viernes, 7 de febrero de 2014

¿Cómo estamos de Responsabilidad Social en Colombia?

Por Daniela Margarita Portillo
En medio de un país lleno de desigualdades donde lo importante es la acumulación de  riqueza; es importante preguntarse ¿Cuál es la contribución de los empresarios para edificar una nueva sociedad?
La Responsabilidad Social Empresarial nace en el siglo XIX cuando algunos empresarios industriales en Europa y en los Estados Unidos se preocuparon por la vivienda, el bienestar y la caridad de sus empleados. Con el siglo XX y con el desarrollo del Estado de Bienestar, el sentimiento filantrópico se volcó en relaciones formales integrales dentro de las instituciones; cuando hasta entonces el único objetivo empresarial había sido aumentar la productividad y los beneficios económicos. Aunque la expresión surge entre los 50 y 60 en Estados Unidos, no llega a desarrollarse en Europa hasta los 90, cuando la Comisión Europea para implicar a los empresarios en una estrategia de empleo que generase mayor cohesión social, utilizó el concepto.[1]
Hablar de Responsabilidad Social Empresarial es hablar de un tema que se está trabajando en el ámbito público y privado, como eje estratégico que conlleva competitividad, sostenimiento continuo y desarrollo en las organizaciones sin importar el sector productivo ni la actividad comercial a la que se dedique.
Uno de los orígenes de la Responsabilidad Social Empresarial resultó de manera objetiva del Pacto Global entre las Naciones Unidas y el mundo del libre mercado que propuso el secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan. La perspectiva del Pacto Global es promover el diálogo social para la constitución de una ciudadanía corporativa global, que posibilite conciliar intereses de empresas, con demandas y valores de la sociedad civil, los proyectos de la ONU, sindicatos y Organizaciones No Gubernamentales (OGNs), sobre la base de diez principios que transversalizan el conjunto de actividades que materializan las empresas y que están relacionados con los valores fundamentales en materia de: Derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción. [2]
Colombia se adhirió al Pacto Global en 2004 y en esta materia es uno de los países más destacados en cuanto al número de empresas que se han incorporado a la Red de Actividades de Responsabilidad Social Empresarial; pues, a finales de 2008, 180 empresas colombianas se habían adherido al Pacto y más las compañías multinacionales el número que se registró fue de 450 compañías que integraban la red de Responsabilidad Social.[3]
En Colombia existe el Consejo Empresarial Colombiano para el Desarrollo Sostenible CECODES, que fue creado en 1993 por empresarios colombianos preocupados por el desarrollo y el futuro del país. Actualmente CECODES está conformado por 38 empresas y 4 gremios de las áreas más importantes de la economía colombiana.  Esta organización hace un seguimiento a las empresas que hacen parte de esta y mes a mes desarrollan informes acerca de lo que se está haciendo en estas empresas en pro de la Responsabilidad Social y el sostenimiento del país.
Departamentos como Antioquia, Valle y Cundinamarca adelantan acciones para la promoción de la cultura y la implementación de acciones de responsabilidad social en las empresas. Ejemplo de esto es el Sistema regional de responsabilidad social y sostenibilidad del Valle, la Corporación Fenalco Solidario en Antioquia, la Andi y los eventos de RSE a nivel nacional y las Cámaras de Comercio de Medellín y Bogotá, quienes tienen  programas de apoyo a los empresarios.
Los periodistas juegan un papel muy importante en este tema.  La Red de Periodistas por el Desarrollo Sostenible, tiene como objetivo transferir su conocimiento sobre los temas de Responsabilidad Social y Sostenibilidad mediante capacitaciones presenciales y virtuales.
Se han conocido casos en donde se ha incurrido en la Responsabilidad Social. Un tema muy sonado en el país fue el de la DRUMMOND, que con su labor contaminó parte de Santa Marta. La Corte Constitucional dio un plazo de tres meses a la multinacional para adquirir tecnología de punta dirigida a reducir la contaminación ambiental que se generó en el marco de las actividades de explotación y transporte de carbón argumentando que la empresa afectó el bienestar de las personas donde adelanta sus tareas al arrojar partículas de carbón ya que estas partículas traen serias repercusiones en la salud de los habitantes y su medio ambiente puesto que se afectan las plantas, el agua potable y a los animales.[4]

A nivel mundial, se conoció la noticia de que las galletas Oreo y la espuma de afeitar Guillette fabricados con aceite de palma, son algunos de los productos responsables de la deforestación en Indonesia, afirmó Greenpeace, que acusó a la empresa agroalimentaria Wilmar International de trabajar con plantaciones ilegales. En un informe titulado “Licencia para matar”, la organización ecologista afirma que Wilmar, con sede en Singapur y el mayor procesador de aceite de palma del mundo, está obteniendo este producto gracias a la explotación ilegal de terrenos en el parque protegido de Tesso Nilo, donde viven la mayoría de los tigres de Sumatra, en peligro de extinción.[5]
Nuestro departamento no se queda atrás, Ecopetrol; que hace parte de CECODES ha tenido que enfrentar millonarias demandas por el daño ambiental que ha ocasionado en diferentes partes de Santander. En el año 2012, los pobladores de Saravena interpusieron una demanda contra la petrolera por los daños causados a sus cosechas debido a los atentados al oleoducto Caño Limón Coveñas. 
Pero Ecopetrol no solo incurre en el tema ambiental, hace poco una mujer interpuso una demanda contra la petrolera ya que la empresa no le dio la posibilidad de acceder a un empleo por su género. Aquí es importante recordar que esta empresa se encuentra asociada al Consejo Empresarial Colombiano para el Desarrollo Sostenible donde de alguna forma estas compañías de adhieren al Pacto Global, en donde el principio sexto menciona que se debe eliminar la discriminación en materia de empleo y ocupación.
Queda la duda si en Colombia existen empresas socialmente responsables. A  esto Claudia Toca, Jesús Carrillo y Merlin Grueso, autores del libro “Responsabilidad Social Empresarial, análisis desde diversos enfoques”, aseguran que el concepto esta malinterpretado en Colombia y que realmente aun no existen compañías socialmente responsables en el país. [6] 




[1] MARTÍNEZ, Horacio.  La Ética Empresarial Al Comienzo Del Nuevo Milenio: Una Aproximación Bibliográfica Y Pedagógica.(En línea)   http://javeriana.edu.co/fcea/documentos/documentos_admon/LA%20ETICA%20EMPRESARIAL.pdf    tomado el 29/10/13 a las 09:14 am.
[2] UNITED NATIONS GLOBAL COMPACT. El Pacto Mundial. (En línea) http://www.unglobalcompact.org/Languages/spanish/  Tomado el 29/10/13 a las 09:41 am.

[3]  ROJAS, Muñoz, Lucas Alfonso.  OLAYA, Garcerá,  Jorge Eliecer. Responsabilidad Social Empresarial: Su Origen, Evolución Y Desarrollo En Colombia. (En línea). http://redunirse.org/nuevo/sites/default/files/pdf/Responsabilidad%20Social%20Empresarial%20su%20origen,%20evoluci%C3%B3n%20y%20desarrollo%20en%20Colombia.pdf  Tomado el 29/10/13 a las 09:29 am.

[4] EL ESPECTADOR. Drummond Deberá Reducir La Contaminación Por La Explotación De Carbón: Corte (En línea) http://www.elespectador.com/noticias/judicial/drummond-debera-reducir-contaminacion-explotacion-de-ca-articulo-434191 Tomado el 29/10/13 a las 09:34 am.

[5] VANGUARDIA LIBERAL. Oreo y Gillette culpables de la deforestación en Tailandia. (En línea) http://www.vanguardia.com/actualidad/mundo/230717-oreo-y-gillette-culpables-de-la-deforestacion-en-tailandia . Tomado el 29/10/2013 a las 09:22 am.

[6]  LA REPÚBLICA. “En Colombia todavía no existen empresas socialmente responsables”. (En línea) http://www.larepublica.co/responsabilidad-social/%E2%80%9Cen-colombia-todav%C3%ADa-no-existen-empresas-socialmente-responsables%E2%80%9D_34130 Tomado el 29/10/13 a las 09: 17 am.

Deontología de la Comunicación

Por Yuri Tatiana García Tavera
La Deontología se convierte en  un elemento fundamental para concebir el ejercicio de la comunicación y de la información. Sin embargo, los medios de comunicación o las formas de comunicación, ya sea prensa escrita, radio o televisión, siempre fueron reacios a la creación de códigos jurídicos que los autorregulará.
No obstante,  se hace necesario evidenciar estos códigos de ética, deontológicos o de autorregulación, para asegurar e imprimir un adecuado uso de la actividad informativa. Aquí cabe aludir a lo expuesto por Quim Gil, al declarar que “Estos códigos recaen en la conciencia del periodista profesional y esta autorregulación recae sobre la conciencia y la ética de las empresas dedicadas a la información.”
Es por esto, y con la nueva sociedad de la información que cada vez se hace más necesario la implementación de códigos de ética y de autorregulación, así, es importante aludir a una serie de aspectos que Gil expone como códigos deontológicos de la profesión periodística:

1. Aceptación explicita del código deontológico; 2. El periodista debe explicar la verdad; 3. El periodista debe respetar a las fuentes y a los sujetos de la información; 4. El periodista no debe mezclar información y opinión; 5. El periodista no debe mezclar información y publicidad; 6. Los periodistas deben respetar los derechos de autor; 7. Los periodistas no deben obtener provecho económico de sus informaciones; 8. Los periodistas deben combatir los monopolios informativos y las concentraciones. 2
Con todo y lo anterior, se hace visible la importancia del trabajo periodístico, ya que si como profesionales estamos alineados a la normatividad, divulgaremos lo que la sociedad realmente necesita.
Justo en éste momento, es significativo precisar lo expuesto por Juan Jorge Faundes, cuando revela que  “El rol de los periodistas está contenido en su marco ético, aquel que describe y rige su comportamiento. La ética periodística constituye uno de los componentes de la cultura profesional de los periodistas.”3
Es así, y en palabras del mismo autor que conviene revelar que la cultura profesional de los periodistas ha sido descrita como “una mezcla de códigos, estereotipos, símbolos, representaciones de papeles, rituales y convenciones, relativos a la función de los medios y de los periodistas en la sociedad y a la concepción del producto-noticia, y a las modalidades que guían su confección,”4
Con las cosas así, no es de desconocimiento como se ha buscado reglamentar los roles del periodista, precisando límites, derechos, deberes, los cuales se han concretado en una serie de códigos de ética nacionales e internacionales; no obstante y llegando a un punto de convergencia entre la variedad de códigos de ética, así como las opiniones de periodistas, que Faundes cita “Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda.”5

En concordancia con el autor, es válida la afirmación que reúne lo que es el periodismo, pues como profesionales en ésta disciplina, debemos visualizar a la sociedad, la realidad que muchos prefieren mantener oculta, de aquí radica la importancia de la información, es tan necesario, mantener activo a los receptores de los medios, claro está evadiendo la información basura, y si manteniendo con los ojos abiertos a los ciudadanos de las problemáticas y realidades que nos rodean, es por esto que el periodismo ha logrado posicionarse dentro de la sociedad como el cuarto poder, pues actualmente cualquier hecho o acontecimiento pasa por la lectura periodística.

Otro de los elementos a destacar de Faundes, es que busca sintetizar la normatividad de los principios fundamentales de la ética periodística, “1.Informar veraz, exacta, amplia y oportunamente; 2. Investigar e interpretar y opinar desde el interés público (del pueblo, de la sociedad civil, de los ciudadanos, del bien común de la sociedad); 3. Difundir, exigir y defender de manera proactiva los derechos y deberes personales y colectivos; 4. Fiscalizar con independencia a los poderes del Estado, del Mercado y de la sociedad civil.”6

En contraste a esto, a quienes afirman que “los códigos éticos no sirven para nada”7, aquí Hugo Aznar agrega que quienes afirman esto pueden estar queriendo decir otro tipo cosas, es decir, “quienes opinan que los códigos no sirven para nada y que en realidad quieren decir que “no es suficiente con que los códigos existan” para que la ética periodística sea una realidad. Pero lo que deberían decir entonces es que “solamente los códigos no bastan”.8
Es por esto, que como profesionales de la comunicación, debemos ser conscientes de la responsabilidad que tenemos frente a la oportunidad de producir información, no debemos esperar que un código, una norma, una ley, nos rija o nos delinee el camino a seguir, es muy importante, aplicar nuestra ética personal, saber hasta dónde podemos llegar, y bajo qué criterios actuar.
Por otra parte, tampoco debemos creer que solo baste con la existencia de un código, bien lo dice Aznar “los códigos del periodismo no sirven para nada cuando lo que se quiere decir es que además hace falta aplicarlos”9; de la misma forma es acertado reconocer otro elemento del autor, al referirse que “los códigos no lo resuelven todo”10; no debemos esperar una normatividad debemos conocer y aplicar las ya existentes, para así poco a poco sentar las bases propicias para el ejercicio del periodismo.
Con todo y lo anterior, se hace necesario visualizar, al menos de forma superficial, uno de los códigos de ética, en éste caso El código de ética del círculo de periodistas de Bogotá, como un perfil del contenido que se explora, “ El propósito de este Código de Ética es señalar a los periodistas unos principios de conducta fundados en los valores éticos de la profesión como base del compromiso de todos los que tienen responsabilidad en el proceso de informar: empresarios, directores, editores y reporteros, etc.”11

De la misma forma, el código expone elementos significativos como en su artículo 1° “La comunidad tiene derecho a una información veraz, equilibrada y oportuna y el periodista está en el deber de proporcionársela en estos términos.”12 Igualmente, el código hace un despliegue acerca del deber ser del periodista, de la actitud frente a las fuentes, de la obtención de la información, de la obligación de rectificar la información inexacta, entre otras.
En definitiva, los códigos éticos son en su esencia una parte fundamental de la profesión, que reúne el deber ser, actuar, escribir, opinar e informar; así mismo, aprovechando su existencia, solo se hace necesario de una actitud comprometida y con interés para conseguir un adecuado rendimiento periodístico.
Finalmente,  y retomando a Hugo Aznar, es conveniente mencionar que “los profesionales de la información deben desarrollar su función atendiendo al doble compromiso de la responsabilidad derivada de su importante tarea y del mandato de su propia conciencia, de acuerdo con el ordenamiento constitucional y los principios deontológicos de la profesión periodística”13

______________________________
11-GIL, Quim. Ética y deontología periodística en la sociedad de la información. [En línea]. http://www.saladeprensa.org/ [ Citado 29 de Octubre de 2013. 5:07 pm]
2 2-   Ibid

3.   FAUNDES, Juan. El rol de los periodistas y su marco ético. [En línea] http://www.saladeprensa.org/ [ Citado 29de Octubre de 2013. 6:05 pm]
4 4       Ibid
5 5-     Ibid
   6.        FAUNDES, Juan. El rol de los periodistas y su marco ético. [En línea] http://www.saladeprensa.org/ [ Citado 29 de Octubre de 2013. 6:54 pm]
   7.        AZNAR, Hugo. Los códigos de ética no sirven. [En línea] http://www.saladeprensa.org/  [ Citado 30 de Octubre de 2013, 6:01 pm.
   8.        Ibid 
   9.     AZNAR; Hugo. Los códigos éticos del periodismo y la responsabilidad de los profesionale
   9    AZNAR, Hugo. Los códigos de ética no sirven. [En línea] http://www.saladeprensa.org/  [ Citado 30 de Octubre de 2013, 6:18 pm]
   10.     Ibid
    11.   Código de ética. Círculo de periodistas de Bogotá. Agosto 31 de 2006. [pdf]
1  12.   Ibid
   13.    Ibid
  

Sobre el desarrollo en la actualidad

Por: Mauricio Ramírez Silgado

La comunicación social teniendo un área tan amplia de acción,  presenta diferentes campos  de desempeño profesional; las cuales son mediados por el quehacer propio de cada campo y los principios éticos que orientan la libertad del hombre, en relación con la responsabilidad de desempeñar su profesión  de acuerdo a lo que impone el gremio profesional al  que pertenece.
Sin embargo la comunicación para el desarrollo, pretende entablar y cumplir una tarea clave propia del desarrollo humano; dado que según Amartya Sen el desarrollo se ocupa concretamente del aumento de la riqueza de la vida humana en lugar de la riqueza de la economía en la que los seres humanos viven, que es sólo una parte de la vida misma[1]. 
Por esto cabe mencionar, que en un inicio las labores relacionadas con el desarrollo buscaban el aumento económico de las diferentes naciones, entendiendo que el crecimiento económico, estaría mediado por la tecnología y la capacidad para entrar al mundo competitivo de la producción industrial, descuidando las situaciones propias de la comunidad. Entonces, es aquí donde la comunicación comprende un papel importante.
En 1997, mediante el Artículo 6 de la Resolución 51/172 de la Asamblea General, las Naciones Unidas adoptaron una definición de comunicación para el desarrollo diferente, en la cual la ésta  destaca la necesidad de apoyar los sistemas de comunicación recíproca que propicien el diálogo y permitan que las comunidades se manifiesten, expresen sus aspiraciones e intereses y participen en las decisiones relacionadas con su desarrollo[2].
Por su parte, la comunicación para el desarrollo o como se llamó posteriormente comunicación para el cambio social, es un área de acción que se basa en la ética del desarrollo, la cual es entendida como una disciplina, creada en 1987 por la International Development Ethics Association, IDEA, en San José de Costa Rica[3].  Cabe mencionar que dicha ética, no se ha ido elaborando siguiendo un procedimiento deductivo o inductivo, sino mediante el  descubrimiento de los elementos éticos en el trabajo por el desarrollo, lo cual permite crear una ética multilateral dado que logra recoger cada aspecto particular del trabajo realizado[4].
Con esta ética se logra entender que el desarrollo, es una actividad social cooperativa, en la cual asiste quienes trabajan en el desarrollo de los pueblos[5]. Por su parte la comunicación se convierte en un elemento  vital porque mediante el empoderamiento se logra planificar esfuerzos dirigidos a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y otras prioridades de desarrollo[6].
Posteriormente en 1992 mediante el  informe sobre el desarrollo humano el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD declara que el desarrollo abarca todas las dimensiones del bienestar humano y el modo de lograr, tiene que haber un debate sobre los medios y los fines; tiene que haber un debate ético sobre el concepto de desarrollo, porque los costes humanos inherentes al subdesarrollo continuado son probablemente mayores que los costes del desarrollo, pero es preciso tener mucho cuidado al exportar estrategias propias de los países industrialmente avanzados a países que no están preparados para ello[7].
Lo mencionado anteriormente, se ve reflejado en  nuestro departamento mediante la estrategia impuesta en el Plan de Desarrollo de Santander llamada ‘Santander conectado’. En la cual se propone, que el acceso a Internet será una forma de presentar desarrollo para los habitantes del departamento. Para ejemplificar mejor esta afirmación, retomare la situación que sucede en el municipio de Umpalá, en el cual las condiciones de vida de los habitantes son aún muy rurales, es decir no cuentan con los servicios públicos mínimos, la principal fuente de ingreso económico es la agricultura; pero el gobierno departamental en meses pasados instalo un punto del  programa Vive Digital, el cual no responde  a las necesidades propias de los pobladores de este pequeño municipio.
Al afirmar que este programa no responde a las necesidades de los habitantes, me refiero a que la prioridad de ellos no está en tener acceso a la Internet, ni tener conocimientos en informática, tal como sucede en nosotros los habitantes de las ciudades; lo cual representa que solo se copió un modelo que funciona en las grandes ciudades a un pequeño municipio en medio del Cañón del Chicamocha, sin conocer de ante mano las necesidades y tener en cuenta las opiniones de los querían los beneficiarios. Es por esto, que Adela Cortina propone que “los agentes del desarrollo intentarán encarnar unos valores morales en la sociedad, implícita o explícitamente. La gran pregunta al respecto es si es legítimo imponer valores, arrasando los existentes, sin dialogar con los afectados”[8].
Sin embargo, existen otras experiencias que realmente cumplen a cabalidad lo propuesto desde la mirada de desarrollo descrita anteriormente, ejemplo de ello es la Corporación Pasolini en Medellín, la cual busca trabajar en las áreas de la cultura y el arte, la investigación, el patrimonio, la formación política, la formación audiovisual, la construcción de ciudadanía pluriculturales, los estudios urbanos y culturales[9]. Todo esto desde el empoderamiento que realiza el colectivo a la población perteneciente a la Comuna 8 de Medellín; en la cual al individuo se le da la oportunidad de mostrar la realidad de vive a diario y que según su criterio  debe ser tenida en cuenta ya  que representa un problema social puede cambiar si todos lo consideran así, pues será mostrada mediante producciones audiovisuales propia de un habitante de la misma comunidad para  otros iguales que él.
Pero es válido redorar, que todas las estrategias, fundaciones, corporaciones o colectivos tiene una función esencial, la cual es aportar al cumplimiento de los  objetivos del milenio. Los cuales buscan Erradicar la pobreza extrema y el hambre, con la meta de reducir hasta 28,55% la población por debajo de la línea de pobreza para el 2015. Lo que hasta el 2006 se había reducido en un 45%. Por otra parte, se busca lograr la educación básica universal; con el fin de reducir al 1% la tasa de analfabetismo en personas entre 15 y 24 años. Pero según el último dato del cumplimiento de los objetivos, en el 2006 el promedio de reducción era de solo 2,1%[10].
Sin embargo, existen otros objetivos por cumplir, entre los cuales se encuentran  promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud sexual  y reproductiva, combatir el VIH/SIDA, la malaria y el dengue, entre otros objetivos[11]. De los cuales se puede decir que aún no se ha avanzado mucho dado que aun en nuestro país la mujer es relegada a cargos o salarios inferiores al del hombre, la salud no cubre tratamientos como el del VIH/SIDA y según estudios cada vez más los jóvenes inician a temprana edad su vida sexual con consecuencias como embarazos no deseados. Por esto si hablamos de desarrollo queda mucho camino que recorrer en realidad.




[1] SEN, Amartya. Informe sobre el desarrollo humano. [on line] [ 2013-29-10] Available from Internet: http://hdr.undp.org/es/desarrollohumano/
[2] PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO. COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO
Fortaleciendo la eficacia de las Naciones Unidas.  [on line] [ 2013-29-10] Available from Internet: http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/HQ/CI/CI/pdf/communication_form_development_oslo_c4d_pda_es.pdf p. 1.
[3] CORTINA, Adela. Ética del desarrollo: un camino hacia la paz. En: Sistema. 2006, vol. 192, p. 5
[4] Ibid., p. 2
[5] Ibid., p. 6
[6] PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO. Op cit. p. 1
[7] CORTINA.  Op cit. p.5
[8] Ibid. p, 8.  
[9] CORPORACIÓN PASOLINI EN MEDELLÍ. ¿Quiénes Somos? [on line] [ 2013-02-11] Available from Internet: http://pasolinimedellin.com/quienes-somos/
[10] HECHOS DEL CALLEJÓN. Metas del milenio: ¿cómo va Colombia? [on line] [ 2013-02-11] Available from Internet: http://cmap.upb.edu.co/rid=1248471484843_892090517_1152/ObjetivosMilenioColombia.pdf
[11] Ibid.

martes, 11 de junio de 2013

La mediocridad periodística: El cáncer de la era digital.


Por: Manary Figueroa Hernández
"El verdadero periodista genera contenidos con un mínimo de herramientas, los demás son sólo redactores".


La ruptura de un sentimiento.
La historia colombiana tiene tantos acontecimientos para recordar, que hacerlo no le permite al pueblo avanzar sin remordimiento, y sea él mismo el que se empecine en no dejar impune la ruptura visceral que genera una “traición”. Aquella que genera repudio en la sociedad y la enceguece por completo, tanto así que cuando cae en cuenta, ya han pasado días y tal vez meses, en donde se evidencia una  destrucción masiva irreparable.
Hace poco más de 65 años comenzando la 1:00 de la tarde, fue asesinado a las afueras de su despacho, el dirigente liberal más importante de todos los tiempos. Jorge Eliecer Gaitán, recibió tres disparos que le ocasionaron la muerte, dejando atrás años de lucha contra la corrupción, la politiquería y la hegemonía partidista. Evento que desató  la furia desmedida de los habitantes de la capital colombiana quienes de inmediato procedieron a destruir cada centímetro del núcleo urbano, a tal magnitud, que para el atardecer la ciudad ya se encontraba en luz roja y los daños eran irremediables.
Dicen que recordar es vivir un poco; los abuelos de esta generación por ejemplo, fueron testigos de la magnitud de este acontecimiento, algunos cuentan la historia con mesura, otros, si son liberales y aún guardan respeto por su partido, lo hacen  con algo de nostalgia, pero siempre terminan explicando el motivo por el que dejaron atrás toda esperanza de salvación patriótica, esa que según Luis Antonio Hernández, partidista liberal de 76 años “aún no retoña en este país, y que difícilmente lo hará, se necesitaría que volviera a nacer otro Gaitán, y eso, es imposible”.

Periodistas matutinos con pasión desmedida.
A este propósito se unió el periodismo escrito, si bien Gaitán era considerado como el mejor orador de ese momento, los textos periodísticos que se crearon para anunciar su muerte y posteriormente las consecuencias del llamado Bogotazo fueron desmedidos. En su edición del 10 de abril de 1948, Vanguardia Liberal, anunció en su página principal el asesinado del dirigente, y posteriormente se desplegaron 3 páginas escritas sin mesura por los periodistas del departamento. Para el periódico liberal, el cual dejaba a la luz pública su posición ideológica, fue un acto de traición por parte del gobierno nacional, según dice su titular.
El punto álgido del este asunto es que los periodistas encargados del artículo en cuestión, hicieron uso de las fuentes directas, corresponsales en Bogotá, anunciantes y periodistas radiales, para poder construirlo. Entre otras cosas, los escritores permanecían en el anonimato, porque, en ese entonces no importaba quién escribía o no para el tabloide, lo que verdaderamente importaba era el contenido y la veracidad de sus letras, acción que generaba descontento para el partido opositor, así que los liberales se dedicaban a construir textos como científicos en su laboratorio, como si fueran capítulos diarios de una historia sin fin. Todo sin dejar a un lado la seguridad de sus vidas y la de sus familias.

De lo anterior también se pueden tomar titulares como “Masacre de liberales en Bucaramanga llevó a cabo anoche la policía de Santander”, seguido de “los Liberales son masacrados por la policía del Gobernador Ortiz González” contenidos que no guardaban reparo en someter al escarnio público al directamente responsable de la masacre de liberales de 1948 en el Departamento.
Es así entonces como se empieza a considerar la ética periodística como una herramienta primordial de un periodista que busca única y exclusivamente la verdad de los hechos en su investigación, teniendo en cuenta que así como existen parámetros reguladores para denunciar las irregularidades del medio masivo, también existen deberes que el periodista tiene para el medio en que trabaja. De esto hablan María Teresa Herrán y Javier Darío Restrepo en su texto “Ética para Periodistas”. Ellos anuncian que “el periodista tendrá siempre presente la lealtad que por los principios y normas de la normalidad socialista, expresada en el cumplimiento de deberes especiales muy relacionados con su profesión”[1].
Del mismo modo, es de entenderse que para ese entonces las ayudas tecnológicas no eran muchas y la utilización de la imprenta hacía tardía la entrega de los ejemplares que a diario se repartían por todo Santander. Pero ésta no era precisamente una limitación, el poder de las letras que se escribían en el mismo, era el atractivo principal para sus lectores, porque lo que interesaba era estar al tanto de los diferentes acontecimientos de interés político, económico, judicial y cultural a nivel departamental, nacional y los exteriores que tuvieran nexos con el país. En ese entonces, el refrán ‘modernista’ que dice que una imagen vale más que mil palabras, no trascendía en la toma de decisiones a la hora de publicar un artículo periodístico; bastaba con la foto del personaje político del que se hacía referencia, y las ilustraciones que se publicaban, dibujos, más exactamente, se construían con motivo publicitario o comercial.

Periodismo modernista tildado de superfluo.
En contraposición a lo anterior se da un gran salto en la línea del tiempo para ubicar el contexto en el presente. La tecnología evolucionada del periodismo moderno hace uso de sus herramientas para abastecer la necesidad que exige la sociedad del ahora, ‘la inmediatez’. Para ello, es necesario revisar el contenido del periódico Vanguardia, siendo este la muestra utilizada para construir un comparativo entre su pasado y su presente. Pero esta vez no se va  a hacer referencia del periódico impreso; haciendo uso de los aportes de las TIC (Tecnología de Información en Comunicación) es preciso observar el contenido del periódico digital que es constantemente actualizado y leído a nivel mundial.
No se puede negar que resulta  de gran utilidad que la sociedad pueda actualizarse de manera constante y no esperar hasta el siguiente día para enterarse de lo que pasó o no pasó en su entorno. Pero esta estrategia comunicacional no tiene tantas virtudes como se creería.
El periódico digital, sepultó la magia del periodismo escrito, invadió el texto de imágenes que le impiden al lector lograr su cometido, leer. También desapareció la función investigativa a la que se sometía todo periodista a la hora de crear sus textos; en el periodismo digital se observan textos copiados o transcritos que resultan superfluos para quien quiera saber exactamente lo que sucede con un tema en específico, porque los artículos ya no son artículos, son notas periodísticas resumidas, construidas con el pretexto de facilitarle la lectura al interesado y ahorrarle tiempo. Pero lo que se olvida es que para leer, es necesaria la disposición y el tiempo de quien lo requiera.

Para soportar lo anterior no se debe prescindir de Manuel Castells y su texto ‘Comunicación en la Era Digital’ y el cuestionamiento que hace sobre la revolución de las comunicaciones.
Pues bien, si los medios utilizaran adecuadamente los preceptos que garantizan un resultado certero de la combinación del periodismo escrito y las TIC, muy posiblemente la realidad sería diferente, puesto que el autor dice que “comunicar es compartir significados, y depende del contexto de las realidades sociales”[2].
Manuel Castells[3] también define las diferencias entre tres tipos de comunicación. Con respecto a la ‘Interpersonal’ dice que es una forma interactiva de comunicarse los unos con los otros con bucles de retreoalimentación. También habla de la ‘Comunicación Social’ de la que agrega que es tradicionalmente unipersonal, pero que para el caso de la comunicación digital, también puede ser interactiva. Por último utiliza el término Autocomunicación para ser utilizado de manera interactiva y colectiva. A manera de conclusión el autor asume que estos preceptos ayudan a coexistir, interactuar, pero sobre todo complementar la información que se transmite.
Llegando a este punto es posible detectar que el deber ser del periodista radica en qué tan importante es para él que sus contenidos sean los más veraces y los más contundentes del medio. Anteriormente trabajar para un periódico era sinónimo de soberanía; hoy en día ser llamado periodista de prensa digital no se diferencia de un redactor de noticiarios, el cual crea pequeñas cápsulas informativas y se limpian sus manos ubicando con la letra más pequeña, la fuente de a la que accedió para construir casi que al unísono dicha información. Ellos olvidaron que el periodista en prensa debe asumir el reto de convertir cualquier acontecimiento en un texto contundente y que le permita al lector dibujar un imaginario acertado del escenario en cuestión.
Es por esto que no es posible obtener un  avance verdadero si el generador de información decide dormirse en los laureles.



[1] RESTREPO, Javier Darío-HERRÁN, María Teresa. “Ética para periodistas”- Edición ampliada para América Latina
[2] CASTELLS , Manuel. Comunicación en la Era Digital, Capítulo 2. [Online] [Citado 19 de mayo de 2013].  También disponible en: < http://masnuelcastells.blogspot.com/2012/09/comunicacion-en-la-era-digital-capitulo.html>
[3] Ibid.

De la prensa comercial a un periodismo ético


Por: María Fernanda Arbeláez Méndez
Como uno de los medios más importantes dentro de los medios de comunicación masiva, la prensa durante años se ha abanderado como el medio tradicional con mayor credibilidad entre la percepción colectiva, asumido todo esto desde su bagaje histórico y la relación intrínseca entre el poder político, así mismo, las casas periodísticas más importantes en nuestro país, están relacionadas directamente con un periódico, pero aun así, a pesar de ser uno de los medios más respetados y consolidados en el paso de los años, ¿Qué pasa con la prensa escrita en Colombia?
Surge está pregunta, con la intención de evidenciar el panorama comercial en el que se encuentra el medio de comunicación tradicional, y la masificación de prensa sensacionalista amparada dentro de las mismas casas editoriales de los periódicos más respetados en éste país.
Cabe resaltar que la gran importancia que han adquirido los medios sensacionalistas en nuestro país es abrumadora, por ejemplo el diario Q´hubo, circula por 11 regiones del país, y se denomina así mismo un periódico popular, este medio supera en venta a todos los periódicos tradicionales de los departamentos colombianos, a pesar de que tiene una corriente notablemente amarillista, expresado en cada uno de sus contenidos.
Bajo estos referentes, que vislumbra la realidad actual, cabe referenciar a  Javier Darío Restrepo, experto y referente en la ética periodística, que afirma: “No es suficiente que el periodista actúe de buena fe en el cumplimiento de su misión de informar, es necesario además que en su ejercicio profesional no defraude al público que ha depositado su confianza en él. Una manera de hacerlo es el sensacionalismo, que lleva a consecuencias tan graves como la trivialización de los derechos humanos y la ‘cretinización del público”.[1]

Sí bien, la propagación de medios amarillistas es una realidad, ¿qué se puede hacer cómo periodistas, para modificar ese panorama?, las reflexiones pueden ser varias más aun cuando el ejercicio periodístico, muy pocas veces se asume con el rigor que se debería hacer, todo sacrificado por la instantaneidad mediática y la postura notablemente económica que asumen los directores y dueños de empresas periodísticas, es allí cuando empieza a jugar como salvavidas y herramienta esencial para todo periodista los códigos éticos.

Códigos éticos, una herramienta

Desde la aparición de los códigos éticos periodísticos en 1918 en Francia, este elemento ha ofrecido herramientas claves, para desempeñar efectivamente la labor periodística, ya que fija estándares de lo qué se debe hacer, protegiendo la integridad de los contenidos y exigiendo la rigurosidad, en el desarrollo de cubrimientos informativos, más allá de la instantaneidad.  De esta manera el Círculo de Periodistas de Bogotá, en su código ético, incluye “La libertad de prensa es condición básica para que la sociedad tenga conocimiento veraz, suficiente y oportuno de la realidad concreta del mundo. Por lo tanto, debe ser mantenida a salvo de la intrusión o coacción de cualquier sector público o privado”.[2]
Por consiguiente desde los medios escritos se debe fortalecer la libertad de los contenidos, salvaguardándola de cualquier interés personal o particular, así mismo dentro de los códigos éticos, busca la publicación de información veraz y suficiente cubierta así misma desde el principio de objetividad, abarcado principalmente desde el ejercicio de buena fe.

De esa forma el periodista también debe hacer uso adecuado de las fuentes, desde varios elementos; una actitud crítica frente a ellos, su variedad y complementariedad y verificación de la información, ya que desde esta premisa se hace una labor más completa, que brinde a los lectores una información integral que le permita a ellos sacar juicios de valor frente a los datos publicados.  Dentro de esta postura, es pertinente tener en claro que es fundamental para los medios poseer una independencia, que le permita al periodista la libertad de manejar los contenidos, sin ninguna presión externa, esto está ligado a su obligación moral  de actuar de acuerdo a su conciencia.  Este último elemento le permitirá obtener credibilidad y objetividad, que generaran un mejor acercamiento a la realidad, por consiguiente un mejor ejercicio profesional que ayudará a través de sus contenidos a fortalecer la labor y la visibilización correcta de la realidad que se escribe.

Función ética de la prensa

Teniendo en cuenta las premisas anteriores y dibujando el medio periodístico en una realidad permeada y manejada desde los avances tecnológicos que le brindan a la prensa escrita plataformas diferentes de publicación de contenidos e instantaneidad de la información, cabe fortalecer el concepto de la Deontología en la comunicación y elaboración de contenidos eficaces que sean útiles para representar las realidades concretas que experimentamos.
En primer lugar, se debe entender el rol moral que juega en cada uno de los periodistas en la actualidad, permitiendo desde ese elemento personal, fijar estándares propias que permitan informar veraz, exacta, amplia y oportunamente desde los establecimientos generales de la ética, que establecidas conjuntamente elaboran un paradigma socialmente conjunto que integre un ejercicio soñado y responsable.

Desde ese punto hay que establecer una primera premisa desde el concepto del individuo y su propia concepción de realidad dependiendo del ámbito en el que interactúe, por consecuencia cada ser humano, tiene percepción que está formada desde su conocimiento particular que le permite establecer su accionar social.  Así mismo se debe incluir que el estar informado correcta y eficazmente, permite una apropiación de la realidad, por consecuencia brinda elementos de interpretación de las problemáticas sociales que afectan de manera directa el entorno del individuo.
Llevándolo en un ejercicio casi soñado de la veeduría ciudadana, que permite una fiscalización social de los poderes del estado, la economía y la sociedad civil en general, modificando el paradigma de  una población estática sujeta a las premisas únicas de los entes de control. Convirtiéndose, todo a través del ejercicio ético comprometido de la prensa y del periodismo, en una sociedad consciente que es capaz de accionar la labor compleja de la opinión pública y el control social integral.  Por consiguiente, la ética permite una difusión comprometida de la información de la realidad compleja del espacio en que se presente, en el que con la utilización adecuada de las técnicas y la modelización exacta en la utilización de los sentidos y el complejo elemento investigador que se fusione con el valor moral, comprometiendo un ejercicio capaz de alejarse de las presiones externas que usan a los medios solo como entes difusores de sus beneficios personales.

De la prensa sensacionalista a una prensa popular

 Con respecto a todo los elementos anteriormente planteados cabe soñar con una transformación de la prensa actual, en el que se permita acercar el concepto de prensa popular y hacerla igualmente atractiva que la prensa sensacionalista ya que como lo plantea María Teresa Herrán en Ética periodística el uso del periodismo sensacionalista  permite  “La competencia desenfrenada por la sintonía que repercute sobre la calidad periodística, porque lleva a buscar noticias que entretengan, más que a seleccionar aquellas que reflejen la realidad social”.[3]
Por consiguiente, sería importante acercar los modelos eficaces de prensa popular que se vienen desarrollando en toda Latinoamérica como es el ejemplo del portal web La Prensa popular, en Argentina, en el que se tiene un acercamiento vivencial  y personal de la realidad social del país, sin lineamientos ni influencias políticas, pero sí lo suficientemente atractivo para lograr un consumo sostenible de este tipo de contenidos, logrando en cada una de sus publicaciones una aproximación del objetivo máximo de informar y generar veeduría ciudadana.
Así mismo los contenidos representan a la población civil en general desde todas sus posturas y niveles, permitiendo hacerla tan atractiva como cualquier medio que se escude en la prensa amarillista para lograr reflejar cada una de los círculos sociales.
Por consiguiente, la prensa en este momento tan cambiante, pero tan confiable, debe comprometerse a pasar del factor económico a una conciencia ética que permita durante muchos mantener a este medio de comunicación como el modelo de confiabilidad con el cual se propagaron los medios masivos.


[1] RESTREPO, Javier D, HERRÁN, María T. Ética para periodistas. Ed 3ra. Bogotá, Febrero 2002.
[2] CÍRCULO DE PERIODISTAS DE BOGOTÁ. Código ético, Preámbulo.
[3] RESTREPO, Javier D, HERRÁN, María T. Ética para periodistas. Ed 3ra. Bogotá, Febrero 2002.