viernes, 31 de mayo de 2013

Empresas con postura ética y responsable ante la RSE


Por: Silvia Patiño Mantilla

El papel que cumplen los periodistas en la sociedad capitalista e industrializada que emerge es la de brindar información exacta, amplia y oportuna a las personas, de manera que comuniquen los acontecimientos más importantes que transcurren en la humanidad. En la difusión de información, es importante tener en cuenta que deben ser hechos noticiosos, hablar siempre con la verdad y en lo posible comunicar objetivamente.
Un periodista tiene grandes compromisos, primero con él mismo como  periodista y segundo con la sociedad siendo esta quien recibe la información que se ha elaborado para instruir sobre un tema determinado, partiendo siempre del principio de informar con la verdad, ya que este valor cultural es de vital importancia no solo para un comunicador, también para cualquier individuo en el mundo. A su vez, este periodista debe contar con fundamentos de la ética periodística que es entendida por Luis Ramiro Beltrán como “...la manera moral de ser y de hacer del periodista regida por su profunda identificación con principios y normas de adhesión a la verdad, a la equidad, al respeto por la dignidad y por la intimidad de las personas, al ejercicio de la responsabilidad social y a la búsqueda del bien común”[1].
Además, como lo señala Juan Jorge Faundes en su texto El rol de los periodistas y su marco ético, existen unos principios que fundamentan y explican de manera más clara el rol de los periodistas y es “Informar veraz, exacta, amplia y oportunamente, Investigar e interpretar, opinar desde el interés público (del pueblo, de la sociedad civil, de los ciudadanos, del bien común de la sociedad), difundir , exigir y defender de manera proactiva los derechos y deberes personales y colectivos y fiscalizar con independencia a los poderes del Estado, del mercado y de la sociedad civil”[2] los cuales hacen que las noticias empiecen a tener validez y cumplan con su periodicidad de tiempo.
Es importante resaltar, que Colombia a pesar de ser un país autoritario y democrático, donde se promueve la libertad de prensa y opinión, consagrados en la Constitución política de Colombia, artículo 20 donde dice que “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación” de manera que se defienden y dan garantías a los periodistas para que tengan toda la libertad de difundir información, sin embargo no existe la autonomía para que estos puedan hablar con libre albedrío de los temas que para ellos generen controversia e impacto, porque les son censuradas sus publicaciones.
Lo mismo sucede en el caso de las empresas que integran dentro de ellas la Responsabilidad Social Empresarial, ya que deben trabajar en contra de la corrupción en todas sus formas, incluida la extorsión y el soborno que es uno de los principios establecidos  en el Pacto Mundial, además está el hecho de que las empresas deben fortalecer el desarrollo y la difusión de tecnologías respetuosas con el medio ambiente, tal es el caso de la empresa DOVE que contribuye a la destrucción de los bosques existentes en diversas partes del mundo como en Indonesia, donde se da la deforestación de sus selvas, especialmente las palmeras de aceite necesarias en la fabricación de cosméticos y productos industriales.
Es por ello que el Pacto Mundial orienta su trabajo en la cultura de la Responsabilidad Social Empresarial, que según la World Business Council For Sustainable Development es definida como  "… el compromiso permanente de los negocios de comportarse éticamente y de contribuir al desarrollo económico al tiempo que se mejora la calidad de vida de los trabajadores y sus familias, de la comunidad local y de la familia en general”[3], ya que gracias a esta estrategia varios de los sectores de producción comenzaron a implementar esta iniciativa que garantiza la participación en un mercado global, donde su trabajo es incluyente y equitativo.
Para poder hablar de Responsabilidad Social Empresarial es necesario saber la actividad a la que la empresa se va a dedicar, porque muchas organizaciones dan a conocer su trabajo, objeto social, imagen corporativa y demás pero al momento de implementar la RSE, quedan desorientados, para esto es importante conocer que este concepto integra la excelente calidad de sus productos, una buena atención a los clientes, el cumplimiento de la ley, incorpora la innovación en los productos que ofrecen rompiendo los esquemas tradicionales de fabricación y hace que los trabajadores de la empresa crean en ella de manera que puedan comunicar una buena imagen de la organización, ofreciendo información, promocionando y respetando las costumbres y la herencia cultural y social del lugar en donde se trabaja sin dañar su entorno.
Además es importante respetar y cuidar el lugar donde se trabaja para que las condiciones climáticas y ambientales sean óptimas al trabajo que se vaya a realizar y así la producción del trabajo sea paralelo con el rendimiento que un trabajador realice creando fidelidad desde lo interno hacia lo externo.  Así como DOVE, existen miles de empresas más en el mundo que violan los derechos fundamentales del pacto mundial que es la responsabilidad de las empresas, los trabajadores y la sociedad civil para desarrollar acciones que garanticen las actividades y las estrategias que implementan estas sin importar el objeto social para el cual trabajen.
Otros de los principios por los que vela el Pacto Mundial es el de mantener un enfoque preventivo para favorecer al medio ambiente y fomentar las iniciativas que promuevan mayor responsabilidad ambiental, las cuales favorecen el entorno dentro de las diversas organizaciones y permite que se dé un compromiso en el interior de la misma, lo cual no es muy evidente en el caso de la Multinacional Pacific Rubiales Energy, empresa dedicada a la exploración y producción de petróleo que dentro de su perfil como organización internacional constituye en la construcción de  “un negocio competitivo, sostenible y rentable, que esté en armonía con la sociedad y el medio ambiente”[4].
Sin embargo desde el componente comunicativo se visualiza un engaño en cuanto a la realidad que sufre la comunidad del Meta, ya que se muestran supuestos beneficios recibidos, como consecuencia del trabajo realizado en esta entidad, pero pese a que un gran grupo de obreros sindicales, muestran objetivamente la realidad del trabajo que desarrollan, las condiciones laborales en las que sobreviven día a día y el mal pago de los salarios que una empresa petrolera debería remunerar, muchas personas han dejado de creer en la posible RSE que empresas de tan grandes dimensiones puedan ofrecer a personas que trabajan en ellas.
Una de las demostraciones fácticas que los trabajadores no solo de las petroleras y grandes empresas Multinacionales que existen es el hecho de empezar a ejecutar y a visualizar estas problemáticas,  respetando la Responsabilidad Social Empresarial partiendo de la premisa que todo es un proceso que lleva tiempo en su ejecución y evolución.


[1] BELTRÁN SALMÓN, Luis Ramiro (2004): “La ética periodística en Bolivia: situación y perspectiva”, en Sala de Prensa 64, Año V, Vol. 2, febrero, Disponible en: http://www.saladeprensa.org/art534.htm (20.05.06)
[2] FAUNDES, Juan Jorge. El rol de los periodistas y su marco ético [Online]. Mayo 15 de 2013. Disponible en la web. http://www.saladeprensa.org/art656.htm
[3] World Business Council For Sustainable Development, Citado por Colombia Incluyente (2012 párr 6) [citado 20 Mayo de 2013]Disponible  en: http://www.colombiaincluyente.org/verart.php?id=13
 
[4] Pacific Rubiales Energy. Quienes somos. [citado 20 Mayo de 2013]
. Disponible en:  www.pacificrubiales.com

LA RESPONSABILIDAD CORPORATIVA

Por: Paola Andrea Torres Quintero

Los estudios sobre responsabilidad social se inician desde mediados del siglo XX en el que se consideraba que las empresas debían tomar en cuenta las consecuencias sociales se sus decisiones. Investigaciones hechas por la facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, evidencian la manera en que “las empresas en Colombia desde sus comienzos, han tenido algún tipo de estructura que les garantiza el orden y el manejo; en el que se resalta respecto a los beneficios que ofrecen a los trabajadores y la comunidad que las rodea son aspectos que se hacen más  significativas en el país desde el año 1980 cuando comienzan a replantear sus políticas de orden social, centrando su atención en la integridad del trabajador”.
En los últimos años, el comportamiento de las organizaciones ha evolucionado hacia una competitividad basada en obtener no sólo beneficios económicos, sino además en entablar acciones que favorezcan su entorno social y ambiental, por medio de políticas de mejoramiento de las condiciones de los empleados, respeto a los derechos humanos, programas de recuperación de los entornos naturales, entre otros. En la actualidad, el término «responsabilidad social corporativa» ha sido utilizado de forma generalizada para identificar el compromiso de las empresas frente a las necesidades e intereses de la sociedad.
La empresa, como una institución social, tiene un papel específico que cumplir; pero las repercusiones de sus acciones trascienden los aspectos económicos, y abarcan otras esferas de la vida de los individuos.
La responsabilidad social debe asumirse como “una obligación a escala planetaria por consecuencia de las acciones colectivas, por los hombres en la ciencia y la tecnología, así como en la construcción de lo político y económico” (PERDIGUERO, Thomas)..
A su vez, la responsabilidad social empresarial es un factor estratégico que aporta ventajas competitivas a las compañías. “Su estrategia es unificar los distintos procesos: manejo del recurso humano, relación con la comunidad, accionistas, proveedores, clientes, en una misma dirección”.
Alguno autores han demostrado que en grandes empresas se busca mantener en la mente de los Stakeholders la “buena imagen institucional” a cualquier precio. Este concepto sería definitivo si se estuviese cumpliendo con  los principios éticos, sociales y humanos de la RSE, pero en la realidad es que sólo se aprovechan de ella, para hacer lo que le convenga a sus organizaciones. “La reconstrucción corporativa realizada por la publicidad son verdaderas puestas en escena de naturaleza teatral de las pretendidas intensiones y objetivos altruistas de las empresas” (PERDIGUERO, Thomas).
La responsabilidad social corporativa RSC, es una actividad voluntaria y activa que tienen una empresa o negocio, frente al mejoramiento social ambiental y cultural de una comunidad, sus empleados y todo el público que se vea relacionado con  la actividad y en el contexto de la organización AECA (2004, 21). Según el  Worl Business Council For Sustainable Development, la RSC es un compromiso permanente de las empresas, de comportase éticamente, que logre contribuir al desarrollo económico y a la calidad de vida de la sociedad.
La responsabilidad social es utilizada como gestores de grandeza, para mostrar la buena voluntad y la sensibilidad, pero en estos escenarios la apariencia, la conveniencia y la evasión tributaria entre otros, contribuyen al mejoramiento de la “imagen” corporativa mediante la publicidad.
Es importante tener en cuenta que el desarrollo de proyectos de RSC al interior de una organización puede ser un elemento clave para lograr la sostenibilidad de la misma, ya que según lo plantea la WBCSD, “Una empresa socialmente responsable contribuye a enriquecer su imagen institucional” así mismo la RSC representa el fortalecimiento de la marca y reputación de la empresa, logrando con ello indudablemente una mejora en la rentabilidad del negocio a largo plazo.
La responsabilidad social corporativa debe comprender todos los grupos de interés (empleados, clientes, proveedores y comunidad), que permita que la organización alcance sus objetivos a través de aspectos económicos, sociales y ambientales, así como lo afirma Emilio Sierra Montoya, generar valor a los Stakeholders a través de proyectos específicos.
Ante este panorama, las empresas han integrado comportamientos morales por parte de sus componentes entre sus principales estrategias de mercado (Trevi-ño, 2002, 226). La construcción de una reputación sólida mediante actuaciones socialmente responsables se ha convertido no sólo en deseable, sino en obligatoria para hacer frente a la fuerte competencia para captar a los grupos de interés y convertirlos en consumidores.
El papel del comunicador organizacional se justifica al generar estrategias de comunicación y a su vez de responsabilidad social empresarial, que permita establecer valor en la empresa y en la reputación en conjunto. Justo Villafañe es directo al plantear “A mayor valor, y a mayor responsabilidad social, mayor valor de las compañías”.
Es evidente que el profesional de la comunicación no hace parte de los directivos de una empresa, pero sí puede representar un mediador entre la empresa y el público objetivo. El comunicador debe ser eficaz haciendo viable su labor al interior de la empresa, garantizar la equidad y el bienestar, pero también no debe desentenderse de las circunstancias sociales en las que se encuentre.
Se debe partir de la idea que toda riqueza es social, la sostenibilidad y rentabilidad de una empresa es posible dentro de un contexto social o una sociedad determinada, es preciso que el comunicador incorpore ésta justificación en su labor, de tal forma el empresario y directivos, se interesen por la RSC como elemento trascendental para el éxito de una compañía. Ya que es deber ético buscar que las empresas respeten los principios del Pacto Global, los cuales buscan que las organizaciones contribuyan a generar un mundo sostenible.
Elementos cómo los derechos humanos, la libertad de asociación sindical, la protección al medio ambiente y la anticorrupción, hacen parte del pacto, lo cual representa una guía para la generación de proyectos de RSC. Finalmente es indispensable qe el comunicador asuma su papel como garante para el bien común y la preservación de los derechos del hombre, por lo tanto es decisión individual seguir por un camino de mentiras y manipulación del sistema, o generar trasparencia y verdad en nuestro futuro laboral.
La responsabilidad social corporativa implica responder a los criterios éticos, demandados de la actuación sujeta al deber ser. Específicamente basada en Aura Mora “el deber ser obedece un carácter integra, es el esfuerzo por cumplir con acciones debidas en todas sus implicaciones, más allá de los protocolos establecidos y de las normas existentes”.
La responsabilidad social implica “el juzgarse así mismo frente a su conciencia, aludiendo la rendición de cuentas y el deber ser ante el compromiso asumido”(Schvarstein en el 2003)
Según Aura Mora “no posible entender la RSE como una cuestión meramente voluntaria y privada; sino que involucra deberes y obligaciones solidarias para con los problemas de la sociedad puesto que las consecuencias de su actividad son fundamentalmente públicas”. El papel de las organizaciones en la sociedad actual, especialmente es encontrar ese equilibrio armónico que debe existir mediante la articulación de las prácticas internas  externas del entorno social al cual impacta
Como se ha señalado a lo largo del desarrollo de este texto, la responsabilidad social corporativa ha empezado a ocupar un importante espacio en las relaciones entre los distintos agentes económicos. En este sentido, la transparencia en la actuación de las empresas y en la información clara, veraz y oportuna sobre la misma se ha convertido en un factor relevante. Como hemos visto, el comportamiento moral en la empresa suele utilizarse como estrategia y estar acompañado de una mejora en los resultados, pero no existe regulación sobre la elaboración y presentación de esta información.  Sin embargo, existen importantes esfuerzos en este sentido, especialmente en cuanto a la valoración de intangibles y a los efectos medioambientales. Pero si realmente se pretende que la información sobre actuaciones morales en las empresas sea de utilidad para los usuarios, debe valorarse e integrarse en el sistema contable, de forma que las cuentas anuales sirvan no sólo para reflejar la imagen fiel de su patrimonio, su situación financiera y sus resultados, sino también sus actuaciones en materia medioambiental y social.
Según Aura Mora “la responsabilidad social no se puede amparar en conveniencia mezquinas, ni en espejismos, así como tampoco en fanatismos y asuntos triviales”. La RSE como corriente de pensamiento libre que permita la convivencia con calidad, exija un esfuerzo apasionado de las empresas y de la sociedad civil, que garantice no sólo el cumplimiento de una norma, sino que integre cada elemento de la vida del hombre, direccionado hacia un mejoramiento pleno bajo la ética y la moral del individuo que la ejecute.

BIBLIOGRAFÍA
ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE CONTABILIDAD Y ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS (AECA) (2004): Marco conceptual de la responsabilidad social corporativa, Documentos AECA, Serie Responsabilidad Social Corporativa, Documento número 1, Madrid.

Revista Dinero – Construir país. “Por el bien común”. Junio de 2004, pág 46. Señor gerente de ISA en Colombia, encargado de la distribución de energía
MORA, Aura y ÁVILA, Guillermo. Abordajes de la responsabilidad social. Reflexiones sobre responsabilidad social. Asociación colombiana de facultades de administración. Primera edición. 2010. Pag 56. ISBN 978-958-99621-2-1.
SCHVARSTEIN, L. La inteligencia social de las organizaciones: Desarrollando las competencias necesarias para el ejercicio efectivo de la responsabilidad social. 2003. México, Ed. Paidós.
PERDIGUERO, Thomas. La responsabilidad social de las empresas en un mundo global. 2003 pag 15. ANAGRAMA. Barcelona. 

Comunicación para el cambio social: una apuesta significativa

Por: Silvia Cárdenas Molina.
 
La comunicación para el desarrollo surge como uno de los modelos mejor estructurados de comunicación basada en un enfoque de cambio social; en sus inicios toma ciertos aspectos del modelo de difusión de innovaciones, tales como la incorporación de la tecnología como elemento clave para alcanzar el éxito y el desarrollo de las comunidades, al igual que una semejanza en el contexto o campo de acción en el que se desempeñó, siendo el trabajo rural el terreno elegido para la experimentación. Sin embargo, el modelo de comunicación para el desarrollo a diferencia del modelo de difusión de innovaciones, basó su enfoque en el uso estratégico de la tecnología, es decir, según las necesidades y habilidades de las comunidades, se determinaba qué tipo de tecnología favorecía de la mejor manera su desarrollo. En palabras de Alfonso Gumucio Dagron "La comunicación para el desarrollo hacía énfasis en una tecnología apropiada, que pudiera ser asumida por el campesino pobre..." 1
Esa transferencia de tecnología planteada por la difusión de innovaciones, fomentaba la rigidez y verticalidad del modelo, donde la prevalencia era la incorporación de conocimiento de forma unidireccional. En contra posición, la comunicación para el desarrollo propuso el flujo de intercambio continuo, mediante el cual, la transmisión de información y conocimiento entre los expertos y las comunidades se daba de forma recíproca, prestando gran atención y valor al conocimiento local, como garante de aportes significativos.
En este orden de ideas, la comunicación para el desarrollo tal como no lo plantea Alfonso Gumucio  "parte del respeto por las formas tradicionales de organización social y su fortalecimiento, para contar con un interlocutor válido y representativo"2
Es así, como numerosas experiencias en comunicación para el cambio social se han desarrollado a nivel mundial, promoviendo como objetivo clave del desarrollo la participación, dichas experiencias surgen en su mayoría, como respuesta contestataria a las desigualdades sociales, buscando la reivindicación de los derechos de las comunidades y su  participación activa, lo cual permite la  consolidación de líderes comunitarios con las capacidad de incidir en la vida pública y política, en la búsqueda por garantizar un espacio digno en la sociedad. 
En el caso específico de América Latina, la comunicación para el desarrollo inicia basada en la práctica antes que en la teoría; En Colombia específicamente, en la década de 1940 y 1950 se impulso la iniciativa de "Las Radio-escuelas de Colombia", en Sutatenza, impulsada por el párroco Joaquín Salcedo. Este sacerdote se apoyó en el uso estratégico de la radio para ofrecer a los campesinos apoyo, por medio de la comunicación masiva educativa, con el fin de promover un desarrollo rural, (mejorar la producción agrícola, la salud y la educación). De esta forma, nació la agrupación católica Acción Cultural Popular, la cual posteriormente abarcó todo el país; alcanzando significativos logros, llegó a contar con una red nacional de ocho emisoras, un periódico campesino, dos institutos de campo para la formación de líderes y con un centro de producción de materiales de enseñanza.
En consecuencia, diez años después de la práctica se comenzó a fundar la teoría en Estados Unidos, aquí, la intervención de diversos estudiosos contribuyó a la formación teórica del concepto "comunicación para el desarrollo"; siendo autores como Everett Rogers, Daniel Lerner y Wilbur Schramm, quienes realizarían importantes aportes, que permitieran perfilar sus bases teóricas. Para éste último, la comunicación debía desempeñar una serie de funciones en la atención de las necesidades de las personas en cuanto al desarrollo.
Según Schramm, dichas funciones eran " (1) estar informada de los planes, acciones, logros y limitaciones del esfuerzo pro desarrollo; (2) hacerse partícipe del proceso de toma de decisiones sobre asuntos de interés colectivo; y (3) aprender las destrezas que el desarrollo les demanda dominar"3. Al cumplir aquellas funciones, sostiene Schramm, los medios de comunicación "configuraban una atmósfera general propicia a la consecución del cambio social indispensable para lograr el desarrollo"4.
Por tal razón, dichos proyectos de desarrollo se han apoyado en la dimensión comunicacional, como  instancia fundamental para la promoción del desarrollo  y la transformación de las condiciones de vida de las sociedades. En este orden de ideas, el rol de los comunicadores se encuentra ligado al desafío de impulsar procesos para crear y estimular una comprensión común, como base para el desarrollo y el cambio social.
De esta forma, el comunicador tiene la posibilidad de incidir en lo público, para producir transformaciones en las formas como se concibe la sociedad y sus problemáticas, buscando así la articulación entre los diversos sectores de la sociedad mediante la participación, el fortalecimiento de espacios democráticos y el empoderamiento ciudadano, entendido según Paulo Freire como  "un proceso de reducción de la vulnerabilidad y del incremento de las propias capacidades de los sectores pobres y marginados, que conduce a promover entre ellos un desarrollo humano y sostenible"5.
No obstante, al momento de impulsar proyectos de desarrollo, es necesario explorar estrategias de comunicación específicas, basadas en el respeto por las comunidades y en los principios éticos, buscando su integración total a los proyectos, como la base que permite el fortalecimiento de un proceso de cambio.
Aunque existen estrategias de comunicación para el cambio social, teóricamente definidas, cabe resaltar que su aplicación debe responder a las características y necesidades de las comunidades, y no a una aplicación mecánica y repetitiva de las estrategias. Entre las más significativas se encuentra: Media Advocay, esta estrategia "tiene el propósito de maximizar el potencial de los medios de comunicación, para generar procesos de cambio social"6, lo que se busca es a través de la abogacía en medios, poder posicionar una problemática social en la agenda pública y a partir de esto generar intervención estatal para promulgar políticas públicas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las comunidades afectadas.
Por otra parte, la estrategia de Periodismo Cívico, propone "una relación entre los medios y las audiencias, en la cual se tiene más en cuenta el punto de vista de los ciudadanos para hacer la agenda informativa"7, a través de ello, se busca que las temáticas sugeridas por los ciudadanos encuentren una vía para la acción para  a partir de la información lograr la deliberación pública y contribuir a la formación de ciudadanos participativos, capaces de liderar iniciativas en la lucha por mejorar sus condiciones sociales.

Lo anterior, permite evidenciar algunas de las acciones que desde la comunicación enfocada hacia el cambio, son posibles realizar, todo enmarcado en los principios básicos de la ética, la cual según lo planteado por John Rawls [8] aspira a establecer un procedimiento en virtud del cual se pudiera dar origen a un orden social, a principios justos y aceptados por todos, con los que se garanticen la paz y la estabilidad social. 

Por tanto, las acciones de comunicación para el cambio social, no deben estar guiadas por un modelo consumista de mentalidad mercantil, que utilice las comunidades vulnerables como un objeto para alcanzar un beneficio individual, tampoco se trata de de una mirada desarrollista que impulse el asistencialismo, como forma para alcanzar reputación  social por las acciones que se adelantan.

En definitiva, lo que se busca a través de esta iniciativa es optar por un modelo de comunicación humanizado, destinado a garantizar el acceso participativo de la sociedad en los procesos que busquen generar nuevas alternativas a las problemáticas sociales, siendo las comunidades las promotoras de su propio cambio, quienes a través de sus vivencias, su experiencia y conocimiento local, contribuyan a la búsqueda de soluciones. Su  Participación en estos procesos, permite que el individuo tenga un proceso de crecimiento y aprendizaje, convirtiéndose  en un actor de cambio, capaz de impulsar iniciativas futuras dentro de sus comunidades, crear un pensamiento más crítico y propender por su propio desarrollo.
 ________

1. GUMUCIO DAGRON,, Alfonso. La comunicación para el cambio social la clave del desarrollo participativo.pág.35
2.Ibid, pág.35
3. BELTRAN, Luis Ramiro. La comunicación para el desarrollo en Latinoamérica: Un recuento de medio siglo. Buenos Aires, Argentina. Julio 12, 2005. pág.10
4.Ibid, pág.11
5.[citado el 19 de mayo 2013]. Disponible en Internet: http://www.dicc.hegoa.ehu.es/listar/mostrar/86
6. RODRIGUEZ, Clemencia; OBREGÓN, Rafael; y VEGA, Jair. Estrategias de Comunicación para el Cambio Social. Quito Ecuador. 2002. pág. 54
7. Ibid, pág.58
8. RAWLS, JOHN. Teoría de la Justicia. EN: Rev. Medicina y Humanidades. Vol. I. N° 3. (Sept.-Dic.) 2009. Página. 6

Controversial ética periodística.


Por: Carolina Vega Gómez

 Los códigos de ética fueron creados para ser cumplidos, ésta puede ser una idea sencilla, teniendo en cuenta que las leyes surgen para cumplirse, ese es su curso natural; no obstante, los códigos de ética periodística no están siendo implementados a cabalidad en la prensa, ocurre lo contrario, son vulnerados, la ciudadanía podría pensar que hasta pasan por desapercibidos.
Considerando que los códigos de ética no están siendo cumplidos en su totalidad, aunque su contenido es de gran importancia, se puede deducir que su utilidad es mínima, a ciencia cierta son solo documentos sin validez. Pese a esto, es preciso afirmar que lo adecuado sería que los periodistas, sin excepción alguna, ejerzan su profesión con conocimiento pleno de todos los códigos éticos, y por ende, los incluyan a la hora de efectuar su labor.
Precisamente, al respecto Hugo Aznar, en su publicación “Los códigos éticos del periodismo y la responsabilidad de los profesionales”, es claro al indicar que “los profesionales no introducen en su actividad pautas morales y que todavía se ignoran estas cuestiones”[1]; según Aznar este tipo de anomalías no ocurren generalmente en los periodistas de menor experiencia, se concluye entonces, que quienes deben brindar un buen ejemplo a los nuevos periodistas no lo están haciendo. Esta controversia es pieza clave del debate: ¿Cuál es el ejemplo a seguir?
Para los jóvenes que incursionan en el periodismo puede llegar a ser complicado ejercer su profesión, si los grandes padres del gremio no actúan con total transparencia y honestidad, dando claro ejemplo de profundo respeto al Código de ética periodística. Es necesario marcar un precedente, en el cual las nuevas generaciones del periodismo logren concientizarse de la importancia de una práctica periodística moral y ética, para de ésta manera contribuir a una sociedad mejor.
A la hora de promover y ejercer el periodismo, de una manera ética, es necesario tener en cuenta que la información es un bien común y social, para ello es apropiado considerar las necesidades de la sociedad, en aras de difundir información útil para la misma.
María Teresa Herrán y Javier Darío Restrepo, autores de “Ética para periodistas” hacen referencia al Código de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, el cual estípula que “el periodista es responsable no sólo frente a los que dominan los medios de comunicación, sino, en último análisis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales”[2]; de ahí se destaca la labor del periodista y el servicio social que puede llegar a prestarle a la sociedad desde su profesión.
Con los códigos de ética se determina que el periodismo es un servicio al bien común, convirtiéndose este en un factor clave para el ejercicio ético de un periodista, en el que predomine el interés por la comunidad, mediante las temáticas sociales, las cuales a través de su investigación y difusión pueden llegar a contribuir al mejoramiento de la sociedad.
En un periodismo ético no pueden incluirse titulares amarillistas o sensacionalistas, Herrán y Restrepo son enfáticos en afirmar que “los titulares no pueden contribuir a la desinformación ….. ni pueden ser propagandísticos”[3], de ello se deriva la necesidad de redactar con respeto y responsabilidad, desde los titulares hasta el cierre de las notas.
Otro factor clave en la ética periodística es la buena fe, tanto del periodista como del público o de los lectores, se requiere actuar con buena fe para no caer en errores de gran repercusión, para no juzgar inadecuadamente, para considerar la presunción de inocencia en toda circunstancia y esperar de las personas buenas acciones.
En caso de una posible equivocación, considerando que el periodista puede llegar a cometer errores y no se encuentra exento de ello, se requiere con estricta prontitud efectuar la pertinente rectificación, en la que se corrija adecuadamente la información.
Respecto a ello, la Corte Constitucional indica que el derecho a la adecuada rectificación en los diferentes medios masivos de comunicación, debe realizarse en totales condiciones de equidad y por ende, se constituye en un derecho fundamental idóneo a efectuarse mediante acción de tutela.
A propósito de la rectificación de información, la Corte Constitucional manifiesta:

La jurisprudencia ha hecho énfasis en que la rectificación se trata, de un derecho del afectado y una obligación del medio de comunicación, y no un acto generoso de parte de este último.  Se trata de un derecho del que son titulares las personas naturales cuyo derecho a la honra y al buen nombre se haya visto vulnerado por informaciones falsas, parcializadas, inexactas, imprecisas, o poco objetivas que se hayan divulgado en cualquier medio de comunicación[4]. 

Por otra parte, todo periodista tiene el rol de ejercer con veracidad y transparencia, de velar por la verdad, por la justicia, por el bien común; los periodistas como cualquier otro profesional, deben actuar de acuerdo con las bases éticas y morales, dando muestra de una completa formación en valores, que en su ejercicio laboral  son de gran utilidad.  El profesional del periodismo, teniendo en cuenta las difíciles problemáticas a nivel social que presenta el país, preferiblemente debe poseer una inclinación a las temáticas sociales, donde prevalezca la firme intención de hacer un aporte positivo a la sociedad, en el que a través de los diferentes medios se vele por los derechos humanos, por su defensa y no vulneración, para que de esta manera el periodismo sea partícipe de un cambio social en el país.
Precisamente Juan Jorge Faundes[5], da a conocer mediante el documento “El rol de los periodistas y su marco ético” la importancia de la objetividad periodística y del servicio que prestan los periodistas a la comunidad, donde se hace énfasis a los cuatro principios de la ética periodística:
1. Informar veraz, exacta, amplia y oportunamente
2. Investigar e interpretar y opinar desde el interés público (del Pueblo, de la Sociedad Civil, de los Ciudadanos, del Bien Común de la sociedad)
3. Difundir, exigir y defender de manera proactiva los derechos y deberes personales y colectivos.
4. Fiscalizar con independencia a los poderes del Estado, del Mercado y de la Sociedad Civil.

 Respecto al tema de la ética periodística, específicamente en el ejercicio del periodismo de investigación, el cual es de gran importancia no solo en el país sino además en el mundo entero, se hace referencia a que dicha ética se comprende como un conjunto de pautas en el comportamiento y políticas, que considerablemente deben ser aplicadas a cabalidad; lo anterior, teniendo en cuenta que en el periodismo investigativo se recurre a mayores indagaciones, las cuales requieren de un incremento en el esfuerzo laboral, y por ende, mayores resultados destacados por una calidad más íntegra.
En conclusión la ética periodística debe considerarse un factor fundamental en la persistente búsqueda de la eficacia, en la infaltable responsabilidad social del medio, en los procesos de ejecución de la labor informativa, y por ende, en la calidad periodística, además debe implementarse en cada una de las tomas de decisiones, tanto trascendentales como de pequeña importancia.
La ética del periodista también debe reflejarse en el trato a las personas, en evitar los abusos de poder, debe promover la equidad, la justicia social, incitar a la ciudadanía en general a la solidaridad, a la tolerancia y al respeto.

BIBLIOGRAFÍA 

AZNAR, Hugo. Los códigos éticos del periodismo y la responsabilidad de los profesionales. En: Razón y Palabra. Núm. 40
HERRÁN, M. RESTREPO, J. Ética para periodistas. Capítulo 11. La responsabilidad del periodista. ISBN 958-04-8543-7 Bogotá. 2005
CORTE CONSTITUCIONAL DE COLOMBIA. Sentencia T-003/11. Acción de tutela en controversias relativas a rectificación de información periodística. [en línea]. http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/T-003-11.htm 
FAUNDES, Juan. El rol de los periodistas y su marco ético. Sala de Prensa. Vol. 3. Febrero. 2006. [en línea]. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/art656.htm



[1] AZNAR, Hugo. Los códigos éticos del periodismo y la responsabilidad de los profesionales. En: Razón y Palabra. Núm. 40
[2] HERRÁN, M. RESTREPO, J. Ética para periodistas. La responsabilidad del periodista.
[3] Ibid
[4] CORTE CONSTITUCIONAL DE COLOMBIA. Sentencia T-003/11. Acción de tutela en controversias relativas a rectificación de información periodística. [en línea]. http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/T-003-11.htm  [citado en 19 de mayo de 2013].
[5] FAUNDES, Juan. El rol de los periodistas y su marco ético. Sala de Prensa. Vol. 3. Febrero. 2006. [en línea]. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/art656.htm [citado en 19 de mayo de 2013].

Una necesidad ética

Por: Catherine Andrea Oliveros Gómez

Día a día la audiencia se enfrenta con medios de comunicación poco responsables con la información, que publican titulares como, “se baja del bus y le pegan seis tiros”. A un titular como este del diario Extra de Ecuador, parece no faltarle nada, aun así se acompaña de una imagen de cuerpo completo del fallecido, casi parece desbordar la sangre por las hojas del periódico. Ejemplos extremos como este se replican constantemente alrededor del mundo y Colombia no es la excepción, pues cuenta con diarios que se hacen llamar populares como Q´hubo y El Espacio que intentan acercarse a la comunidad con información mínima, fotografías impactantes  y modelos semidesnudas.
Este tipo de periodismo sensacionalista, es incapaz de cumplir con las normas mínimas de un buen quehacer periodístico, sintetizadas en: la generación de información veraz, exacta, amplia y oportuna, la investigación desde el interés público, la difusión y defensa de los derechos, además de la función de fiscalización no solo del Estado sino también del mercado y la sociedad civil. La aplicación de estos cuatro principios para Jorge Faundes[1] y muchas otras reflexiones periodísticas, permitirían un periodismo más ético y responsable, basado en el bien común como sustento vital.
Pero para aplicar estos principios, se hace necesaria la consolidación de los llamados códigos deontológicos, que en su raíz griega traducida como lo debido y tratado, buscando integrar la ética general al ejercicio profesional. A pesar de la necesidad y urgencia de dicha normatividad, aun en la actualidad los medios de comunicación no se adhieren a dichas normas, puesto que existen variedad de códigos deontológicos que la mayoría de estos no llegan a la práctica eficiente o simplemente no son regulados por nadie.
Al mencionar el ejemplo de la prensa y su irresponsabilidad a la hora de informar, también es importante decir que estos atentados contra la ética no se dan solo en lo escrito, sino que en los diferentes medios se presentan casos similares en donde se atenta contra las personas, al levantar calumnias, como sucede en la televisión y la radio donde se catalogan personas como culpables sin un fallo legal o donde se expresan opiniones como informaciones noticiosas, sin hacer una diferenciación apropiada que permita a la audiencia sentar su propio precedente sobre las situaciones sociales.
Pero dichos errores podrían ser regulados con una base ética aplicada al profesionalismo, para Hugo Aznar[2], como profesor de Ética de la Comunicación en Valencia y defensor asiduo de la necesidad de los códigos, es posible plantear que la comercialización de las noticias y la tecnificación de la comunicación han generado un nuevo profesional que deja de lado la ética como parte de su integridad profesional. Sin embargo, para Aznar la importancia de los códigos se expande a varias dimensiones, desde la dimensión informativa, las bondades de información ética, son tanto individuales como colectivas para la profesión que gana credibilidad y respeto, en la dimensión argumentativa se debate sobre la utilidad de las acciones periodísticas y se permite una dimensión de aprendizaje colectivo en la capacidad de una profesión de madurar y aprender colectivamente desde el punto de vista moral, pues los códigos deontológicos no pueden ser estáticos sino constructivos.
De ahí, que los códigos prometen beneficios para el periodista y para la sociedad civil, el periodista encuentra un apoyo ante las presiones externas, de modo que su libertad de expresión se ve protegida no solo por la carta magna, sino además por un compromiso del gremio periodístico y empresarial, paralelamente, la sociedad civil como receptor de la información, tiene plena seguridad de encontrar en los medios de comunicación, información de calidad sin polarizaciones, políticas, económicas o personales. La doble función crea además una relación de prestigio profesional que se debe ver reflejado en confianza y comunicación directa entre el periodista y la comunidad.
A pesar de las claras ventajas que presentan la aplicación y consolidación de los códigos, para los periodistas estos siguen siendo inútiles, ¿Por qué los periodistas siguen argumentando que los códigos deontológicos no sirven para nada?
La utilidad de los códigos es colectiva y de beneficio para todos los actores del proceso comunicativo, pero estas como normas éticas básicas no pueden resolver todos los dilemas a los que se enfrenta el periodismo. Existen variedad de problemáticas a las que se enfrenta la ética periodística, en principio, algunos periodistas consideran las pautas éticas como una  contradicción a la libertad de expresión, no consideran la autorregulación como un beneficio sino como una mala obligación, por esto los códigos éticos deben ser formulados por los mismos periodistas y considerados un compromiso voluntario, ya que como manuales pueden ser adaptados a las necesidades de pocos y terminar suprimiendo la libertad, como sucedió con los códigos alemanes, que tras la caída del muro de Berlín tuvieron que ser reescritos por sus parcialidades y prohibiciones.[3]
Por otro lado, desde la práctica los periodistas pueden afirmar que la aplicación de los códigos es compleja y carece de herramientas para enfrentarse a la presión política y publica ejercida sobre los medios de comunicación. Este, es uno de los dilemas morales más difíciles para el periodista, ya que a pesar de tener algunas herramientas para hacer defender su libertad de expresión y su derecho a informar, la presión del medio en que se desarrolla es constante y creciente, es posible referenciar la situación de países como Cuba, donde el periodismo sufre graves y duros golpes, el ejemplo de Yoani Sanchez[4], como periodista independiente, ha podido contar desde su Blog Generación Y, los diferentes atropellos que sufre la prensa Cuba además de mencionar los problemas sociales y asegurar que estos se pueden solucionar mediante un dialogo libre.
A pesar de que en el caso de la periodista cubana, las herramientas de la información y la comunicación han sido una manera de expresarse sin ser oprimida, las dificultades para hacer respetar la ética en el periodismo aumentan con lo digital y el ciberperiodismo, pues la inmediatez de la información y lo controversial de los comentarios pueden acarrear problemas de interpretación o información mediocre.
“En el entorno de la ética periodística  y después de 18 años de instalación de los primeros cibermedios en la red Internet, necesitamos continuar con las reflexiones sobre estos espacios en construcción: la empresa del cibermedio, el ciberperiodista y el usuario.”[5] Estas reflexiones hacen parte de las dinámicas de que todos los medios deben incluir, ahora en la internet no debe ser diferente, la ética debe manifestarse de igual forma para hacer valida y confiable la labor periodística que ha sido tan cuestionada como profesión.
De ahí, que el ciberperiodista respete las normas de generación e información, aplicando normas básicas al usar los blogs y las redes sociales, herramientas válidas y propias del entorno virtual, a manera de ejemplo, es posible referir el manual publicado por The Washington Post en 2009 para el uso de redes sociales como que “nunca se deben abandonar las directrices que rigen la separación de la información y de la opinión, la importancia de la realidad y la objetividad, el uso apropiado del lenguaje y el tono, y otros sellos distintivos de la marca del periodismo.”[6]
Finalmente, la aplicación de normas éticas en el ciberperiodismo, en los medios de comunicación tradicional y teniendo en cuenta que los códigos deontológicos del periodismo datan desde 1690 con el credo de Benjamin Harris[7], es posible decir que la supervivencia de los códigos garantiza en sí misma una necesidad de regular la profesión. Una necesidad de crear normas constructivas y adaptables a las dinámicas sociales de cada tiempo y espacio, permitiendo en cualquier circunstancia un ejercicio profesional completo, con perfección técnica, tecnología pero también moral, de manera que sea un compromiso voluntario y personal ejercer éticamente.

BIBLIOGRAFÍA
ASENJO, Porfirio. Códigos de deontología periodística: análisis comparativo. Universitas. [Online] No° 15 2011 [Citado el 19 de mayo de 2013] Disponible en: htp://universitas.ups.edu.ec/documents/1781427/1884570/1Inv15.pdf
AZNAR, Hugo. El debate en torno a la utilidad de los códigos deontológicos del periodismo. Revista Anàlisi [Online] N° 20 1997 [Citado el 13 de Mayo de 2013] Disponible en: http://ddd.uab.es/pub/analisi/02112175n20p125.pdf
FAUNDES, Jorge.  El rol de los periodistas y su marco ético. Sala de prensa. [Online] N° 88 Febrero 2006 [Citado el 13 de mayo de 2013] Disponible en:  http://www.saladeprensa.org/art656.htm
Redacción Periódico ABC.es [online] Madrid 28 de septiembre de 2009 [Citado 19 de Mayo de 2013] Disponible en: http://www.abc.es/20090928/medios-redes-digitales/redes-sociales-200909281044.html
ZAMORA, Lizy. La ética del cibermedio: El periodista y el usuario en los entornos digitales. Revista Mexicana de Comunicación [Online] [Citado el 19 de Mayo de 2013] Disponible en: http://mexicanadecomunicacion.com.mx/rmc/2012/11/26/la-etica-del-cibermedio-el-periodista-y-el-usuario-en-los-entornos-digitales/



[1] FAUNDES, Jorge.  El rol de los periodistas y su marco ético. Sala de prensa. [Online] N° 88 Febrero 2006 [Citado el 13 de mayo de 2013] Disponible en:  http://www.saladeprensa.org/art656.htm
[2] AZNAR, Hugo. El debate en torno a la utilidad de los códigos deontológicos del periodismo. Revista Anàlisi [Online] N° 20 1997 [Citado el 13 de Mayo de 2013] Disponible en: http://ddd.uab.es/pub/analisi/02112175n20p125.pdf
[3] AZNAR, Hugo. El debate en torno a la utilidad de los códigos deontológicos del periodismo. Revista Anàlisi [Online] N° 20 1997 [Citado el 13 de Mayo de 2013] Disponible en: http://ddd.uab.es/pub/analisi/02112175n20p125.pdf         
[4] Blog escrito por Yoani Sánchez http://lageneraciony.com/
 
[5] ZAMORA, Lizy. La ética del cibermedio: El periodista y el usuario en los entornos digitales. Revista Mexicana de Comunicación [Online] [Citado el 19 de Mayo de 2013] Disponible en: http://mexicanadecomunicacion.com.mx/rmc/2012/11/26/la-etica-del-cibermedio-el-periodista-y-el-usuario-en-los-entornos-digitales/
[6] Redacción Periódico ABC.es [online] Madrid 28 de septiembre de 2009 [Citado 19 de Mayo de 2013] Disponible en: http://www.abc.es/20090928/medios-redes-digitales/redes-sociales-200909281044.html
[7] ASENJO, Porfirio. Códigos de deontología periodística: análisis comparativo. Universitas. [Online] No° 15 2011 [Citado el 19 de mayo de 2013] Disponible en: http://universitas.ups.edu.ec/documents/1781427/1884570/1Inv15.pdf