martes, 11 de junio de 2013

La ética profesional: lazos que nos unen.


Por: Jhon Edinson Orduz Vera

Desde sus inicios el periodismo ha tenido una fuerte incidencia en la sociedad y ha permitido crear lazos al rededor del mundo gracias a los distintos medios de difusión como lo son la prensa, la televisión y la radio; son estos medio masivos los que permitieron de alguna manera que el periodismo creciera y permitiera que cada día personas alrededor del mundo sean informadas veras y oportunamente.
Es aquí donde el periodismo necesita de profesionales no solo capaces de informar, sino responsables en total medida de la información que generan y divulgan, de mantener credibilidad en cada nota periodística y generar confianza en el lector, televidente y radio escucha. Se ve entonces necesario que un periodista necesite de la deontología para su día a día, para ser un profesional íntegro y autónomo. ¿Pero si el tema deontológico está bien estructurado por qué se siguen cometiendo errores por parte de los periodistas en temas como plagios, injurias, calumnias, entre otras faltas a la ética y la moral?
Para dejar clara esta pregunta conviene analizar qué es deontología y aclarar definitivamente cuál es el deber ser del periodista. Por su parte, el diccionario de la Real Academia Española, certifica que la deontología es aquella ciencia o  tratado de los deberes y obligaciones morales que tiene un profesional, por tanto, es propiamente el ser humano quien da paso a la ejecución de tal requisito.
Lo anterior corresponde a los deberes y obligaciones morales qué debe tener un periodista, claro está que esto lo adquiere a nivel personal y con el tiempo se crean en común acuerdo con sus colegas códigos de ética que en resumidas cuentas buscan estandarizar una conducta con principios razonables.
Es así como los códigos de ética y la deontología reúnen un conjunto de normas éticas y morales que se debe respetar en el ejercicio de una profesión, y son estas las llamadas a intervenir en cualquier sanción disciplinar y profesional, pues los comportamientos que violan estas regla éticas y morales, deberían ser tratadas  con el mismo respeto que las leyes, los reglamentos y códigos como el  penal y el civil.
Ciertamente, los códigos de ética estipulados para estos profesionales, tampoco son “normas de conducta que implican desconocer las generales que rigen a la totalidad de los habitantes, sino que son reglas dictadas para lograr una mayor calidad en los servicios, y evitar comportamientos que puedan dañar la imagen de la profesión”[1]. Por dichas razones se busca que los profesionales de la comunicación asuman la responsabilidad de sus acciones y velen por la defensa de “los valores, deberes y derechos, de lo que se publica y a quienes se les publica”;  pues serían las condiciones mínimas para un periodismo límpido, sin manipulaciones, con información de utilidad y de fuentes reales.
Además, cada persona recibe una formación ética y moral desde su hogar, y a lo largo de su vida  y su etapa formativa, en este caso el periodista tiene claro que lo fundamental es informar veraz y oportunamente, de forma exacta y amplia, de la manera más responsable posible; Pues como el Código de Ética del Círculo de periodistas de Bogotá señala “La comunidad tiene derecho a una información veraz, equilibrada y oportuna y el periodista está en el deber de proporcionársela en estos términos”[2]. En sí los códigos son una guía para evitar los errores que comúnmente se ven en los medios masivos. Sin embargo estos no funcionan por si solos, es importante que, se haga divulgación de su importancia y uso y que cada periodista los apropie para que no se conviertan en un listado de buenos propósitos.
Cabe señalar que, estos códigos de ética dependen de la cultura que se genere alrededor de las mismas y si se continua con la percepción que los códigos no sirven  y se transmite esa percepción a los nuevos periodistas es probable que se convierta en una augurio de lo que podría pasar, por aquellos que no las cumplen; esto lo afirma Hugo Aznar “Se trata de profesionales que desdeñan totalmente la ética de la comunicación. Obviamente ellos son los primeros interesados en afirmar que los códigos no sirven para nada ya que de este modo contribuyen con sus palabras y con su ejemplo a que efectivamente sigan careciendo de valor y efectividad. Quienes afirman la inutilidad de los códigos por esta ‘razón’ en realidad no están manifestando una opinión, sino defendiendo un interés que se descalifica a sí mismo: el interés suyo de que las cosas no cambien y puedan seguir actuando en un contexto de total impunidad, sin tener que ajustarse a reglas u obligaciones éticas de ningún tipo” [3].
Según con lo anterior los códigos de ética son indispensables y necesarios en el ejercicio periodístico, además cada individuo y en este caso cada profesional de la comunicación es responsable de su actuar y ante todo responsable de su público pues cada una de sus publicaciones en los distintos medios masivos deben velar por el bien común, “Los medios de comunicación deben ser entendidos como un servicio a la sociedad, en el que los intereses comunes primen sobre los individuales en una búsqueda constante de la verdad, ya que por su carácter de difusión cumplen un papel importante en la formación de sus miembros, de ahí que sean considerados pilares fundamentales de las sociedades democráticas”[4] comenta Velásquez.
Debido a que es el bien común lo que debe primar es necesario que la verdadera justificación que  tenga un periodista para informar es que tenga relevancia social pues como lo indica Carlos Soria “cuando la comunicación quiere hacerse social y pública se requiere una determinada y precisa finalidad: que aquello sirva para la construcción de la comunidad, es decir, que tenga relevancia comunitaria” [5].
Con lo anterior es posible precisar el rumbo y compromiso que tiene no solo el periodista sino también el medio que utiliza para difundir la información “los propios medios de comunicación, que son esencialmente mediadores sociales ni pueden, ni deben monopolizar la mediación” afirma Carlos Soria.
Es entonces al periodista al que le compete supervisar en todo momento el contenido de sus publicaciones, a monitorear los medios de comunicación, a estar atento que otros periodistas acaten las normas y códigos de ética y atender a cada lector, radio escucha y televidente, en pocas palabras y para darle un título formal que se convierta en ombudsman, que se sirva de mediador entre las sugerencias del público y los encargados del contenido de los medios masivos, que contribuya a la elaboración de estos contenidos y en especial de los contenidos periodísticos para que reflejen las normas profesionales y éticas del medio.
En este sentido y como lo deja claro Javier Darío Restrepo “Ese “deber ser” sólo puede ser llevado a cabo por una decisión libre del sujeto. En un momento determinado, él puede optar por ejecutar o no ejecutar la acción en el sentido señalado por el deber ser. Él es y sólo él, quien decide hacer la cosas como deben ser porque su conocimiento y su voluntad le indican que así deben ser y no de otra manera” [6].
Con todo y lo anterior, es notable el papel del periodista en su actuar profesional, debe corresponder a su moral y ética, debe ser responsable del contenido que publica, cómo lo publica y a quién se lo publica; y del mismo modo supervisar su entorno constantemente para fortalecer la ética en el ámbito profesional, pues como lo señalaba Aristóteles, “la ética es un saber práctico y no teórico, existe para guiar la práctica y hacerse realidad a través de la voluntad y la actividad de quien actúa”.


[1] FAUNDES, Juan Jorge. El rol de los periodistas y su marco ético. Sala de prensa: web para profesionales de la comunicación iberoamericanos. Febrero de 2006. [Online]. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/art656.htm Citado el 15 mayo de 2013.
[2]Código de ética del Círculo de periodistas de Bogotá. [On line]Disponible en:  http://eticasegura.fnpi.org/2011/12/27/conozca-el-codigo-de-etica-del-circulo-de-periodistas-de-bogota/ Citado el 15 mayo de 2013.
[3] AZNAR, Hugo. Los códigos de ética no sirven. Sala de prensa: web para profesionales de la comunicación iberoamericanos. Enero, 2004. [Online]. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/art581.htm Citado el 15 mayo de 2013.
[4]VELÁSQUEZ, César Mauricio. El Defensor del Público: una figura por descubrir. [On line]Disponible en http://www.redalyc.org/pdf/649/64900605.pdf: Citado el 15 mayo de 2013.
[5] SORIA Carlos. La ética de las palabras modestas. Capítulo 3: La información de lo público, lo privado y lo íntimo. Medellín. Editorial Universidad Pontificia Bolivariana. 1997.
[6]  RESTREPO, Javier Darío, HERRÁN, María Teresa. Ética Para Periodistas. Bogotá. Grupo editorial Norma. 2005

 

La ética periodística en los medios de comunicación


Por: Karen Lisette Villamizar Rueda
El presente texto aborda el tema de la ética periodística en tres diferentes medios de comunicación que son: televisión, prensa e internet. Estableciendo sus funciones básicas de informar, educar y entretener. De igual forma, determinando la importancia del rol que cumplen los comunicadores sociales en la sociedad y evidenciando la falta de ética y profesionalismo en el ejercicio de la verdad y manejo de la información.

En este orden de ideas, se abordará en primera instancia el tema de la televisión, seguido del tema de la prensa escrita y periodismo digital, y finalmente, el tema de la internet.
Hablar de ética periodística en la televisión es algo paradójico en nuestro país. Sin embargo la televisión es uno de los medios masivos de comunicación más visto por los hogares colombianos. Sin omitir que este medio ha sufrido grandes cambios en sus contenidos diarios de información y han sido cambios negativos que solo buscan rating. De allí, que la  televisión colombiana se limita solo vender pautas publicitarias y hacer de la televisión un espectáculo como lo afirma Omar Rincón.
Así mismo, en los contenidos televisivos se evidencia la falta de un periodismo investigativo, científico, informativo y educativo. Dejando a un lado las funciones reales de la televisión que son: informar, educar y entretener. Centrándose en programas como realitys y las famosas narco novelas que día a día contaminan la programación de las grandes cadenas informativas del país, haciendo apología al crimen, a las drogas, sexo, asaltos callejeros, infidelidad y que de una u otra forma promueve la riqueza sin esfuerzo y la venganza.
Si se analizan los realitys que son otra forma de buscar audiencia, mas no de culturizar a la sociedad, estos son protagonizados por ídolos de papel, artistas criollos que no son un buen diferente, por el contrario están estigmatizados en su vida personal, esos programas solo son rellenos que buscan televidentes.
En este punto, es importante traer a colación a Omar Rincón cuando aborda el tema de la televisión como un espectáculo, ya que sin duda la televisión es un completo espectáculo y son los televidentes consumidores de estereotipos y violencia. Evidenciando que la ética para esos programas no existe, no son contenidos culturales y mucho menos de formación, ya que se violan todos los aspectos en cuanto a una formación educativa de personas con valores, responsabilidad, moral y cultura.
Por otro lado, para ofrecer una televisión adecuada se debe tener en cuenta la normativa que regula la televisión colombiana desde 1954, teniendo en cuenta la creación de espacios propios que generen participación activa de los grupos étnicos y que de igual forma en este proceso se cumplan los derechos étnicos, culturales y de desarrollo integral, como lo establece la ley 335 de 1996.
De manera que, la ética como signo de responsabilidad no existe en la televisión colombiana, ya que la programación en los distintos canales poco informan y se reducen a mucha publicidad y poco contenido, de allí el bajo nivel cultural de gran parte de la sociedad colombiana, pues hasta en los noticieros se detecta la falta de ética profesional por parte de los mediadores de verdad e información.
Donde los medios masivos de comunicación están en manos de  potentados económicos, que son cómplices de gobiernos de turno, que solo informan lo que es, lo que les interesa y lo que les conviene. De esta forma, ocultando muchas de las realidades que suceden a diario, solo unos canales donde se realiza periodismo independiente se denuncia la corrupción y los escándalos políticos que suceden en nuestro país.
Eso en cuanto a la televisión y su función informativa. Por otro lado, se encuentra la prensa escrita. Cuando se aborda el tema de la ética profesional en el periodismo escrito, hablamos de las bases del periodismo que son el amor y el respeto a la verdad. Así mismo,  la ética es definida como el requisito básico de una información veraz, imparcial, que así mismo es interpretada y orientada sobre los hechos de una realidad cotidiana, la cual busca el bien común, social y colectivo como lo plantea la autora María Teresa Herrán.
Así mismo, Javier Darío Restrepo y María Teresa Herrán definen como factores del periodismo escrito, “el bien común, la responsabilidad social periodística, y por último la buena fe. Estableciendo estos factores como pilares de un buen periodismo basado en la responsabilidad, donde el periodista es protagonista y es quien busca el bien común manejando una comunicación veraz, oportuna y de alta responsabilidad, de ante mano sabiendo que a la hora de publicar un artículo debe tener en cuenta la información brindada al lector”. [1]
En este orden de ideas, los autores plantean que el periodismo escrito no debe ser visto como un simple producto que busca informar por informar, al contrario debe brindar una información basada en la honestidad y verdad, estableciendo un único fin que es garantizar el bien común a un determinado núcleo de la sociedad.
Por otro lado, cuando se aborda el tema de la prensa escrita, se aborda el tema del ciberperiodismo o periodismo moderno, el cual a través de herramientas de alta tecnología y de flujo de información, nos mantenemos enterados de lo que está pasando en el mundo, gracias a la internet y sus grandes plataformas informativas. También las redes sociales juegan un papel importante, ya que estas  generan información a cada instante.
De manera que, gracias al internet hoy día contamos con frecuencias satelitales  que hacen que la noticia se conozca en fracción de segundos y que los medios informativos brinden una información más exacta, más moderna, mas explicita y más real, con fuentes de apoyo como lo son los videos, las voces, y fotos que enriquecen la información que se pretende brindar. Por lo tanto se requiere más responsabilidad ética y buena fe, ya que la información trasciende mundialmente.
El autor Joan Francesc Fondevila plantea el tema del periodismo digital como las nuevas oportunidades para una sociedad banda ancha. “El periodismo y la creación de contenidos experimentaron en los años 90 un tsunami. Su eje no es otro que el internet, las redes que en un principio era militares y secretistas dan un giro y sumergen a la sociedad en un nuevo ecosistema. La sociedad de la información y conocimiento convierten los contenidos en información y documentación. ”[2]
De igual forma, Mauro Cerbino aborda el tema de la ética periodística y define el periodismo digital como: “un territorio en disputa entre potencialidades éticas, como espacio de lo común, es decir como el espacio de escritura de las singularidades cualquiera, y el desarrollo de un sensacionalismo basado en la tecnofascinación”.[3]
De acuerdo con lo anterior este autor plantea la ética periodística no solo como un espacio de aplicación de normas y códigos, por el contrario la define como una reflexión de la practica periodística, Donde el periodista digital asume la responsabilidad de sus publicaciones teniendo en cuenta la influencia sobre el lector y garantizando un buen ejercicio de la veracidad informativa.
Por otro lado, existen mecanismo de regulación en cuanto al ejercicio del periodismo digital como lo plantea Gerardo Albarrán y son: “En primer lugar está la línea editorial que establece los compromisos de la empresa informativa frente a la sociedad. En segundo lugar, se encuentran los códigos éticos, que son esas normas o reglas éticas que debe cumplir un periodista a la hora de brindar una información. Por último, está el comité de ética que ejerce la labor de supervisión deontológica de un medio en particular, teniendo en cuenta la responsabilidad periodista y la ética en los contenidos de información que se brindan a la sociedad”.[4]
Es de esta forma que el uso del internet, redes sociales y como tal de el ejercicio del periodismo digital es de gran responsabilidad, ya que en algunos casos de maneja la falsa información. En este punto, es cuando el rol del periodista es garantizar la información clara y veraz, dejando esto a un lado el periodismo digital se convierte en un ciberespacio de tipo sensacionalista como lo plantea Mauro Cerbiano.
Finalmente, en cuanto al uso de la internet y a él buen manejo de la ética en el periodismo digital, traigo a colación a Camilo García, quien menciona en su artículo Mucho Hacker los conocimientos sobre el uso de la internet y expone las buenas aplicaciones de e iniciativas sociales que se pueden generar. Y por otro lado, del mal uso de las redes sociales y de la función de la red, ya que existen personas que saquean información privada de las cuentas personales solo para hacer daño.
 
Bibliografía
ALBARRÁN de Alba, Gerardo. La figura del defensor del lector en los diarios digitales.  Tomado de: http://www.saladeprensa.org/art405.htm. Fecha de consulta: 16 de mayo de 2013.
CERBINO, Mauro. Ética y sensacionalismo en el periodismo digital. Tomado de: www.­saladeprensa.­org/­art950.­htm  . Fecha de consulta: 16 de mayo de 2013.
FONDEVILLA, Joan Francesc. EL CLOUD JOURNALISM: Un nuevo concepto de producción para el periodismo del siglo XXI. Tomado de: PDF http://obs.obercom.pt/index.php/obs/article/view/315/321 . Fecha de consulta: 13 de mayo de 2013.
GARCÍA, Camilo Andrés. Mucho hacker. Bogotá: Intermedio Editores.
RESTREPO, Javier Darío- HERRÁN, Ma. Teresa. Ética para periodistas.


[1]RESTREPO, Javier Darío- HERRÁN, Ma. Teresa. Ética para periodistas. Ética para periodistas.
 
[2] Fondevila, Joan Francesc. EL CLOUD JOURNALISM: Un nuevo concepto de producción para el periodismo del siglo XXI. Tomado de: PDF http://obs.obercom.pt/index.php/obs/article/view/315/321 . Fecha de consulta: 13 de mayo de 2013.
[3] Cerbino, Mauro. Ética y sensacionalismo en el periodismo digital. Tomado de: www.­saladeprensa.­org/­art950.­htm  . Fecha de consulta: 16 de mayo de 2013.
[4] Albarrán, Gerardo. La figura del defensor del lector en los diarios digitales.  Tomado de: http://www.saladeprensa.org/art405.htm. Fecha de consulta: 16 de mayo de 2013.

Televisión Colombiana y su pobre contenido.

Por: Iván Fandiño Muñoz

En Colombia tenemos dos canales que encabezan la lista de los más vistos por la sociedad colombiana, Caracol televisión y RCN, estos dos canales son los que alimentan el entretenimiento y el ocio de los colombianos a cualquier hora del día, de tal manera que los colombianos generemos una cultura televisiva que se convierte en el tema de las conversaciones del diario vivir o simplemente en una fuerte herramienta de distracción y entretenimiento para la sociedad colombiana.
Es evidente que la televisión es uno de los medios tradicionales más influyentes dentro de la sociedad, a medida del tiempo vemos cómo los programas, parrillas de contenido y canales de televisión van enganchando televidentes y van moldeando un estilo de vida, hasta el punto de entrar en la opinión pública y ser parte del tema conversación de los colombianos, sin embargo lamentablemente muchos contenidos no son aptos para algunas personas como por ejemplo los niños, además de esto los programas de televisión de nuestro país se convierten en un espectáculo televisivo como lo menciona Omar Rincón, es decir hoy en día lo que más vende es la violencia, el sexo, las adicciones, la promiscuidad etc..
Para Omar Rincón la televisión no es más que un escape de la realidad, un momento en el que el televidente se descarga de sus problemas diarios y se adentra en un mundo irreal y de ficción. Muchos mencionan que la televisión es un espejo de la realidad y sus contenidos reflejan la realidad social, sin embargo Omar Rincón expresa en su libro “Televisión, video y subjetividad” que este medio no tiene más que contenidos, falsos, ficticios, irreales, superficiales, banales, de tal manera que llegue de cualquier forma a los televidentes, rellenando los bolsillos de los inversionistas y dueños de este medio.
La televisión Colombiana no es la excepción, sus contenidos no son más que re-makes de programas, seriados y realities internacionales que acoplan a la cultura de nuestro país y que por supuesto logran ser exitosas dentro de las mentes de los colombianos. Lo cierto es que los contenidos creados por nosotros mismos son cada vez menos, son copias más criollas de otros programas mundialmente exitosos y que por supuesto les asegura a los canales montos de dinero y un gran raiting y cuando algunos programas son creaciones nuestras, resultan siendo narco novelas que solo muestran la parte oscura y triste de Colombia con la excusa de que hay que conocer la historia de nuestro país.
A pesar de esto existen entes que se encargan de otorgar las concesiones y asignar la frecuencia y a la vez vigilan, controlan y regulan la prestación del servicio público de televisión y sus contenidos, uno de estos entes es la ANTV (Autoridad Nacional de Televisión) el cual está en constantemente vigilancia  para que la televisión y sus contenidos no perjudiquen o vulneren la dignidad de los televidentes.
Para que esta regulación se lleve a cabo son necesarias unas leyes en donde expongan las distintas normas de regulación de la televisión, por ejemplo la ley 14 de 1991 en el artículo 1 expone: “la televisión es un servicio público cuya prestación está a cargo del estado a través del instituto nacional de radio y televisión” y el artículo 4 que menciona que “la televisión está en la obligación de proteger los menores de edad y sus derechos”. Por otro lado la ley 335 de 1996 expone una franja horaria de tal manera, que se regulen los contenidos en relación con los televidentes y además una franja en donde se dividen los contenidos nacionales de los internacionales. A pesar de todas estas leyes que simplemente están plasmadas en una hoja de papel o en un documento web, deberían existir entes mucho más estrictos en cuento a los contenidos de los programas nacionales, de tal manera que no sigan el cliché y los estereotipos de siempre  sino que se generen nuevos programas que hagan pensar un poco más al televidente o programas que aporten algo a la cultura de la sociedad.
Por esta razón es que los canales regionales son también acogidos por los televidentes, por que como menciona Mario Luis Mantilla "en un canal regional se exalta todo lo representativo de la cultura, de tal manera que los televidentes se sientan identificados con los programas del cana, de esta manera se genera un sentido de pertenencia con el canal y los televidentes, además la sociedad necesita contenidos exclusivos de su región dentro de las noticias, programas, documentales, etc…" Por esta razón es que vemos que los canales regionales incentivan e incrementan sus contenidos dirigidos exclusivamente a la región.
En los canales nacionales por el contrario se generan estereotipos regionales dentro de sus novelas o programas, por ejemplo el costeño siempre es el bullicioso, perezoso que solo vive pensando en fiesta y parranda, o como pudimos observar en “El man es German”, pintan a la mujer santandereana como una campesina, malhumorada que reniega por todo y es un tanto gritona, por supuesto esto es lo que le encanta a la gente, pero de alguna u otra manera se están riendo de ellos mismos y los canales nacionales solo se burlan de sus televidentes.

Este tipo de novelas al menos le sacan una sonrisa a los colombianos y lo hacen liberarse de la tensión del trabajo, pero ¿Qué hay de las novelas que solo tratan temas como el narcotráfico, la prostitución y la violencia?, en Colombia no pueden faltar este tipo de novelas, siempre son las que más tienen raiting y las que más dan de que hablar, desde hace muchos años esta es la imagen que tienen en el exterior de nosotros y en vez de tratar de borrar esa imagen que tanto nos ha afectado lo único que hacemos es reafirmar lo que piensan de nosotros, en el año como mínimo deben haber unas 4 novelas de este tipo que de ninguna manera aportan algo a las familias que están noche tras noche en frente del televisor absorbiendo cualquier cantidad de contenidos denigrantes y vergonzosos que no dejan nada para la vida.
RCN y Caracol en su intento por ganar raiting no están pensando en las necesidades de la sociedad colombiana solo están pendientes de llenar sus cabezas de basura televisiva, de contenidos pobres y de programas mediocres que no aportan nada a la cultura de nuestro país. Es triste prender el televisor en la tarde y ver que están dando Laura en América, cambiar de canal y ver un programa como La reina del sur, ¿que ven los niños durante la tarde? ¿Qué deja a las familias colombianas este tipo de programas? NADA, solo amarillismo, exageración de la realidad y una cultura de violencia, armas y sexo.
Omar Rincón lo que más recuerda es que “la televisión no es educativa, aunque su centralidad como aparato y medio de comunicación es evidente, aunque de ella se aprenda a pesar de todo, aunque ella  sirva para todo,  no se puede afirmar que sea responsable e imaginativa con los procesos de construcción del proyecto de sociedad que requerimos” Rincón expone 10 mandamientos para realizar televisión educativa, cabe resaltar algunos de estos:
IV. “Recordar que la televisión es educativa en cuanto forma en modelos sociales. La televisión es educativa cuando es escenario del diálogo intercultural, presenta lo universal que no pasa por lo comercial y amplía las posibilidades simbólicas de construcción de ciudadanía, democracia y sociedad civil”.
V. “Asumir que la televisión educativa debe ser una experiencia formativa nueva en sí misma al incorporar las nuevas-otras formas de cultura, de ver y leer, de aprender y conocer, de hacer y construir ciudadanía, que forma para la convivencia y capacita para poder tener acceso a las competencias múltiples que habilitan para ser un ciudadano productivo en la actualidad”.
VII. “Asumir que la televisión educativa recupera lo gozoso, divertido, significativo, seductor y afectivo propio de la educación”.
VIII. “Recordar que si el programa de televisión que se hace es aburrido o tedioso o arrogante es porque quien lo hace es aburrido, tedioso o arrogante. La pantalla es un espejo del alma de quien la hace”.
De estos mandamientos se puede entender que los contenidos de la televisión no educan, sino que moldean los diferentes estilos de vida, y además como lo menciona la teoría de usos y gratificaciones “Cada individuo escoge los estímulos a los que quieren responder, atendiendo a causas como sus valores, intereses y funciones sociales. Por lo tanto, más que ser los medios los que dicen al usuario qué ver, son los espectadores de forma activa los que lo deciden, atendiendo a sus necesidades y la gratificación que les proporcionen”.
Esto quiere decir que somos nosotros quienes escogemos los contenidos y quienes los acogemos, la televisión es educativa en cuanto deje algo al televidente para su diario vivir, esto solo demuestra que la televisión colombiana ha moldeado por años un estilo de  vida dedicado solo al morbo, al espectáculo y la farándula criolla, por lo tanto una vez más somos los colombianos quienes seguimos alimentando los canales nacionales y por supuesto estos al ver la cantidad de audiencia que tienen siguen creando esos mismos contenidos que tanto desangran la cultura y la tradición de nuestro país.

Referencias bibliográficas:
·         KATZ, E., GUREVITCH, M., & HASS, H. On the use of the mass media for important things. American Sociological Review, 19731, p 164-181
·         MANTILLA Mario Luis. Defensor del televidente del canal TRO. Charla Universidad Pontificia Bolivariana.

·         RINCON, Omar. Televisión, video y subjetividad. Enciclopedia latinoamericana de socio cultura y comunicación. Editorial Norma. 2002

·         RINCON, Omar. 10 mandamientos para hacer televisión educativa. Tomado en : http://www.colombiaaprende.edu.co/html/mediateca/1607/article-74983.html

 

viernes, 31 de mayo de 2013

El periodismo escrito éticamente orientado

Por: Andrea Valbuena

El profesional del periodismo se debe a la gran audiencia y antes que cualquier carácter de poder debe velar por el interés público, el cual debe ser su guía en la actividad profesional; de igual manera el bien común debe ser su máxima prioridad, es decir que los medios antes de publicar cualquier información debe mantener  la seguridad de la comunidad más allá del afán por publicar. Por ello es indispensable que el periodista brinde el material de información noticiosa basado en la buena fe y la objetividad de tal manera que cumpla con el propósito final de informar a la comunidad veraz, oportuna y suficientemente.
Tal como lo plantea los autores Javier Darío Restrepo y María Teresa Herrrán en Ética para periodistas, “es de suma importancia que el profesional de la comunicación presente las distintas caras de la noticia y procure que donde se presenten más de dos interpretaciones sobre los hechos aparezcan todos aquellos que sean relevantes”[1], de igual manera el contenido de la noticia debe ser exacto en los hechos y contextos en que se presenta. Todos estos aspectos son necesarios para evitar caer en el sensacionalismo, el cual el Código de Ética del CPB establece en su artículo octavo. “El sensacionalismo es una deformación interesada de la noticia, implica manipulación y engaño y, por tanto, burla la buena fe del público”. Por ello, el periodista debe evitar la divulgación de hechos de este tipo cuyo interés está fundado en la morbosidad y la curiosidad perniciosa.
Sin embargo, muchos medios de comunicación caen en el culto del sensacionalismo, “el cual tiene como maña omitir y minimizar información que vulnera los intereses particulares, así mismo la información tiende a ser neutra o aséptica y la difusión de los hechos es agobiante y detallada donde muchas veces lleva a la violación de la privacidad y a la deformación interesada de la noticia”[2].
Ahora bien, cabe resaltar que el inmediatismo es un factor que influye sumamente en la acumulación de medios en el sensacionalismo, lo cual ha llegado a inferir en que la noticia o el cubrimiento de la  información no se está realizando oportunamente, ya que los medios en su afán por publicar o transmitir han desechado temas que son de importancia como la participación ciudadana, la problematización de la ciudad  o el país. Por tanto han dejado de lado temas de interés común para cubrir temas de la farándula criolla, reinados y la vida de políticos y jugadores; tal como lo afirma Ben Bagdikian en su libro sobre el monopolio de la comunicación en los Estados Unidos, “ Los medios gastan demasiado y despilfarra dinero en costosas llamadas internacionales a personajes de farándula, que investigar y buscar soluciones a los problemas del país, la academia y las universidades solo producen temas pesados, de poco interés para el público en Latinoamérica; pero los reinados de belleza son la manifestación más importante de la cultura y por ello merecen el mayor cubrimiento”. [3]
Un caso específico fue el ocurrido en Colombia por la periodista Graciela Torres más conocida como la ‘Negra Candela’ quien público en un programa de televisión un video que contenía escenas intimas de la actriz Luly Bossa con su compañero sentimental, aquí la periodista cometió la violación del derecho  a la privacidad y a la intimidad cayendo en el culto del sensacionalismo tal vez por la falta de garantías en su ejercicio periodístico o en su afán por competir con otro medio televisivo.
Por otro lado, desde el punto de vista jurídico, en Colombia la corte Constitucional ha señalado que: “ En caso de conflicto insoluble entre ambos, la prevalencia del derecho a la intimidad sobre el derecho a la información es consecuencia necesaria de la consagración de la dignidad humana como principio fundamental y valor esencial, a la vez, del Estado social de derecho’ (CC, sentencia T 414, de junio 16 de 1992)”[4]
El respeto a la dignidad humana es fundamental en cualquier ejercicio profesional y más en el periodístico ya que este tiene mayor impacto social, otro caso pertinente de traer a discusión es el caso de la avalancha de Armero donde un noticiero grabó la agonía y muerte de un hombre al cual le realizaban preguntas absurdas mientras padecía, esto muestra que el periodismo sensacionalista hoy en día predomina netamente en el país donde prevalece el escándalo, el morbo y las polémicas dejando de un lado la actividad profesional con el objetivo de servir a la comunidad y de contribuir al bien común  y a la información que vele por intereses comunes.
Pese a la falta de ética profesional, la concentración de medios , el inmediatismo y el afán por competir de unos medios con otros existen medidas por las cuales las personas víctimas del sensacionalismo pueden quejarse y así poder hacer valer sus derechos a la intimidad y dignidad humana.
Para ello, existe la rectificación que es un deber ético y jurídico que el periodista debe acudir cuando exista este tipo de aspectos mencionados anteriormente, “Desde el punto de vista jurídico, la no rectificación oportuna y en las condiciones que exige la ley, configura al delito de calumnia o injuria”[5] , desde el punto de vista ético esta rectificación es necesaria para el deber de veracidad en cuanto  a la información que es entregada al público.
Para que la rectificación sea éticamente válida es necesario que sea “rápida es decir que el profesional debe enmendar su error apenas se haya  percatado de la existencia, otros requisitos fundamental es que se publique con el mismo despliegue  es decir que la rectificación  no se de en lugares de menor importancia que en el que se haya publicado y que tenga el carácter de rectificación”[6]
Un caso representativo es el de Télex en el cual una agencia internacional de noticias divulgó la información a sus afiliados en todo el mundo sobre una supuesta lista de periodistas que tenían vínculos con el narcotráfico, información la cual fue suministrado por un supuesto miembro de las Fuerzas Armadas. Acá se evidencia cómo la agencia no se percató de contactar las fuentes directas como entrevistar a cada uno de los aparente involucrados, si bien la directora asumió la responsabilidad de la ligereza del redactor ,acudió a la rectificación en la cual se titulaba ‘ Periodistas Niegan Vínculos con Rodríguez Gacha’ en donde cada uno de los periodistas implicados dieron testimonio de que había sido un error o que ninguno de ellos ha tenido dichos vínculos.
Sin embargo, no se evidencia en ningún punto de la rectificación haber cometido el error, sino que se acude a construir otra noticia en la cual se expone las declaraciones de los periodistas involucrados con el fin de tener un equilibrio informativo, es decir que  no se dio una rectificación como tal sino que se desvirtuó la información. En el capítulo “Rectificaciones y réplicas” del artículo segundo del Código de Ética del CPB establece: “Es obligación del periodista rectificar pronta y adecuadamente las informaciones, así no se haya exigido aclaración por parte del perjudicado”.[7]
Como lo establece anteriormente el código de Ética del CPB es de suma importancia que el periodista realice la rectificación, pero no construyendo otra información de la misma, sino que debe realizarse en condiciones propias donde las personas afectadas vean que si se está dando a da conocer la verdad de los hechos y por ende no sean acusadas o involucradas en hechos que no les atañen o que no ocurrieron en el modo en que el medio o periodista lo publica.
El bien común de las dos partes es el que finalmente lleva u orienta a la actividad profesional del periodistas teniendo en cuenta que el impacto social de los medios es hoy en día es muy poderoso y está ligado a la capacidad de reflejar lo que ocurre en un contexto determinado, este debe ser muy cuidadoso en cuanto a la información que emite y manipula para evitar caer en casos como los mencionados en el transcurro del texto.
Finalmente, el periodismo se enfrenta a una tarea rigurosa en cuanto a su ejercicio profesional donde se debe enfatizar en el bien común y los intereses comunes de la sociedad, ya que son estos aspectos lo que dan cabida al derecho de estar libremente informados y por ende abre espacios de participación en cuanto a la libre expresión de pensamiento y opinión, evitando caer en el culto del sensacionalismo y la información desvirtuada en la falta de fuentes y veracidad. Por  tanto el ejercicio periodístico deben sustentarse  en una información veraz que conlleve a la opinión pública y a los intereses particulares de una comunidad.






[1] HERRÁN, María Teresa, RESTREPO, Javier Darío. Ética para periodistas. 1ed. Bogotá: Editorial Norma S.A., 2005. p. 170-171. ISBN 958-04-8543-7.


[2] Ibíd., p. 186-187


[3] Ibíd., p. 186-187


[4] Ibíd., p. 190


[5] BUITRAGO LÓPEZ, Elker. Manual del derecho de las comunicaciones en Colombia, Edicolda. 1ed, Bogotá, 1980.


[6] Ibíd., p. 212-213


[7] Ibíd., p. 219

Periodismo y libertad


Por: Cindy Cardona David
El ejercicio del periodismo transparente se ha convertido en el reto diario de aquellos profesionales de esta área, quienes a su vez luchan por mejorar la verdadera función que desempeñan los medios en la sociedad, ya que de cierta manera el comunicador social y periodista no es solamente un emisor de información sino que a su vez debe ser un regulador y hacedor de veeduría ciudadana, al igual es el primero en ir por la defensa de la ética periodística resaltando que en la actualidad estos parámetros o criterios son cada vez mas pasados por alto, ya que la información ha pasado de ser un derecho a convertirse en un objeto de intereses económicos.
La existencia de códigos éticos como pautas a seguir en la labor periodística, también permiten señalar en qué momento el profesional está incumpliendo las normas, razones por las cuales puede llegar a la censura o evasión de su derecho a la libre expresión. Pero es claro que no solo basta con establecer una norma, esto se debe complementar con lo mencionado por Hugo Aznar en su artículo los códigos éticos no sirven “los códigos han de ser oportunamente complementados por otro elemento que no puede faltar: la conciencia ética del profesional, la conciencia de quien aplica el código a las circunstancias concretas de cada caso”[1].
Cuando se incurre en la preservación y cumplimiento de los códigos lo único que se está logrando  es degradar la imagen, la credibilidad y el compromiso tanto del medio como el periodista, retomando a Hugo Aznar en cuanto a la responsabilidad de los profesionales, estos “deben asumir la responsabilidad principal en la defensa de los valores de la comunicación social[2]”.
El periodista no es solo transmisor, es también aquel que genera espacios de opinión pública y como tal necesita propender por un equilibrio ético y profesional buscando el bien común, donde los medios como lo menciona Bill Kovach en su libro los elementos del periodismo “os han sido confiados para el bien de todos”, es decir que el comunicador no solo se debe enfocar en mostrar a la luz una verdad sino que a su vez generar un cambio que impacte colectivamente.
De igual forma esa labor de vigilancia atribuida al periodista le obliga a presentar al mundo lo que amenaza la integridad de la sociedad, donde uno de sus roles es fiscalizar, siendo objetivo, sincero, ajeno a intereses en especial de la política, consciente de su ética, mostrando la verdad, resaltando su lealtad y compromiso, como lo expresa Juan Jorge Faundes sobre la fiscalización de las amenazas y oportunidades que afecten el interés público.
Pero todo lo anterior en ocasiones se ve afectado por las negaciones de grandes empresas del periodismo que se rehúsan a publicar investigaciones que revelan la realidad que en diferentes sectores enfrenta el país, obstruyendo el derecho constitucional a la libertad de prensa y libertad de información. Afortunadamente con la nueva revolución tecnológica y la cultura digital la sociedad ha abierto una nueva puerta para difundir la información a través del uso de redes sociales, que cuenta con mayor velocidad, llegan a las masas y que a su vez ha consolidado movimientos sociales que lideran cambios.
Aunque la existencia de medios virtuales no deben convertirse en motivo para dejar debilitar los medios escritos, quienes son los que más enfrentan esa dura batalla por la libertad de expresión, libertad de prensa y libertad de información. A nivel mundial el 2 de mayo representa el día de la libertad de prensa, pero en Colombia este día no representaba una verdadera liberta, pues casualmente el día anterior el periodista Ricardo Calderón Jefe de investigaciones de la revista Semana recibió un atentado que para su fortuna fue fallido, todo a causa de investigaciones realizadas a los beneficios con los que cuentan militares recluidos en la cárcel de Tolemaida.
Es entonces claro que los primeros en querer acallar las voces de la verdad son los poderosos del país y es muy valido resaltar lo escrito en la Editorial de periódico el espectador “Los medios no podemos estar obligados a repetir lo que “debe” ser dicho. Si las verdades que exponemos molestan a algunos, hay escenarios democráticos y razonados para controvertirlas. Increíble que aún estemos rodeados de temor. Increíble que aún no podamos denunciar sin miedo a los poderes constituidos (o desviados o ilegales) de esta sociedad”[3]. Para el político, militar o autoridades gubernamentales, los medios deben limitarse a presentar lo que beneficia sus intereses, convirtiendo a una sociedad en ignorantes no por decisión propia sino por obstrucción a una información clara, veraz y suficiente.

Por otro lado, el tema de la libertad de expresión e información ha generado una nueva polémica en el país, sobre el proyecto de ley que busca regular en Colombia la parodia o imitaciones, la cual durante el mes de abril fue aprobada en la plenaria de la Cámara en su segundo debate de los 4 a los cuales debe ser sometida. Según Juan Manuel Campo, representante a la Cámara, lo que se está buscando es “flexibilizar el uso de la parodia y pasar de un acuerdo tácito a un acuerdo legal que les permita actuar libremente a quienes hacen parodia”[4]  Pero el proyecto de ley fue tomado por los humoristas  como una nueva limitación o censura a la libre expresión, ya que ellos han tomado el término limitación como una hendidura que da paso a las demandas, ya que allí cualquiera puede decir que se le está violando su derecho a la integridad o afectando injustificadamente a través de una imitación. Tal como dice el humorista Guillermo Díaz Salamanca “suena destemplado que a estas alturas le quieran poner, a través de una ley, una mordaza a los periodistas”.
Aun en medio de esta modificación o reforma a la ley 23 de 1982 sobre derechos de autor, se vale resaltar y tener en cuenta que se están firmando acuerdos o tratados de libre comercio que conllevan a participar de una justicia internacional, y esto hace necesario proteger los derechos que se poseen en el país, pero sin poner otros factores en riesgo.
Es pues la libertad de prensa una “condición básica para que la sociedad tenga conocimiento veraz, suficiente y oportuno de la realidad concreta del mundo. Por lo tanto, debe ser mantenida a salvo de la instrucción o coacción de cualquier sector público o privado”[5]. Ante lo anterior el periodista en aras de respaldar su labor y buscar un periodismo verdadero que defienda de manera ética su libertad, también debe estar moralmente vinculado a un código que no solo lo compromete a él en su función, sino que se hace necesario incluir empresarios, editores y organizaciones que se mueven en el mundo periodístico. 
Dentro de estos códigos, se encuentra el código de ética del Círculo de Periodistas de Bogotá,  donde se menciona la información veraz y suficiente que se convierte en derecho de la sociedad y obligación del periodista, evidenciando la imparcialidad y siendo incumplida la obligación de informar cuando se miente, omite la noticia o existe inclinación hacia alguna fuente.
Es tal vez el artículo séptimo uno de los más delicados por así decirlo, ya que menciona los favores y privilegios que van contra la ética, acciones como: recibir retribuciones económicas por parte de las fuentes, usar el periodismo como una forma de publicidad, el uso de influencias para lograr ventajas, entre otras; que ponen en juego o duda la credibilidad e independencia que todo periodista debe manejar en su ejercicio profesional.
Para cerrar cabe resaltar 10 características del buen periodista según Javier Darío Restrepo: ser un líder social, buena persona, lector empedernido, recto y audaz, capcioso y ágil, tener ojo crítico, ser investigador, ser sobrio al redactar y ser humilde; incluyendo a esto bases como el servicio al bien común, la buena fe del público y rectificación. La ética periodística respaldan la defensa por una libertad de expresión y de prensa, uniendo a esto el esfuerzo de un profesional integro que evidencie su moral y capacidades, dándole meritos y reconocimientos de una labor, que mas que informar, genera opinión y defiende la democracia.

 Bibliografía
·         AZNAR, Hugo. Los códigos éticos no sirven. Sala de prensa. [Online] Enero 2004, Vol. 3, N. 75. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/art581.htm

·         CÍRCULO DE PERIODISTAS DE BOGOTÁ. Código de ética. [Online] Agosto 2006. Disponible en. http://pwp.etb.net.co/nuevocpb/contenidos/01-codigoetica.htm

·         EL ESPECTADOR. ¿Prensa libre? [Online] Mayo 2013. Disponible en: http://www.elespectador.com/articulo-419841-prensa-libre

·         EL TIEMPO. Imitadores no serian censurados con nueva ley. [Online] Abril 2013. Disponible en: http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12758456.html

·         EL TIEMPO. Investigan si atentado a periodista está relacionado con sus denuncias. [Online] Mayo 2013. Disponible en: http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12775541.html

·         FAUNDES, Juan J. El rol de los periodistas y su marco ético. Sala de prensa. [Online] Febrero 2006, Vol. 3, N. 88. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/

·         KOVACH, Bill. ROSENSTIEL, Tom. Los elementos del periodismo. Santillana ediciones, 2012. 250 p.

·         RESTREPO. Javier D. 10 características del buen periodista. Ética segura. [Online] Disponible en: http://eticasegura.fnpi.org/2013/04/01/10-caracteristicas-de-todo-buen-periodista-segun-javier-dario-restrepo/


[1] AZNAR, Hugo. Los códigos éticos no sirven. Sala de prensa. [Online] Enero 2004, vol. 3.  [Citado 15 Mayo 2013] 
[2] Ibíd.,
 
[3] EL ESPECTADOR. ¿Prensa libre? [Online] Mayo 2013. [Citado 19 Mayo 2013]
[4] EL TIEMPO. Imitadores no serían censurados con nueva ley. [Online] Abril 2013. [Citado 19 Mayo 2013]
[5] CÍRCULO DE PERIODISTAS DE BOGOTÁ. Código de ética. [Online] Agosto 2006. [Citado 19 Mayo 2013]