derecho, además la falta de presencia de medios para expresarse libremente debido a que  los medios de comunicación importantes y de relevancia en el país son dirigidos por familias de políticos e influyentes del país, entrando de esta forma en duda la parcialidad de la información. Es necesario revisar que tan democrático es Colombia, en manos de quienes se está dejando los derechos del pueblo y sobre todo si debe seguir permitiendo que se enmudezcan a aquellos que son capaces de expresar lo que piensan  y contar las verdades que muchos saben y ocultan.

[1] FLIP, Fundación para la Libertad de Prensa.  http://www.flip.org.co/figures_list.html: Fecha de Consulta: 25 de Octubre de 2011.
[2] El Tiempo.com http://m.eltiempo.com/justicia/amenazas-a-periodistas-en-colombia/9137406 Fecha de Consulta: 25 de Octubre de 2011.
[3] La Silla Vacía http://www.lasillavacia.com/historia/6441 Fecha de Consulta: 06 de Noviembre de 2011.
[4] El Espectador.com Cierre de la revista ‘Cambio’, golpe al periodismo de denuncia http://www.elespectador.com/impreso/cuadernilloa/entrevista-de-cecilia-orozco/articuloimpreso186229-cierre-de-revista-cambio-gol Fecha de Consulta: 07 de Noviembre de 2011.
[5] ALVAREZ, Marcela. Derecho a la información, libertad de prensa, aplicación y noticia de un secuestro de Gabriel García Márquez. Ilustrados.com.  Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín. Fecha de Consulta: 08 de Agosto de 2011.