jueves, 21 de mayo de 2015

Tele (sin) visión

Por: Jorge Enrique Mayorga Serpa

De acuerdo con el título, se comienza por subestimar al poder mismo de la tv, es decir, quizás algunos arguyen que es el medio que partió la historia de la humanidad en dos, a eso se le llamará "blanco y negro", porque si le asimila al concepto que se tiene de bueno y malo, diremos que antes de la televisión todo era bueno y por consecuente, ahora todo es malo.
Se habla del poder de persuadir, de la subordinación de las clases dominantes a los que se encuentran al otro lado de la pantalla, sí, de esos que planifican todo en un sillón antes de que todo salga al aire, todo con el único fin de cambiar las actitudes de los idiotizados, perdón si se hieren susceptibilidades pero así se ven cuando están afirmados a una novela o cuando empiezan a creerse la verdad de los demás, o como suelen decir por ahí, "a tragar entero".
Para los que aún siguen sin definir que es persuadir, trataremos de ejemplificarlo en una palabra complementada, comunicación intencionada, es decir, yo premedito que voy a decir, con qué fin y para qué, para resumirlo en un ejemplo, toda la mediatización que hizo el gobierno de los Estados Unidos con el asesinato de Kennedy, argumentando que fue un solo loco, y no un poco de locos,  haciéndole creer a la gente Americana esa mentira persuadida en verdad.
Pero para ir más allá, de qué es persuadir, esta no se limita con solo argumentos que ayuden a generar actitudes, existen una serie de variables que generan mayor credibilidad en la audiencia; para no ser irónico, se planteará como el niño o la niña bonita, claro está que se necesita de buena oratoria o argumentos para llegar hacer lo que se quiere, como le dijo el presidente Nixon a David Frost - el periodista-, “Te iría bien como político, le caes bien a la gente”[1] como muchos suelen decir todo entra por los ojos.
Al fin y al cabo ha tocado vivir en la parte del mundo en que se cree en las novelas como cuentos de hadas. Por la que se asesinan presidentes para poder mantener la hegemonía del modelo económico y los privilegios de unos pocos.
En algunos momentos los seres humanos han sido deshumanizados por la visión que se refleja en la tele, ¿por qué? Nunca se sabrá el fin de transmitir tanta mediocridad junta, a veces se solía pensar que era cuestión de creatividad pero no, la creatividad va y vuelve, pero no tarda mucho, a lo que refiere esto, es a la cantidad de contenidos sin calidad, ver una novela o telenovela se ha vuelto un discurso de cómo vivir las relaciones personales e intrapersonales, esto es, cómo porque es una influencia mecanizada y repetitiva que vuelve torpe al ser humano llegando al punto de perder la capacidad de pensar.
De acuerdo con grandes teóricos y referentes que critican la televisión traigo alusión a las tímidas palabras de Groucho Marx gran humorista norteamericano. “Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende me voy a la habitación y leo un libro”[2]; tal vez esta idea dice todo y nada, pero la televisión podía estar aún mejor o ser aún mejor.
Siguiendo con la idea de Groucho, él siempre desestimó que la televisión tuviera propósitos educativos, claro está, que en su momento la televisión era más mediática que ahora, pero eso no ha cambiado mucho, hoy por hoy la televisión se utiliza más como un medio propagandístico de ideas persuadidas en verdad y realidad. Acá entra un concepto popular estudiado por varias disciplinas ¿qué es persuasión? o ¿cómo se ve que se persuade?, estos serían algunos de los tantos cuestionamientos que se deberían hacer como masa, televidentes, espectadores etc...
¿Por qué se dice que la televisión no es educativa? Según el modelo de comunicación de Shanon, la producción en comunicación es concebida como traducción y recodificación directa de mensajes existentes provenientes del mundo exterior, de la realidad. En palabras castizas, la televisión produce contenidos que presentan un fin, al producir ese contenido se recodifica los mensajes provenientes del mundo real, es decir, se está tergiversando la información y a su vez la realidad.
Dado lo anterior, se deduce que imposible que la televisión sea un medio que forme a las personas, por que educar es la transmisión de información que en su corto plazo genere conocimiento y éste sea reproducido por otros ayudando a  formar una sociedad.
Entrar en la educación tomará una extensa exploración sobre los sujetos que forman parte de la sociedad, los estudiantes de secundaria son los más afligidos con los medios y, más con la televisión, los pensamientos en ellos se vuelven instrumentalistas; la sociedad no está creando un futuro conocimiento, solo se desenvuelve con la formación de mano de obra.
Aunque… en el contraste del blanco y el negro existen la escala de grises, esa escala es la que hoy debe pretender la televisión como medio alternativo participativo e inclusivo de la sociedad para la formación y fortalecimiento de la misma. La televisión no tiene la culpa de lo que hoy es en día, simplemente fue una idea de pocos que pretendía convencer a muchos, pero nosotros tenemos la obligación de transgredir lo que ya está, reformar y fomentar el buen uso de la televisión.  Actualmente existen experiencias de grupos campesinos, mujeres víctimas y demás que presentan a la televisión como una plataforma educativa en sus espacios de interacción con la comunidad. Un ejemplo es el proyecto de una institución educativa en el departamento de Risaralda, la cual tiene como nombre “Los medios de comunicación como herramienta pedagógica en el aula para un mundo globalizado”[3]  allí ellos ya no son solo espectadores de lo que ven, se presentan más como actores sociales y productores de lo que quieren mostrar como realidad, son ellos mismo los que se involucran y toman a la televisión ya no como medio, sino como instrumento educativo.
De acuerdo con los razonamientos, y para resumir lo que se ha venido realizando,  el escritor colombiano Estanislao Zuleta, arguye: “la educación tal como está, reprime el libre pensamiento, así no se lo proponga, su acción se reduce a trasmitir datos, saberes, conocimientos, conclusiones o resultados de procesos que otros pensaron. No enseña a pensar por sí mismo a sacar conclusiones propias.[4] Por eso es primordial hacer parte de ese cambio que tanto hablaba Jaime Garzón es sus tertulias, “el cambio son ustedes, no ve que ustedes son los que quedan, nosotros nos vamos”[5]
Ser crítico, es una de las grandes fallas del modelo de educación en Colombia, por eso conviene generar nuevas formas de educación, y la televisión es una de ellas. Según Paulo Freire en la pedagogía de la liberación, el modelo implanta los procesos de los bancos, deposita información en las cabezas de los estudiantes igual que cuando consignamos dinero a una cuenta; este proceso se genera en todos los colegios de Latinoamérica, y lo realiza la televisión mediática, esto se denomina la concepción bancaria de la educación, por ende la formación de teleaudiencias críticas tiene como propósito, ir en contra de lo ya establecido, generar pensamiento crítico en los jóvenes acostumbrados a sentarse a una aula de clase y en sus ratos libres a ver una telenovela que no devengan las necesidades ni las expectativas de las nuevas generaciones.
Hacer un buen uso de la televisión, es formar una teleaudiencia crítica, sin moldes, participativa y para eso debemos empezar por los jóvenes, ¿por qué? Porque son ellos que están adheridos a ver, consumir y masificar lo que ven.

[1] Autor(es): HOWARD R (Director), GRAZER B (Productor), MORGAN P (Guionista) (2008)(FROTS/NIXON)[Pelicula]:Reido Unido, EE.UU, Francia. Universal Pictures
[2] GROUCHO M. (Escritor y Humorista) Norteamericano (1890-1977)
[3] [EN LINEA][ http://www.colombiaaprende.edu.co/html/TVeducativa/1600/article-153098.html]
[4] ZULETA. Estanislao. Educación un campo de combate
[5] [EN LINEA][ https://www.youtube.com/watch?v=uj4C4pHOLWY]

Parrillas televisivas colombianas: ¿a quiénes se dirigen: ciudadanos o consumidores?

Por HEIDY KATHERINE ESPINOSA
Para comprender la televisión en la actualidad, hay que entender las transformaciones que ha sufrido a lo largo de su historia, y por ello, se hace necesario conocer las etapas o momentos coyunturales de la misma. Humberto Eco define dos primeras etapas de la televisión. La primera conocida como Paleotelevisión, que va desde su surgimiento hasta la crisis de la tv pública en los años 80’s, posteriormente, la Neotelevisión vigente en la actualidad que ha llenado nuestras parrillas de nuevas ofertas e interacción con las audiencias.
Las contundentes transformaciones en las formas de hacer y ver televisión, se dan  posteriormente de la crisis de televisión pública, permeada por la penetración de las nuevas tecnologías de información y comunicación, así como los costos que acarreaba la producción televisiva. Sobre esta coyuntura, Gustavo Orza afirma que “la televisión que se ofrecía como servicio público hoy ha desaparecido para dar paso a una televisión de productos y con oferta homogeneizada que emerge como resultado de la lucha entre los programas por conseguir el máximo de audiencia”[1]
En Colombia durante el periodo de Paleotelevisión alrededor del año 1955, se dio paso al modelo mixto de televisión: televisión pública estatal y la empresa de televisión comercial compuesta por la Cadena Caracol y RCN, a quienes se les arrendó parte de los espacios en la televisora nacional, que más tarde pasó a llamarse Inravisión, y que es en la actualidad conocida  como Señal Colombia.
A partir de la constitución de 1991  que otorga libertad para crear medios de comunicación,  nació  la Comisión Nacional de Televisión como ente rector de los contenidos televisivos en 1995, que hoy por hoy se conoce como la ANTV; y ya en   1997 la CNTV dio licitación para los canales privados Caracol y RCN, los cuales entraron en funcionamiento en 1998, terminándose el modelo mixto de televisión para pasar a la televisión privada que se conoce hoy en día.
En esta convergencia entre televisión pública y las cadenas de televisión privada que van surgiendo y extendiéndose, se va removiendo a la televisión pública a un segundo plano, pues los nuevos contenidos de la neotelevisión ofrecen diversidad de manera que la programación es más dinámica y atractiva para los televidentes. 
Si bien con el enriquecimiento de la Neotelevisión se pensaron nuevos formatos y géneros, en las cadenas privadas se ha evidenciado en los contenidos de sus parrillas. Por un lado, la internacionalización de contenidos producidos por las cadenas en convenio con otras canales, mayormente telenovelas que han llegado a muchos lugares del mundo con nuevas versiones, así como el éxito de formatos internacionales traídos al país, tales como realities shows y programas de concurso que son producto de los nuevos formatos de la Neotelevisión.
La televisión “desde la década de los años 60 se ha convertido en el medio más importante de transmisión de representaciones sociales, también de representaciones sobre el acontecer diario.”[2] En este sentido, lo que los individuos consumen forma parte de un pequeño espejo de la realidad, un reflejo distorsionado que las industrias han creado  y que, en algunos casos, por ejemplo la niñez, pueden tomar muy a la ligera.
Así que, si se hace una pequeña exploración sobre la parrilla de los canales privados en la actualidad, se encontrará una oferta limitada de telenovelas, programas de concurso, realities, una oferta cíclica que vuelve al mismo punto, circula lo que más se vende. Desde el inicio de la televisión colombiana se ha pensado en la televisión como un consumidor-televidente, más no como un ciudadano, con capacidad crítica para discernir sobre los contenidos y sobre todo con capacidad de elección.
Esta última, la criticidad de los ciudadanos, la notó la televisión y permitió el  paso a la neotelevisión, pues aquí juega la capacidad del televidente para participar. Sin embargo, esta nueva cualidad de la televisión fue aprovechada por la industria – pues por televisión se puede hablar de los contenidos en sí mismos o de quien los produce, y en este punto me refiero a los segundos – para atraer a sus audiencias a productos mediocres de consumo masivo, en los que el televidente creyese que su opinión era importante, mientras consume televisión basura.
Así, el vote en línea, envíe un mensaje, llame ya, es una muestra inverosímil de participación. El tema de participación en la televisión tanto pública como privada, es decir, la televisión en general, es mucho más amplia que ello.
Consiste, como lo he mencionado ya, en la capacidad del ciudadano para ser crítico frente a los contenidos, su decisión de verlos o no verlos y sobre todo, de opinar sobre la pertinencia de los programas dentro de una parrilla, con argumentos válidos, claro está, a las cadenas televisivas a través de la figura no muy reconocida pero si muy necesaria, del ombudsman o defensor del televidente.
Cabe decir que los contenidos que se transmiten en la televisión colombiana, no crean ciudadanía, no entretienen, no culturizan, sin embargo, parecen ser representaciones de la realidad que pueden prestarse para formar falsos juicios sobre lo que se transmite.
Vale la pena traer a colación, el concepto sobre televisión pública que Martín Barbero, Omar Rincón y Germán Rey afirman debe asumirse “como un lugar decisivo en la construcción de los imaginarios sociales y las identidades culturales, dándose entonces como proyecto específico contribuir en el ejercicio cotidiano de una cultura democrática, y en el reconocimiento de la multiculturalidad del país y del mundo.”[3] Pues no puede ser solo tarea de la televisión pública, la construcción de identidad cultural.
Este postulado no se hace tan ajeno si se revisa la ley 335 de 1996 en su artículo 11 cuando declara que “Los operadores privados del servicio de televisión deberán reservar el 5% del total de su programación para presentación de programas de interés público y social. Uno de estos espacios se destinará a la Defensoría del Televidente. El Defensor del Televidente será designado por cada operador privado del servicio de televisión.”[4]
Sin embargo, solo hasta el 2000 apareció esta figura y no para televisión, si no para prensa escrita en El tiempo. Hoy por hoy, los canales tanto privados como públicos, pues en 2007 la CNTV aplicó la misma reglamentación para la televisión pública (resolución 01 de 2007), tienen esta figura, dada la obligación, pero no hacen un correcto funcionamiento de este recurso.
Hay que decir, que no basta con la presencia del programa de defensoría o la labor dentro de un canal, o para un programa determinado, se necesita la participación de la audiencia. Para citar un ejemplo, puedo mencionar  Control TV, programa de defensoría del televidente del canal TRO. El programa se define como “un espacio de formación ciudadana, en el que los televidentes expresan sus inquietudes o molestias sobre lo que ven en cualquiera de los programas que se emiten por el Canal TRO”[5]
No obstante, si se hace una revisión minuciosa y detallada de todas las entregas de este programa, se notará que en algunos capítulos los temas se salen del marco de responsabilidad social de la televisión en cuanto a los contenidos de la parrilla del canal TRO. Esto, probablemente porque hayan sido las inquietudes presentadas por las teleaudiencias y esto indica, que las audiencias no tienen muy claro la defensoría del televidente o están conformes con los contenidos que consumen.
Sobre este segundo aspecto, quisiera agregar que es más bien una cuestión de que los contenidos están siendo vistos por audiencias pasivas, y por tanto, retorno a mi tesis inicial, que es responsabilidad de los televidentes, que los tomen por ciudadanos o consumidores. Si se trata de teleaudiencias pasivas, estas no presentarán queja sobre los contenidos o la parrilla y por tanto, programas como la defensoría del televidente, pueden quedar como relleno o incluso sobrar en la programación por falta de vigencia e importancia.
Pero estudiando de manera concienzuda lo que se ve tanto en los canales locales como regionales o nacionales, se sabe que no es así. La televisión Colombiana necesita una revisión exhaustiva en la forma de presentar sus contenidos, y programar sus parrillas, y por tanto, programas como control TV  deben tomar más importancia en los televidentes.
La televisión colombiana  no debe quedar como medio de entretenimiento, ambas deben aprovechar la neotelevisión y la capacidad de participación de los ciudadanos-televidentes, para que se creen contenidos para la ciudadanía y el ejercicio de la democratización.
No se está obviando el factor de la televisión como industria, la contradicción entre televisión pública y privada frente a lo económico es clara. En Colombia, la televisión pública no tiene los recursos suficientes y sin embargo, se las apaña con lo poco que tiene; mientras que la televisión privada es una industria completa que ejerce en función del capital, que ve en la ciudadanía el índice monetario y están representados en rating.
Corresponde entonces a los ciudadanos que invertimos horas en la televisión, ya sea pública o privada, hacer uso de nuestros recursos, de la capacidad crítica y aprovechar los espacios de defensoría, para que seamos nosotros mismos quienes nos demos a conocer como ciudadanos más no como consumidores, a través de la construcción de identidad cultural desde lo que vemos en la televisión y esto requiere, capacidad de elección.


[1] ORZA, Gustavo. Programación televisiva. La crujía ediciones. Buenos Aires: 2002. Pp 21. 
[2] CASETTI, F. y DI CHIO, F. Análisis de la televisión. Paidós. Barcelona: 1998.
[3] BARBERO, Jesús. REY, Germán. RINCÓN, Omar. Televisión pública, cultural, de calidad. Publicado en Revista Gaceta, Nr. 47. Bogotá: 2000. Ministerio de Cultura. P 50 Disponible en: http://www.comunicacionymedios.com/comunicacion/television/textos/martin_barbero_tvpublicacalidad.htm (Consultado en: 27/10/14)
[4] Ley 335 de 1996  art. 11
[5] Disponible en web: http://www.canaltro.com/webtro/

Colombia, una mentira de la caja chica.

Por Sonia Moscoso
La república de Colombia es conocida a nivel mundial como la capital del café, esmeraldas y flores. No obstante, para el resto del mundo, Colombia también es reconocida como un narco-estado. Es decir, un país donde su economía nace a partir del   del narcotráfico  y la violencia.  Sin embargo, esta imagen ha sido adoptada por el mismo país, tras sesenta años de conflicto armado. Cabe resaltar,  que el protagonismo de personajes como Pablo Escobar, los hermanos Ochoa, entre otros,  es hoy en día contenido televisivo  en los hogares colombianos.
“La verdad es que, en Colombia, sin tetas no hay televisión”[1] Afirma el crítico de televisión Omar Rincón. Puesto que canales privados como RCN y CRC, están vendiendo la idea de deificar  el estilo de vida de los más grandes narcotraficantes que este país ha concebido.   De esta manera,  Rincón  manifiesta, “Las tetas de silicona, las prepago (pu­tas finas) y el mal gusto no son solo mafiosos ni paisas, abundan en todos los estratos y regiones colombianas y son la marca de la televisión”[2].
Así pues, la misma televisión está vendiendo a Colombia como un país de capos, silicona, drogas y armas, para el resto del mundo. Esto es el resultado, de producciones como “El capo”  de RCN y  “El patrón del mal” de Caracol, donde se glorifica el narcotráfico como estilo de vida idealizado para salir adelante en este país.
Para Liepins, “La raíz del problema es la ignorancia”[3], Ya que es el mismo televidente el que permite que este tipo de contenidos sean “prime time” en sus hogares.  Así mismo, esta imagen de narco-cultura  no solo es sintonizada por adultos,  lo niños también se exponen a este consumo de mala televisión. Como resultado, las generaciones más jóvenes aclaman  el dinero, el poder, las mujeres y todo aquello que posibilita la “vida fácil”  a través del narcotráfico.
A manera de crítica, los grandes medios de comunicación en Colombia, tales como RCN y Caracol, son los principales responsables de promover la narco-cultura en los hogares colombianos. Por consiguiente, las personas conocen a mayor escala la vida del narcotraficante Pablo Escobar, que la vida de Jaime Garzón activista político, abogado, humorista, actor, locutor entre otros.
En un primer momento,  “Los problemas de la exposición a la televisión comienzan desde que el espectador se sienta frente al televisor sin capacidad de distinguir entre la ficción y la realidad, entre lo trascendente y lo irrelevante”[4].  Bajo esta premisa, es evidente que hay un problema con el sistema educativo colombiano.  Siendo en gran mediad la poca educación que reciben los hijos en casa. 
Esto se ve reflejado, cuando la familia sintoniza  con sus hijos, producciones como “El capo”, “Las muñecas de la mafia” entre otros.  Por lo tanto, en voz baja se aprueba desde la casa  el narcotráfico como un estilo de vida y no se hace la crítica necesaria para que las futuras generaciones no se apropien de la narco-cultura.
No es posible afirmar que la narco-cultura presente en los medios de comunicación, sobre todo en la televisión,  provocará en los jóvenes a ser futuros “Narcos”. Sin embargo, es necesario resaltar que  “Los medios de comunicación deben evitar todo aquello que induzca al delito, la violencia o el desorden civil, o bien que resulte ofensivo para las minorías étnicas o religiosas”.[5]   Desafortunadamente, la televisión basura cargada de contenido poco éticos y morales, se consume a diario como la misma “coca” que exhiben RCN y Caracol en sus novelas.
A manera de cierre, “una televisión sin reglas está provocando la corrupción moral de la humanidad”[6]. Esto significa, que la responsabilidad de cambiar estos modelos de narco televisión, recaen tanto en los productores como en los televidentes. Es absurdo que se deba recordar a las grandes empresas de comunicación que ante todo, la ética y el sentido común va primero que el dinero. Como expresó Jaime Garzón en su última conferencia en 1997 “¡Por favor no se suene  con el mantel!”.
Como última reflexión en este artículo, así como las personas tienen el control remoto para sintonizar  cada noche “El Capo”,  también tienen la opción de cambiar el programa y de esta manera cambiar la situación. Si las personas tomaran el control (En todo el sentido de la palabra), y  por voluntad propia sintonizan contenidos ricos en cultura y educación,  Colombia dejaría de ser una mentira de la caja chica.

[1] RINCÓN OMAR. Narco.estética  y narco.cultura en Narco.lombia. Revista Nueva Sociedad No 222, julio-agosto de 2009, ISSN: 0251-3552
[2] RINCÓN OMAR. Narco.estética  y narco.cultura en Narco.lombia. Revista Nueva Sociedad No 222, julio-agosto de 2009, ISSN: 0251-3552
[3] LIEPINS E. KATHRINE. El poder de la pantalla chica.  En: Sala de prensa [en línea] http://www.saladeprensa.org/art779.htm Artículo 108.  Octubre 2008
[4] JARAMILLO EDGAR. Evolución y retos de la televisión. En: Sala de prensa [en línea] http://www.saladeprensa.org/art671.htm  Artículo 92. Junio 2006
[5]UREÑA REBECCA. Teorías normativas. En: ComunicaciónFIT. [en línea]  http://comunicacionfit.blogsecreto.com/3 . Blog.  Entrada mes Abril. Año 2014
[6] “Against Television” Entrevista con Karl Popper, filósofo y teórico de la ciencia. Emitido por   RAI (Radiotelevisión Italiana). Italia 1993

Problemas éticos de los periodistas deportivos en Colombia

por: Roberto Cárdenas Jiménez

Es de suma importancia comenzar diciendo que en la historia del ser humano ha estado presente el deporte como una actividad implícita de la cultura y de la sociedad, pues es (y seguirá siendo) una forma de recreación y esparcimiento donde el hombre a través de esta ocupación se puede entretener, ejercitar e inclusive demostrar sus habilidades. Desde la antigüedad se han podido evidenciar diversas prácticas deportivas que han sido aceptadas por la comunidad tales como: las luchas de los gladiadores en el coliseo romano, las olimpiadas en Grecia, el juego de pelota creado por los mayas, entre otros.
Es por eso que al existir diferentes actividades deportivas así como el fútbol, el beisbol, el tenis entre otros, surge una de las ramas del periodismo conocida como periodismo deportivo, la cual se encarga de reunir información sobre diversos asuntos vinculados al deporte, sea a nivel local, nacional o internacional, con el fin de darlos a conocer en la comunidad para mantenerlos al tanto de lo que sucede en este ámbito. De manera que el periodista deportivo va estar estrictamente regido a temas de juego y ejercicio, pues lo único que le compete es enterarse e ingeniarse una forma (televisión, prensa, radio) para transferir ese conocimiento del tema, a las distintas clases de público.
Por lo tanto, antes de comenzar a hablar acerca de la ética de los periodistas deportivos en Colombia que es el tema que en realidad corresponde en este ensayo, es conveniente decir lo siguiente a manera de contextualización, y es que en Colombia la labor del periodismo deportivo se comienza a formar en cuatro momentos históricos claves: “el primero, se da en 1926 con los Juegos Olímpicos de Bogotá; luego en 1928, en los Juegos Deportivos Nacionales de Cali; después en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, cuando se comienzan a mandar periodistas desde Colombia a Alemania encargados de transmitirles al país todo lo acontecido respecto a los deportistas que estaban representando la nación cafetera; y por último en los años ochenta, que fue el instante donde se le llamó la época dorada del periodismo deportivo,”[1] debido a que en el país estaban surgiendo prácticas deportivas jamás pensadas como el ciclismo o el boxeo, además se comenzaba a percibir mayor interés por el público respecto al tema, y esto desembocó a que la cobertura informativa se ampliara.
Una tendencia que se ha comenzado a ver en el país es que la demanda de periodistas deportivos ha crecido y se ha vuelto muy desbordante, pero el problema no erradica en la cantidad de personas que ejercen esta rama del periodismo sino la forma cómo esas personas desempeñan su trabajo, pues  algunos (porque no son todos) tienen la concepción de preocuparse más por figurar, y menos se ocupan por ser buenos periodistas y cumplir a cabalidad con sus obligaciones éticas profesionales y tampoco le hacen honor a lo que realmente es un periodista deportivo.
Aunque parezca difícil de creer, en el periodismo deportivo también se han dado casos y momentos de escándalos éticos, y se hace énfasis en que es poco creíble y es complicado de que esto suceda, pues se parte del punto de vista que muchas personas desprestigian este ámbito del periodismo porque lo tildan de banal y poco trascendental y por eso es extraño que salgan a la luz pública algunos escándalos.
Algo que es común en el país respecto a este ambiente periodístico, es que se atenta contra los códigos éticos de manera directa y abrupta, sea en radio, prensa o televisión, por lo que se evidencia constantemente un sensacionalismo incesante por parte de los reporteros o informadores, donde se exagera de manera exponencial cualquier acontecimiento deportivo, es decir lo hacen ver más importante de lo que debería en realidad ser, dejando a un lado otros acontecimientos que son meritorios y sustanciales.
Por esta razón, esos periodistas deportivos realizan una labor desprovista de códigos éticos y de profesionalismo, porque transforman un suceso en espectáculo y se demuestra lo que Javier Darío Restrepo dice “no se le da la medida exacta a la noticia, se engaña sobre su real importancia”[2], es decir, se apunta en su totalidad a burlase de la buena fe del público, sea oyente, televidente o lector, de tal manera que también se juega con la incredulidad de las personas, sus emociones y a su vez con la confianza que esas personas depositan en el medio e inclusive en el periodista.
Un periodista deportivo muy reconocido en Bucaramanga que va acorde con lo mencionado anteriormente sobre la exageración mediática es Felipe Zarruk, locutor de radio y columnista de Vanguardia Liberal, quien realiza un trabajo falto de ética y de respeto con sus oyentes y lectores, pues está constantemente burlándose e irrespetándolos de manera directa y sin rodeos, además que no hay ningún control por parte del medio ni  mucho menos una medición por las consecuencias que pueden  generar sus actos ignominiosos, cargados de doble sentido y mala entraña.
Así pues, respecto al periodista deportivo en cuestión y carente de valores profesionales como Felipe Zarruk, se ve claramente que sucede lo que se discute en la lectura de Flavia Pauwels frente a la importancia de tener un defensor o mejor conocido como ombudsman en un medio de comunicación, sea en prensa, radio o televisión, y entiéndase este término como “aquella persona que en un medio recibe e investiga las quejas del público sobre la exactitud, la imparcialidad, el equilibrio y el buen gusto en la cobertura de las informaciones”[3]. Por supuesto se está haciendo énfasis en el medio radial, y se puede evidenciar que muy poco se aplica en Bucaramanga este protector y velador de los derechos de aquellos que reciben la información.
Por consiguiente, hay un gran descuido en la parte informativa deportiva en Bucaramanga sobre las personas que informan y utilizan el medio como catapulta a los ciudadanos, pues hay poca práctica en los códigos éticos y no hay una consolidación manifiesta sobre lo importante que es respetar a la audiencia y hacer que esos receptores, de igual manera puedan participar con el medio y con el periodista y que a su vez se les respete su integridad como seres humanos que tienen derecho a estar informados pero de la mejor manera.
Otro fenómeno que también se presenta en el país sobre los periodistas deportivos es que la información deportiva siempre se ajusta a las mismas temáticas, es decir, se habla de fútbol y de ciclismo y de ahí no se trasciende y no se trata de generar una ampliación en la brecha informativa, como si hubiera desidia por parte de los periodistas en investigar y tratar de encontrar cosas nuevas, partiendo del punto de vista de que en Colombia se ha empezado a observar el surgimiento de muchos deportistas en diferentes campos, por tanto, no habría ninguna excusa en decir que no hay nada nuevo.
Referente a lo dicho acerca de que la cobertura de información deportiva en Colombia es mínima porque casi siempre se habla de lo mismo, se podría decir entonces que el hecho de que la información deportiva esté tan limitada no es por cuestiones de capacidad por parte del periodista, sino porque el medio le obliga a esta persona a hacerlo así, debido a que el medio es el esclavizador del periodista y el periodista es el dependiente del medio y debe hacer lo que más le convenga al medio de comunicación.
Por tal motivo, Indiscutiblemente al periodista deportivo también le falta tener carácter y autonomía para decidir y por supuesto poner en práctica sus códigos éticos para que no suceda este tipo de cosas, ni mucho menos se le controle y se le cercene la libertad informativa. Lamentablemente en el área deportiva muy pocos periodistas tienen en cuenta algunos componentes esenciales que ayudan a hacer un mejor papel comunicativo en la sociedad. Estos componentes o factores son “ethos (valores, hábitos y costumbres), mos (moral: normas, reglas y códigos), doxa (impresiones, opiniones, creencias), episteme (conocimientos), actitudes (acciones generadas por ella) y objetos (monumentos, documentos, instituciones, hechos y en general manifestaciones sociales)”[4].
Por último, para que se forme un buen periodista deportivo en el país, haga un buen uso de su profesión y no produzca tantas fallas profesionales como el irrespeto al público, la desinformación, la exageración en la noticia, la falta de investigación, el sensacionalismo, el amarillismo, entre otras cosas negativas, que se evidencian hoy en día en muchos de los que supuestamente son ejemplo a seguir como: Iván Mejía, Felipe Zarruk o William Vinasco, es primordial que la persona que está en formación comience a creer de manera acertada y sin dudarlo, en el poder de los códigos éticos, basados en unos principios, esto quiere decir que esa persona debe actuar éticamente, preocuparse por el otro, tener una sensibilidad con el mundo y a la vez una empatía.
Por supuesto, todo esto adquirido también desde el hogar e inclusive desde los espacios académicos, con el fin de que el día de mañana surjan donadores de veracidad y no desinformadores o simplemente canales de información que solo hacen su trabajo porque sí. Partiendo desde la mentalidad que Hugo Aznar nos dice en su lectura, “los códigos sí sirven. Y, como las profecías que se autocumplen, cuanto más convencidos estemos de que sirven mayor será su eficacia y su utilidad, puesto que más común y habitual será también conocerlos, aplicarlos y reclamar su cumplimiento cuando no se produzca”[5]. Hasta que no haya ese pensamiento en nuestro país el periodismo deportivo estará destinado a la hecatombe y la inmolación.

[1] TORRES LOZANO, Nicolás. Periodismo deportivo, Qué ha pasado en las dos últimas décadas. Bogotá 2010. p11. Trabajo de grado (Comunicador social), PONTIFICIA Universidad Javeriana Facultad de comunicación y lenguaje carrera de comunicación social, énfasis de periodismo.
[2] RESTREPO DARÍO, Javier. Ética para periodistas. Bogotá 2005. p295. La responsabilidad del periodista. Norma.
[3] PAUWELS, Flavia. La experiencia del primer defensor del oyente en una radio pública argentina [online]. Publicación: Sala de prensa. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/.
[4] FAUNDES, Jorge. El rol de los periodistas y su marco ético [online]. Publicación: Sala de prensa. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/.
[5] AZNAR, Hugo. “Los códigos éticos no sirven”[online]. Publicación: Sala de prensa. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/.

UNA PRENSA PARA LA PAZ

POR: Daniel Ávila León
Colombia es un país que desde su fundación ha estado marcado por la violencia, y  es natural ya para su población encontrar que la principal información divulgada por los medios de comunicación nacionales estén dedicados al cubrimiento de ésta. En la actualidad, el tema principal de la agenda mediática el proceso de paz que el gobierno colombiano está llevando a cabo con la guerrilla de las FARC, el más trascendental y antiguo grupo insurgente del mundo.
Desde el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) se dieron los primeros indicios de diálogos con el grupo guerrillero para llegar a un acuerdo y poder desarmarse, pero el incumplimiento del cese al fuego, tregua y paz fue desacatado tanto por el ejército como por las FARC, lo que llevó al fracaso.
En 1992, el presidente César Gaviria, estableció una mesa de negociación en Tlaxcala, México, pero la falta de confianza entre las dos partes y con la nueva carta magna “el Estado estrenaba una legitimidad que redujo ostensiblemente los márgenes para acordar las reformas a que aspiraban las Farc".[1] 
Luego vendría el vergonzoso acto de las FARC frente a la posibilidad de finalizar el conflicto durante el mandato de Andrés Pastrana, donde el grupo guerrillero se tomó la zona de despeje acordada con el gobierno, para fortalecer su pie de fuerza y realizar masivas masacres.
Actualmente se está llevando a cabo la que se dice ser la última oportunidad para este grupo guerrillero de desmovilizarse y reintegrarse a la vida civil, luego del anuncio oficial de Juan Manuel Santos el 4 de septiembre de 2012 reconociendo los diálogos previos y la posterior instalación de la mesa con los respectivos representantes de ambos bandos.
Ante estas negociaciones tanto grupos políticos como medios de comunicación se han mostrado a favor y en contra de este proceso de paz, lo que ha generado una polarización de la opinión pública y la perspectiva del ciudadano común, que ante la sobreexposición de juicios encontrados en los medios no se ha logrado unificar el deseo de rechazo o aceptación de las negociaciones llevadas a cabo en La Habana, Cuba.
Al hablar específicamente de los medios impresos, es importante señalar la fundamental responsabilidad que estos adquieren al informar sobre este tema tan trascendental, pues el impacto de los diarios y revistas noticiosas de Colombia como El Espectador, El Tiempo, Semana, etc. Es de un alto nivel para la sociedad nacional, y por tanto el grado de indagación de la información debe ser aún más riguroso de la mano del código de ética del CPB, que rige al periodismo en Colombia, y que comprende en su totalidad las normas que todo integrante de esta profesión debe cumplir para recibir el nombre de un verdadero periodista; quien en palabras de Hugo Aznar es aquel que “asume la responsabilidad principal en la defensa de los valores da la comunicación social”[2] y de la sociedad.
Colombia es un país que intenta refrendar a las víctimas de un conflicto que lleva más de 60 años y que ha violado los derechos humanos en todos los sentidos. Es por eso que desde el periodismo escrito de debe promover el afianzamiento de estos derechos para lograr una sociedad en paz. Y es por medio de  “la verdad y los principios democráticos”[3] la forma en que se alcanzará el objetivo.
Los medios de comunicación juegan un papel de vital importancia en la construcción de la visión del mundo que puedan tener las personas, y ante este poder que se tiene es necesario apuntar siempre en pro de la paz. José Desantes, en su libro Prensa, paz, violencia y terrorismo, plantea tres recomendaciones para que el periodismo siempre vaya encaminado a la obtención de la paz: 1) Rechazar el neutralismo informativo, referido a que para llegar al periodismo de calidad es imprescindible tener capacidad de discernimiento, de expresar un criterio y un juicio; 2) Es necesario entender mejor la naturaleza misma del terrorismo para hablar de él de otra manera; 3) El terrorismo requiere un periodismo de precisión, referido a la particularidad que tienen los medios de darle más importancia a la espectacularidad del hecho que encontrar la verdadera situación de fondo que está sucediendo. Todo esto, contrastando con las teorías que desde la academia se enseñan, donde el objetivismo es el elemento primordial del periodista, el cual solo le interesa cumplir con llenar los espacios de las 5w en una noticia (quién, qué, dónde, cuándo y por qué).
Finalmente, el periodista, independientemente de la sección informativa en que trabaje, está llamado a cumplir con los criterios de rigurosidad antes de publicar una noticia, y sobre todo, procurando beneficiar a la sociedad, pues el periodismo es la voz, oídos y ojos de aquellos que no son visibles. En palabras más cortas, es llamado el bien común, que Javier Darío Restrepo Y Teresa Herrán lo han definido como “el ideal que mantiene unida y activa a una comunidad”[4]; y es deber del periodista buscar poner por encima aquellos aspectos que beneficien a todos sobre aquellos que beneficien a una o pocas personas en particular.
Solo de esta forma se podrá construir una sociedad que viva en paz y un periodismo que una y no que divida, que en realidad se preocupe por visibilizar  y no buscar el lucro personal, porque entonces ya no se estará hablando de periodismo sino de una actividad empresarial que busca generar ganancias como cualquier empresa.

[1] ARIAS, Gerson, PRIETO, Carlos,  PERALTA, Milena, 2010, “¿Qué quieren las Farc? Agendas de negociación en los procesos de paz”, Fundación Ideas para la Paz, FIP, p22. Citado por: Sin autor. El origen (1943-1954). En: portal verdadabierta.com [online], noviembre 2012. [Citado 27, agosto, 2014].

[2] AZNAR, Hugo. Los códigos éticos del periodismo y responsabilidad social [online].  Publicación: Razón y palabra. (citado el 27 de octubre de 2014). Disponible en: http://www.intenalco.edu.co/Guia_normas_icontec.pdf

[3] FAUNDES, Jorge. El rol de los periodistas y su marco ético [online].  Publicación: Sala de prensa. (citado el 27 de octubre de 2014) disponible en:  http://www.saladeprensa.org/art656.htm
[4] RESTREPO, Javier, HERRÁN, María. Bogotá: Ética para periodistas, 2005. p. 147

LA TELEVISION ¿Y SU PROPÓSITO EDUCATIVO?

Por Carlos Hernando Sánchez Lobo.
Si bien se sabe que la televisión es uno de los medios más usados del mundo por las personas, para adquirir información y poder pasar un rato de entretenimiento con su familia. Es por eso que las grandes industrias aprovechan el poder que tienen sobre este medio para poder acaparar al público el cual es manipulado por estas  élites, como dice Adorno Y Horkheimer al dar el concepto de industria cultural donde habla de la manipulación que ejerce las grandes elites sobre las masas a través de los medios de comunicación manejándolos a beneficio propio vendiéndonos una realidad  y siendo así “la integración deliberada de sus  consumidores en su más alto nivel, donde afirma que el consumidor no es sujeto sino el objeto”[1].
Con esto se ve que los noticieros son el reflejo de los intereses del gobierno, por eso ellos deciden qué tipo de programas le vende al consumidor  y este como no tiene opción lo que le queda por hacer es ver el contenido que dicho medio trasmite; es así como el papel del comunicador social juega un rol importante dentro de este medio, si bien son los encargados de regular el tipo de información que los medios le están vendiendo al público, con el fin que dicho mensaje no sea manipulado, alterando la realidad y veracidad de este.
Así la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV),  es el ente encargado de regir la programación que se trasmite por la televisión Colombiana, con el fin de velar por un contenido apropiado para la audiencia quienes son su principal objetivo, esta institución  dentro de su junta directiva está conformada por  2 comunicadoras sociales Alexandra Falla Zerrate, quien es comunicadora social  de la universidad externando de Colombia, quien ha tenido experiencia en medios, siendo antiguamente la asesora de la Comisión Nacional de Televisión (CNTV), y también cuenta con la comunicadora social Olga Castaño Martínez,  quien es egresada de la universidad de Antioquia,  se aprecia un claro ejemplo que para tener un óptimo desempeño y mejor   desarrollo en cuanto a la regulación de la televisión en Colombia es fundamental la presencia dentro de la ANTV de comunicadores sociales, pues así  podrán manejar adecuadamente dichos contenidos audiovisuales.
Uno de los principales objetivos de la televisión es ayudar a educar a las personas en especial a los jóvenes, asunto que se ha perdido por la programación mediocre que se ve hoy en día debido a que  a los dueños de estos medios lo único que les importa es llenarse los bolsillo de dinero;  citando al sociólogo John B Thompson, quien dice que  “las Ciencias Sociales han dado poca importancia al desarrollo de  los medios de comunicación   y su papel integral en las transformaciones culturales  que han contribuido a la conformación de las sociedades modernas[2]”, con esto afirma que la televisión de ahora le impide al televidente educarse con los contenidos que esta proyecta, como  se sabe las personas adaptan modas, dialectos, gestos, etc. ,  que observan por la televisión, es por eso que el papel principal de la televisión es ayudar a educar y generar cultura, en las personas y más en los jóvenes quienes son los principales afectados con esta televisión de mala calidad.
 Con la supuesta libertad de expresión que dice existir en Colombia y más los medios, la gente sigue creyendo que es así que pueden expresar lo que quieren y cuando quiere, lo que no saben es que con esta supuesta libre expresión lo que hay es  una restricción al máximo, pues si bien los periodistas son la voz del pueblo, lo encargados de emitir los mensajes de los medios a las personas y muchas veces realizar el papel de comunicación permitiéndole a los individuos la interacción con dicho medio, lo que llegan a lograr con esto es que haya más censura, porque los medios no pueden mostrar lo que el gobierno no quiere que muestre, publique o digan,  como decía Jaime Garzón en una de sus frases “ eso es lo que yo hago en la televisión le cuento al país sus propias desgracias”[3]  debido  a estos asuntos, de decir la verdad a la luz pública, han mandado a callar, censurar e incluso matar a personas, periodistas por ejercer su libre expresión, esa misma que nos vende en la actualidad.
Los periodistas son los que se ven más vulnerados  en su profesión ya que ellos tienen que adaptarse a ciertas ideologías a las cuales el medio está sujeto, evitando así realizar su oficio como debe ser y limitándolos en muchos aspectos, perdiendo la ética y objetividad profesional de muchos periodistas tal cual lo afirmaba Gabriel García Márquez en una de sus célebres frases donde dice que “la ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón”[4]  haciendo alusión a que los periodistas no conservan sus ideales y defienden su ética porque están sometidos a las reglas del medio, y siguen ejerciendo su labor allí para tener dinero para subsistir, sin impórtales si se vuelven amarillismo, o recurren al morbo para vender las noticias.
En la actualidad la televisión perdió la calidad que antes la caracterizaba con respecto a los programas que hoy en día vemos, si lastimosamente lo que nos venden son las narco-novelas, que  ese es el alimento visual de los Colombianos hoy en día, y no encuentran otros tipos de novelas, programas que hacer, sino tiene que ver con violencia, sexo, drogas, mafia y armas, no es “buena”, porque se aprecia que si pasan documentales, programas educativos las personas optan por cambiar de canal e incluso perderle fidelidad a este, si lastimosamente el conflicto es el diario vivir de Colombia, existen muchas oportunidades de mostrar la parte buena del país de otro modo,  pero lastimosamente esto es un nudo  difícil de romper pues “ Como en la televisión, seguimos encadenados[5]” afirma Garzón en una de sus frases, que dice que estamos sometidos a esta programación y que no podremos salir de ella, si verdaderamente los individuos no hacen valer sus derecho por una televisión(programación) que valga la pena ver, que eduque, y ayude a crear conciencia.
Pero afortunadamente en Colombia existen programas infantiles educativos que divierten a los niños de manera sana y tiene un contenido educativo, un ejemplo claro de esto es plaza sésamo el cual su objetivo “ha sido desarrollada para contribuir al desarrollo integral de las niñas y niños en edad preescolar de la región. Para la nueva temporada de la serie el enfoque escogido fueron las matemáticas, pues el mejoramiento en esta área es una necesidad sentida para toda la región” [6] esto es un buen ejemplo de televisión infantil educativa,  pareciera que la televisión y el ministerio de educación abrieron los ojos y se dieron cuenta que se puede trabajar en equipo, pues  lanzo el sistema nacional educativa por el canal llamado señal Colombia, con una serie de documentales cuyo contenido “incluyen todo tipo de temáticas  de interés universal que van desde la historia de la evolución de la vida, pasando por relatos de la naturaleza como la del Mamut y el Tarbosaurus, o las diferencias de la cultura occidental y oriental en la concepción del amor y la belleza, entre otros”[7] es así que por medio de este tipo de programas de carácter educativo, ayudan a instruir a la audiencia.
En Colombia desde la llegada de la televisión gracias al general Gustavo Rojas Pinilla,  han tenido diferentes temáticas y distintos tipo de contenido  según quienes  fueran los dueños de dichos canales, pues bien se sabe que los privados son los que tienen una mayor espacio de  trasmisión, por lo que muestran los contenidos a su acomodo,  a diferencia de los canales públicos  su programación es diferente;  como se podía apreciar en las épocas pasadas en Colombia los canales tenían formas particulares de trasmitir los programas  el primero de mayo de 1954 “Primera emisión de prueba entre Bogotá y Manizales. Los equipos traídos de Estados Unidos y Alemania están listos, pero la premura del tiempo obliga a instalar la antena de emisión en la azotea del Hospital Militar. Las primeras imágenes que se ven son las de la primera página de EL TIEMPO y una figura en movimiento”[8].
Así evoluciono hasta la calidad de televisión que  existe ahora, y en el sentido educativo y cultural parece que hubiera sido lo contrario, en vez de adelanto, lo que hay es un retroceso, debido a que la programación actual tiene un mismo sentido,  el morbo, y en vez de trasmitir programas de calidad en los dos grandes canales privados de la televisión y en la franja del prime-time que es la franja más fuerte, debido a que  es donde hay mayor  cantidad de público conectado con estos canales, ellos trasmiten televisión de  una calidad mediocre, y si bien es un horario familiar, pasan escenas que no son aptas para niños que  están viendo esos programas,  que supuestamente son  para todas las edades, entonces si muestran escenas   fuertes,  con un toque de erotismos, con un lenguaje soez , como serán los programas para adultos y a qué horas deberían ser trasmitidos, y más inquietante aún la ANTV porque no toma las respectivas medidas y restricciones para dichas telenovelas, que son trasmitidas libremente sin ningún tipo de sanción al respecto por trasmitir lenguaje inadecuado y escenas para adultos en la hora del horario familiar, pero este flagelo no sólo se ve en la telenovelas sino que también se aprecia en los noticieros que sin  escrúpulos muestran   fotografías, o  noticias donde existe un alto nivel de incultura en la forma de expresarse y tratar los hechos al respecto. 

[1] ADORNO W, & HORKHEIMER M. La industria cultural. P 34
[2] THOMPSON B. John. Los media y la modernidad: una teoría de los medios de comunicación. Ed Paídos Ibérica. Barcelona, España 1988. Pag 357 [citado el 28 de octubre de 2014][documento en línea] disponible en:  http://www.unal.edu.co/ieco/images/stories/videos/mascaras/TEXTOS%20HTML/THOMPSON.htm.
[3] GARZÓN, Jaime. Frases y citas celebres de Jaime Garzón.[citado el 28 de octubre de 2014] [documento en línea] disponible en: http://akifrases.com/autor/jaime-garz%C3%B3n
[4] MARQUEZ G, Gabriel. Diez frases de Gabriel García Márquez sobre el periodismo.[citado el 28 de octubre de 2014][documento en línea] disponible en: http://233grados.lainformacion.com/blog/2012/09/diez-frases-de-gabriel-garc%C3%ADa-m%C3%A1rquez-sobre-periodismo.html
[5] GARZÓN, Jaime. Citas. [citado el 28 de octubre de 2014][documento en línea] disponible en: http://es.wikiquote.org/wiki/Jaime_Garz%C3%B3n
[6]  PLAZA,  Sésamo. Metas educativas. [citado el 04 de noviembre de 2014] [documento en línea] disponible en: http://www.plazasesamo.com/quienes-somos
[7] CENTRO VIRTUAL DE NOTICIAS DE EDUCACIÓN. Ministerio de educación lanza el Sitema Nacional de Televisión educativa en Señal Colombia. [citado el 04 de noviembre de 2014] [documento en línea] disponible en:  http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/w3-article-334337.html
[8] COLOMBIA AMPRENDE, La red del conocimiento. Fechas que marcaron la historia de la televisión en Colombia. [citado el 04 de noviembre de 2014] [documento en línea] disponible en: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/TVeducativa/1600/article-88623.html